Histórico
22 marzo 2013Jose David López

Colombia: Carlos Bacca, el gol cafetero del Brujas

Carlos Bacca - Brujas 2013

Colombia ha reactivado en los últimos años el amor por el fútbol, recuperando la esperanza de colocarse nuevamente en la élite mundial. Después de casi dos décadas de ausencia en primer plano, tras aquella generación de oro que lideraban referentes noventeros como Valderrama, Higuita, Asprilla, Rincón, la selección ‘cafetera’ reactiva su potencial e impulsa todas las expectativas con un trabajo de cantera que ha empezado a dar buenos resultados. Las últimas fases finales de categorías inferiores, tanto a nivel sudamericano como internacional, han servido para concretar que el fútbol colombiano está de vuelta.  Y no solo en resultados, sino en concepto e identidad, relevando aquellas sensaciones asociativas-dinámicas de Pacho Maturana e instalándolas en su nuevo banquillo, liderado ahora por José Pekerman (de similares pretensiones). Ahora sí existe un rol definido que les llevará a Brasil 2014.

Analizando la camada que está llamada a ser sustituta de aquellos sueños perdidos, encontramos un enorme poderío ofensivo con goleadores en diferentes torneos de mucho nivel, lo que alimenta una feroz competencia por ganarse un sitio entre los internacionales. Llegan goles colombianos desde España (Falcao o Pabón), Italia (Muriel), Portugal (Jackson Martínez) o México (Teo Gutiérrez), lo que amplía la potente nómina donde cada convocatoria cuesta elegir y sacrificar. Pero este curso, además, irrumpe con fuerza y aportando más registros rematadores, la última aparición atacante del universo ‘cafetero’, pues en Bélgica, como máximo exponente del gol con 20 a en su haber este curso, llega Carlos Bacca.

Se trata de un delantero de 26 años, por lo que no hablamos de una joven promesa sino de un jugador que explotó los últimos años en su país y ha logrado hacerse un hueco a base de grandes estadísticas en la Jupiler Pro League belga con el Brujas. Muy inteligente en los desmarques, que le hacen ser muy peligroso tanto con espacios cuando las defensas rivales conceden metros a sus espaldas, como en situaciones de mayor hermetismo, pues sabe leer bien cuáles pueden ser los instantes adecuados para ganarse su posibilidad de remate. Tiene un buen disparo con ambas piernas pese a ser diestro, utiliza con bastante asiduidad el golpeo de exterior, lo que además de ser un grato recurso de cara a puerta muestra que tiene una buena calidad técnica y, sobre todo, me ha encantado últimamente la fuerza que demuestra en el área tanto para revolverse en situaciones de rechazos o marcas cercanas, como en cabezazos, donde ha progresado muchísimo en el futbol europeo.

Y resulta peculiar conocer como este killer ha tenido que ganarse su posición actual de jugador importante ya en la élite, porque pese a nacer en Puerto Colombia, en el Caribe y cerca de Barranquilla, apenas encontró confianza en su país cuando era una promesa. Tanto, que le costó acceder a un club con ciertas pretensiones, lo que explica su quizás algo tardío momento de explosión global. No llegó a un nivel profesional hasta los 21 años, ya que no fue capaz de ser titular en el modesto Barranquilla de su país y se marchó a Venezuela. En el verano de 2007 fichó por el Minervén, un club que por entonces militaba en la Segunda categoría venezolana, donde sí tu confianza y minutos para marcar 13 goles claves para el ascenso de su equipo. Esos datos le sirvieron para atraer a varios clubes de su país, volviendo al Barranquilla con el mismo objetivo de ascender, algo que repitió con 15 goles y siendo máximo anotador de esa categoría.

Ese rol de nuevo goleador le abrió las puertas del Junior de Barranquilla, el club más poderoso de la ciudad, siendo en 2009 goleador con 11 anotaciones y ayudando al subcampeonato. Sus cifras no decayeron y con 12 goles más, tocó cielo en el fútbol colombiano haciendo campeón al equipo Tiburón. Durante tres cursos anotó un total de 73 goles que abrieron las puertas a su venta. Estuvo cerca de ir a Boca, Racing de Avellaneda e incluso se llegó a negociar con el Lokomotiv de Moscú, pero su club no quería perderlo cuando ya estaban jugando la Libertadores todo se truncó.  Su salto definitivo a Europa llegó el año pasado en el mercado invernal, cuando el Brujas pagó 2.5 millones de euros por colocarlo como ‘nueve’ referencia del equipo que ahora entrena el español Juan Carlos Garrido.

A nivel de selección colombiana, aquellas cifras logradas en su país ya le sirvieron para debutar en 2010, pero no regresó hasta hace siete meses, donde Pékerman tomó el mando y él empezaba a marcar diferencias en suelo belga. Ha marcado en dos de los últimos partidos con su país y sigue luchando para convertirse en ese escudero ofensivo de Falcao que logre dar aún más capacidad a Colombia. Un nombre más, un aporte más y muchos goles más para una generación sobrada de talento ofensivo que ya brilla en Europa.

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