Histórico
13 febrero 2013Jose David López

Manchester United: Carrick, mejor momento y mejor test

Carrick

“En el juego de hoy en día, no es necesario que existan ‘tackleadores’ (entiendasé como jugador físico con desarrollo y amplitud para el corte) de la misma manera que antes. No hay ninguna necesidad primordial como sí ocurría años atrás. Se trata de una mezcla perfecta entre anticipación y una eficiente lectura del juego en acciones concretas”. Palabras de un veterano de guerra en los banquillos, de un imponente conductor de sensaciones en el vestuario y, sobre todo, del mito viviente de del Manchester United, Alex Ferguson. El resultado más leal ante esta exposición, va mucho más allá de modificaciones puntuales, pues cuestionar la figura de un mediocentro físico-destructor puro (que en líder inglés pocas veces tuvo y que no abandera), se traduce en dudar del planteamiento creativo-clarividente del 80% de los equipos del planeta. Algo que sólo un ‘elegido’ puede atraverse siquiera a valorar tan efusivamente.

Otro erudito, aunque este en lo intelectual, Blase Pascal, dijo en algún momento, que el “universo es una esfera infinita donde cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna” (no recuerdo donde lo leí). El fútbol se encargó de mostrarle que aquella pequeña tesis científica, enmascaraba a su vez la silueta del elemento raíz del fútbol actual, del utensílio básico para presentar el gourmet en la alfombra roja, del ingrediente determinante para el sabor que deleite al más exigente de los paladares. Ese extracto escondía el fundamento que intenta extender el eterno gigante del fútbol británico, olvidando test físicos, análisis de potencia o actitudes enérgicas. Todas ellas, bases de una liturgia futbolística tradicional en su bandera, pero sin protección actual a ojos de un Ferguson que modifica su registro para confiar todas esas labores en un hombre que ha recuperado su rol y que atraviesa su mejor momento personal: Michael Carrick.

Criado en el desconocido pero vetusto Wallsend Boys Club (club cercano a Newcastle que ha colocado en el primer nivel inglés a 65 jugadores en sus ya más de 109 años de historia), fue una las mejores canteras futbolísticas del país, la del West Ham, quien lo situó en en mapa profesional para hacerlo debutar en Premier, serenarse en la élite y ofrecerle un salto al vecino Tottenham, donde explotó en apenas dos años. El segundo de ellos, con más de 3100 minutos disputados en el campeonato y siendo el jugador referencial de un proyecto Spurs que luchaba contra el ‘Top Four’, demostró que en ese cuerpo falto de físico y corpulencia, existían una frialdad impenetrable. El Manchester United pago 27 millones de euros, apostando por un relevo para su cada vez más anciano mediocampo, al que le hacía falta mayor alternativa para equilibrar minutos de plantilla. Porque muy a pesar de acumular casi un 74% de titularidades con los Red Devils desde que llegó, Carrick ha tenido que superar baches personales y luchas internas con el mismísimo Alex Ferguson, pero la sapiencia de ambos y la calma de sus corazones expertos, ha sabido encontrar su propia receta de éxito.

No hace ni un año que se rumoreaba su marcha, su regreso a White Hart Lane e incluso un difícil momento personal al haber quedado fuera de los planes de la selección inglesa (de manera pese a todo algo inesperada). Eran días donde Sir Alex buscaba una nueva contrucción para su medular una vez que Anderson decepcionó por completo a los que pretendán ver en él a un mediocentro multi-función, que Darren Fletcher era debilitado por una enfermedad estomacal que no ha podido superar desde entonces y que Paul Scholes tenía que ser obligado a regresar de su ‘prematuro’ retiro. La única idea que el técnico escocés había experimentado con cierta solidez y con claras intenciones de continuidad en el futuro era la opción Tom Cleverley. Su aparición hacía presagiar una tentativa de cnostrucción medular con mayor movilidad, fluidez y dinamismo. Carrick se había acostumbrado ya a ser actor secundario (no sin sorprender a muchos analistas que no entendían su rol y la salida de los esquemas).

Cierto que el mediocentro inglés ha demostrado tener problemas en construcción bajo presión física-intensidad, algo que creció sobre manera en el recuerdo de los aficionados tars verlo desplomarse en las dos finales de Champions League ante el Barcelona (siendo superado claramente por los llegadores y mediocentros de Guardiola). Y también que se ha cuestionado siempre su falta de ambición, capacidad para buscar pases en largo o comprometerse a adelantar su posición, quedando siempre bien con la estadístca en pases cortos o fáciles. Sin embargo, no hay ningún jugador en la Premier actual que pueda comprometerse a ser el creador, conductor, balanza y a la vez, ser el único en esa posición y tarea. Factores que, con una renovada versión llena de confianza y en un momento espectacular que engloba físico e inteligencia a la par, han generado un regreso determinante en Carrick. Ahora no sólo lidera, sino que participa más que cualquier otro jugador a lo largo del partido y encuentra libertad, pues por fin Rooney no tiene que verse obligado a retroceder, mientras que los extremos (Young, Valencia o Nani) buscar profundidad y Van Persie es capaz de aparecer con sapiencia por cualquier metro del césped.

Toda esa galería de alternativas para generar ritmo, ampliar el dinamismo y mostrar a la vez equilibrio, radica en esta nueva dinámica iniciada este curso con el retorno del inglés. Ha mejorado en porcentajes de acierto en pase, ha multiplicado sus estadísticas en robos y aporta más intenciones ofensivas con pases directos o verticales (en corto y largo) que nunca, tal y como demuestran sus asistencias, apariciones en la frontal y pases que inician contragolpes. Lee el juego con perfección, se posiciona inteligentemente e intenta reajustar la defensa de cuatro que queda a su espalda (cierto que reciben muchos goles pero también marcan más que nadie) y se anticipa en un segundo a los pensamientos del resto. Un metrónomo con variedad en salida, simetría táctica y una serie de cualidades que han mejorado las aportaciones del resto del equipo. Un héroe anónimo que disfruta de su mejor momento de forma justo antes de que la amenaza del test diferencial del Real Madrid, vuelva a ponerle en aprietos.

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