Histórico
6 febrero 2013Francisco Ortí

Copa África 2013: Mali: Seydou Keita, el protagonista secundario

En 1999 la FIFA le nombró el mejor jugador del Mundial Sub’20 celebrado en Nigeria, pero la memoria ha dejado el galardón en manos de los campeones de aquella edición como Iker Casillas o Xavi Hernández. Su llegada al Barcelona quedó escondida tras el fichaje de Daniel Alves, las salidas de Deco o Ronaldinho, y las críticas de que Txiki Begiristain, director deportivo azulgrana, estaba rebajando la calidad de la plantilla con su fichaje. Tampoco se le regalaron aplausos cuando decidió practicar su fútbol en Barcelona y comenzó a coleccionar títulos de la mano de Pep Guardiola. Mientras que el resto de componentes de la plantilla culé coleccionaba  elogios y  galardones individuales, él debía conformarse con ‘adjetivos de saldo’. “Sabe trabajar en equipo”, “es muy generoso”, “no hace ruido cuando no juega” o “es buena persona” eran algunos los atributos con los que se pretendía destacar su figura.

Seydou Keita (Bamako, 1980) está acostumbrado a vivir infravalorado en un segundo plano. Le ha sucedido siempre. Sin embargo, la situación ha dado un vuelco durante el último mes. El actor secundario ha pasado a ser protagonista absoluto en la Copa de África 2013 y su papel es tan vital que traspasa los límites de lo estrictamente deportivo. Para Mali, Seydou Keita es mucho más que un futbolista. Es el nuevo líder de un país en el que precisamente el término ‘líder’ se ha prostituido y bañado en sangre desde que en pasado 21 de marzo de 2012 un grupo de militares derrocó al entonces presidente en un golpe de estado sangriento, iniciando una guerra que todavía mantiene a Mali enterrada bajo lágrimas y caos.

Mali se encuentra sumido en un grave conflicto, levantado en armas contra el integrismo islámico, y con tropas francesas recorriendo el país mientras muestra la bandera de aliado. Más de 150.000 malienses se han visto obligados a escapar para refugiarse en el extranjeros, mientras que 230.000 han abandonado el norte para esconderse en zonas más ‘seguras’. El estado está todo. O lo estaba, porque Seydou Keita ha sido capaz de unirlo de nuevo. Mali ha vuelto a gritar con una sola voz para celebrar el gol que firmó el jugador del Dalian Aerbin (donde recaló hace medio año pese a tener muy buenas ofertas) y supuso la clasificación de Las Águilas para las semifinales de la Copa de África 2013, dejando a la anfitriona Sudáfrica en el camino.

Las portadas por fin señalan a Keita y lo hacen en un momento clave para su país. “Cuando se está en esta situación, hay honores, aunque también implica presión. Hay que aceptarlo. Pero lo llevo bien, y es un orgullo pensar que mi país puede contar conmigo. Estas expectativas tienen el efecto de crear una presión positiva sobre mí“, declaró antes del torneo. Deportivamente, ha dado la cara. En los cuatro partidos que ha disputado Mali en esta CAN 2013, Keita ha sido decisivo en todos ellos, participando en primera persona con sus goles en el partido inaugural y el de cuartos de final. Ha dado un plus siempre que Mali le ha necesitado sobre el terreno de juego.

En lo social, su respuesta ha sido todavía mejor. Después de celebrar la clasificación para las semifinales de la Copa de África 2013 que enfrentará a Mali contra Nigeria este miércoles (16.00 horas / Eurosport), Keita se ha revelado como el nuevo emblema maliense en tiempos de guerra. El ex jugador del Barcelona ha liderado una propuesta en el vestuario de la selección de Mali para donar parte de las primas que les entregará la Federación Maliense de Fútbol (FMF) por haber alcanzado las semifinales. “Le he dicho a mi Gobierno que reduzca nuestras primas, mi prioridad es jugar por mi país. El país está en proceso de recuperar la zona norte, la gente está empezando a levantar cabeza y esta clasificación dará mucha alegría a nuestra nación“, desveló tras vencer a Sudáfrica.

Con este gesto Seydou Keita se ha consagrado como el ídolo de un país que busca motivos para volver a ser feliz. Acostumbrado a ser actor de reparto, ahora es líder de una selección con el reto de mantener dibujada la sonrisa en los rostros de unos maltratados malienses. Dos pasos separan a Mali de la gloria. El primero será este miércoles contra la Nigeria de Victor Moses, y, si todo marcha bien, el domingo será el segundo, en la final de la Copa de África 2013. Una vez terminen el trabajo en Sudáfrica, llegará el turno de las tropas de expulsar a los yihadistas. Aunque en ese último deber Seydou Keita volverá a quedar regalado a un segundo plano.

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