Histórico
15 marzo 2013Jose David López

Boetius: Espectáculo juvenil del Feyenoord

Boetius - Feyenoord 2013

Contexto ideal, equipo ideal y respuesta ideal. El trío idealizado de sensaciones que transmite cada semana la Eredivisie holandesa, sigue su transcurso ilimitado de fecundidad, generando nuevas promesas con la facilidad que sus cánones futbolísticos defienden a ultranza. Espíritu abierto, verticalidad, alegrías ofensivas y falta de rigor táctico de primer nivel, hacen de su fútbol un espectáculo diario. Cambiaron el guion establecido en el deporte rey hace décadas, innovaron con su concepción del fútbol visto como un espectáculo con el que hacer disfrutar a quienes pagan y, desde luego, no pueden entenderlo sin buscar continuamente la portería contraria pese a sus deficiencias competitivas. Estas premisas forman el paraje ideal para que sea allí, donde encontremos con facilidad más y mejores exponentes de una especie en extinción, el extremo.

Velocidad, desborde, descaro y desequilibrios por técnica aplicada con potencia-energía, que siguen generando como mecanismo rutinario en sus escuelas, las más ejemplares del mundo por historia, realidad actual pero, sobre todo, estadísticas de notables estrellas allí curtidas. No hay mayor desempeño a nivel juvenil que el que demuestran sus jóvenes valores cada fin de semana, defendidos por un prototipo que regula, confía y apadrina a cada uno de ellos. El último en irrumpir y reclamar su nuevo rol de estrella futura, acaba de concretar esas intenciones tras meses dejándose ver en De Kuip con el Feyenoord, que ya disfruta de un nuevo exponente en el límite de la línea de cal: Jean-Paul Boetius.

Los feyenoorder, hoy en día un colectivo casi anclado en la imprevisibilidad y rendimiento deportivo que pueda otorgar su cantera, forman más que nunca un vestuario donde la esperanza la ponen los recién llegados. Tanto, que Clasie, De Vrij, Martins Indi y Leerdam, son veteranos pese a su recién cumplida veintena y se les exige como tal, asomándose ya con cierta continuidad incluso en los planes de la selección oranje absoluta que dirige Louis Van Gaal. No hace tanto que eran otros (Fer, Wijnaldum o Castaignos) los que impulsaban esa corriente juvenil en La Manhattan del Mosa, pero sin tiempo para la pausa, sin opciones para experimentar demasiado y con la clara referencia de intentar recortar ese margen que hace tiempo les alejó de la élite nacional (mucho más la internacional que allá por 1969 conquistaron), la dinámica incansable presentó este curso al rapidísimo Boetius, de aún solo 18 años.

Se trata de un extremo puro, de enorme capacidad de desequilibrio por su arrancada, velocidad en carrera, desborde por esos impulsos y, desde luego, una facilidad terrible para buscar romper defensas rivales con su técnica individual. Es diestro pero en el esquema actual que proyecta semanalmente Ronald Koeman en Rotterdam, es mucho más efectivo y constante en la banda izquierda (entre otras cosas porque la competencia no es tan feroz como la de la banda derecha con Ruben Schaken). Ha sido capaz de desplazar del once inicial a jugadores con mucha más experiencia en el campeonato holandés como Cissé o Guyon Fernandez, intermitentes, irregulares e incapaces de mantener el nivel de exigencia, confianza y genialidad que encuentra Boetius en su primera aparición en la élite tras años en la cantera feyenoorder. Y pese a ser pionero en estas esferas, suma 19 partidos disputados, lo que demuestra que se ha convertido en un fijo, alcanzando cuatro goles, casi todos producto de su buen lanzamiento desde media distancia y en peligrosas diagonales.

Comenzó a jugar al fútbol en la calle y tal era su impacto, que los propios niños que jugaban con él, un día reunieron a su madre y la aconsejaron que llevara a su hijo a alguna prueba con clubes profesionales. Siguió la intuición de esos chicos y con apenas seis años entró en el Feyenoord, no de manera habitual, puesto que llegó tras ser rechazado en dos clubes menores de Rotterdam como son Excelsior y Sparta. Cuatro días después de pasar la prueba ya estaba jugando con las categorías inferiores un primer partido del que hace ahora doce años y del que poco ha cambiado, pues Boetius sigue ha pasado toda su juventud en el club, atravesando algún momento difícil. Hace más de un año se lesionó y se perdió el Europeo Sub 17, donde precisamente ganaron los holandeses con un 65% de jugadores del Feyenoord y tampoco pudo estar en el Mundial. Tras recuperarse debutó e incluso esta semana, como respuesta a su progresión, ha estado ya en la preselección de Louis Van Gaal para los partidos contra Estonia y Rumania con la selección absoluta. Algo que, por ejemplo, no ha conseguido su primo, Urby Emanuelson.

Hace dos semanas marcó un doblete (ante en NEC que ha sido determinante para colocar a su equipo nuevamente en zona alta y con opciones de todo este curso) y, curiosamente, también lo hizo el día de su debut en la Eredivisie, nada menos que en un Klassieker ante el Ajax. Ahora la dinámica del club puede hacer presagiar que su crecimiento será continuo y que en un par de años saldrá vendido al mejor postor aunque en el caso de Boetius hay algunos condicionantes. El primero es que acaba de renovar hasta 2017, el segundo es que el club pretende ir manteniendo a sus estrellas para ser más regular en su competitividad y, sobre todo, que el extremo es un auténtico devoto de su club. Y no uno más, sino uno tan especial como para tatuarse con 15 años el escudo en su pecho. Amor juvenil. Amor Feyenoorder.

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