Histórico
12 marzo 2013Jose David López

Champions: Los Nombres del Barcelona-Milan

Villa y Messi - Barcelona/Milan 2013

Después de pasar todo el día con aficionados barcelonistas, la perspectiva de temeridad estaba multiplicada, aplicada en cada uno de sus pensamientos y exageradamente frágiles como para afrontar con optimismo la noche. Una opinión inexplicable cuando seguramente defiendas los intereses del mejor club del planeta que, siendo sinceros, solo debía regresar a su versión habitual, ni siquiera se necesitaba una noche gloriosa donde el carácter estoico destruyera la previsible frontera milanista. La única reseña que daba pie al resto de análisis negativos era precisamente esa, que llevábamos mucho tiempo sin disfrutar de esa asociación acelerada, de esas diagonales dinámicas, de esa sabiduría de posesión y, en definitiva, sin goles que apremiaran ese estilo. El estilo Barcelona.

Y el guion no iba a ser nuevo o sorprendente, sino el mismo que lleva intentando destruir años, pues todos los rivales afrontan con la misma identidad ‘perdedora’ sus partidos cuando enfrente está el cuadro culé. El Milan, que pese a atravesar por su mejor momento del curso no sostiene argumentos sólidos que contrasten potencial para salir airoso de noches tan exigentes, no iba a alterar ese plan y en su intento, apenas aguantó con vida cinco minutos. Siendo concretos, ese primer gol de Messi destronó su sueño de soportar la intensidad local pues ese tanto significaba aire y energías redobladas para el Camp Nou. El resto era cuestión de tiempo, sobre todo sin poder ser capaz de mantener un mínimo de posesión o generar cualquier contra. En la única, clarísima, Niang demostró su bisoñez y la dejó escapar, justo lo que a continuación no iba a hacer Messi. Y con el argentino ‘on fire’, la eliminatoria igualada y 45 minutos de show liberador… ¿Alguien dudó la remontada?

Messi: Cuando el planteamiento del rival estudia prácticamente todas las alternaciones del juego que puede proponer el rival, esquematiza, interioriza y automatiza diferentes soluciones a todas ellas. La consigna era parar todas ellas e incluso, sobre el papel, existían coberturas casi personalizadas para frenarlo. Sin embargo, recibir un balón en la frontal y gozar de medio segundo de reacción, fue un mundo para Messi. Decía el portero italiano Galli en una ocasión, que “los jugadores normales tienen dos soluciones, las estrellas tienen cinco y Diego (por Maradona), tenía diez”. Pues esta noche, Messi, mostró su mejor galería con varias de ellas y en la acción que desenmascara todas las pasiones temerosas culés, abanderó su papel en la noche, que no podía ser otra sino la suya. Dos goles, sumando 52 para la lista de este curso que, de nuevo, lo coloca en cuartos.

Niang: El Milan iba a poder mantener cualquier esperanza de eliminatoria abierta y posibilidad de seguir adelante en la competición, únicamente si era capaz de marcar un gol en el Camp Nou. Esa sensación que hubiera despertado dudas, alimentado rumores de viejas noches negras y agigantado la debilidad de los que apoyaron sin cesar, pudo haber llegado con un 1-0 en el marcador. Una contra, la única del encuentro con cierta pretensión de peligro, habilitó al galo de egocentrismo acusado (ha pedido jugar desde el primer día y ha increpado a varios compañeros en algunos partidos) para poder doctorarlo a ojos de una Europa que le dio la espalda. Remate cómodo pero ‘pinchado’, débil, angustioso, que acabó en el poste de un ya batido Víctor Valdés. Un minuto después, Messi marcaba el segundo para disipar de un plumazo cualquier sueño rossoneri.

Villa: “Con días así de bonitos, se olvidan los malos momentos”. Primeras declaraciones aún en el césped del delantero asturiano que volvió a ser esa versión decisiva en ataque que todo el fútbol español deseaba recuperar y que el barcelonismo en concreto anhelaba. Tanto, que los gritos de Messi para sentirse más arropado en facetas ofensivas y, a la vez, liberado de la presión de los defensores enemigos, fueron escuchados. El ‘Guaje’ se movio por todo el frente con inteligencia, apenas retrasando su posición pero entrando en muchas asociaciones deido a su activación por ambas bandas hasta que la lógica del premio por sacrificio, impulsó su propio gol para cerrar una época gris. Nunca había vuelto a ser el mismo desde aquél fatídico Mundial de Clubes. Ahora, sí.

Mascherano: Lleva mucho tiempo, seguramente más de lo que nadie hubiera podido imaginar, relevando cualquier necesidad defensiva del equipo, tapando mermas, defendiendo debilidades pasajeras. Al final, ninguna de ellas pasó de largo, sino que lo que era una obligación momentánea, se convirtió en fidelidad como central y, el ‘jefecito’, imperioso y dinámico, supo leer casi siempre bien todas sus intervenciones. Ni la ausencia de un pilar líder como Puyol, debilitó su caracterial personalidad, impulsando toda la aglomeración de facultades que el proyecto culé supo sacarle en una posición que no fue la suya pero para la cual parece haber renacido. No jugaría en otro lugar pero ahí, junto a Piqué, ha dejado de ser alternativa. Retirado con molestias en el tramo final, el Camp Nou se lo agradeció.

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