Histórico
21 febrero 2013Jose David López

Rubin Kazan: Berdiyew, el único sunní de la Champions

gurban-berdiyewUno de los efectos de la transición democrática en Rusia ha sido la emergencia de una antigua hostilidad entre la Iglesia ortodoxa y la católica, que por primera vez en la historia aspira a gozar de libertad pastoral en el país euroasiático. El ‘gigante’ ruso garantiza formalmente la libertad de acción de una serie de confesiones reconocidas (como la cristiana) pero proclama el carácter nacional y mayoritario de la Iglesia ortodoxa. Sin embargo, su población aún hoy mezcla diferentes etnias y aglutina variados movimientos religiosos entre los que se encuentra una minúscula de musulmanes suníes, defensores del Islam y seguidores del profeta Muhammad, su inspiración en esta vida.

Esta rama del Islam, mayoritaria dentro de esta fanática religión, casi quedó relegada a la extinción en Rusia tras la disolución de la Unión Soviética pero aún hoy hay quien presume de sus creencias a ojos de todo el país. Puede que jamás le hayan visto, que su nombre sea ignorado para el público en general y que incluso sus ya atrayentes éxitos sean considerados de segunda fila. Pero en Rusia, cuando la pelota entra en acción y los focos buscan protagonistas, el primer plano siempre encuentra un curioso ‘amuleto’ portado por Gurban Berdiyew, entrenador del Rubin Zakan y, de a la postre, el sunní más famoso del fútbol mundial.

El desierto del Karakum fue lo primero que conoció el ahora técnico del campeón ruso cuando nació en la misteriosa Asjabad, capital de Turkmenistán, ex república de la Unión Soviética hasta su independencia en 1991. Su origen turcomano, nada común en las altas esferas continentales, le hace ser un auténtico héroe en su país, donde empezó a fraguarse una carrera a base de trabajo duro. Se formó profesionalmente en la Universidad Estatal Magtymguly y posteriormente en la Escuela Superior de Entrenadores de Moscú. Todo ello después de haber defendido los colores de clubes modestos de su país y haber tocado la cúspide personal en el Rostov ruso, donde casi pasó desapercibido. Sin embargo, tan humilde trayectoria como jugador unida a la experiencia teórica tras el retiro, iba a tener reconocimiento años posteriores.

Nadie hubiera apostado por sus servicios cuando dirigía equipos anónimos como FC Taraz, FC Kairat o Nisa Aşgabat pero tras ganar con estos últimos el campeonato nacional en Turkmenistán, la selección nacional abrió las puertas a su técnico más internacional. No alcanzó muchos éxitos porque la materia prima con la que contaba difícilmente podría superar los cuartos de final de la Copa Asia (máxima cota de Berdiyew al mando) pero le otorgó una experiencia que dos años después le mandó al corazón del Volga, a Kazán, la capital de Tartaristán. ¿Y qué puede convencer a un turcomano para marcharse a tan olvidado rincón?, el Rubin Kazan.

El rival del Barcelona este martes en la Champions le debe todo a Berdiyew. A su llegada en 2001, el club estaba aún en el segundo escalón del fútbol ruso pero tan solo un año más tarde el club lograba el primer ascenso de su corta historia (fue fundado en 1958). No contento con ello, tirando de retales de equipos grandes, sabiendo conjuntar una ‘piña’ en torno a la profesionalidad y con una receta basada en el trabajo serio, le situó en Europa tras una tercera plaza legendaria. Esa temporada sirvió para que el club creciera económicamente, para que la gente situara en el mapa la pretérita ciudad de Kazan y para que el currículum de aquél turcomano nacido en el desierto concretara una nueva sección internacional con la participación en la ya extinta Copa de la UEFA.

Desde entonces, el Rubin no ha parado de crecer (aprovechando las ventajas fiscales que le concede la Federación Rusia a cambio de mantener su lealtad a Moscú), ganó los primeros siete partidos en 2008 y estableció un nuevo récord de victorias consecutivas hasta que el 2 de noviembre de ese mismo año, tras una campaña imparable, se consumó el mayor éxito posible con el título de la Premier Rusa. Los Tatary se convertían en el segundo club no moscovita en levantar el título y ahora buscaban repetir con un bloque nueo que en los últimos años ha perdido a quienes fueron sus estrellas (ya no están ‘Chori’ Domínguez, el ecuatoriano Novoa, el ascendente Bukharov y el eterno capitán, Semak). Además, en esa renovación cuenta con una armada española en sus filas, ya que se asentó el ex racinguista César Navas y lo siguieron Marcano-Orbaiz.

Mientras lucha por clonar el título nacional de hace unos años (séptimo actualmente, lejos de esas metas pero a un punto del cuarto), Gurban Berdiyew mantiene su estatus de hombre sereno, serio y tremendamente creyente pues peregrinó tras conquistar su primer título. Ahora, incapaz de despegarse de su amuleto (estén atentos el martes porque lo mostrará entre sus manos una y otra vez), muestra sus raíces religiosas por toda la Europa futbolística, que jamás conoció un técnico tan cosmopolita. El único sunní de la Champions y ahora, el único de la Europa League.

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