Histórico
3 febrero 2013El Enganche

Copa África 2013: Burkina Faso, la generación golpista

Por Francisco Jaúregui (analista especializado en Fútbol Africano)

Hablar de Burkina Faso es hablar de Thomas Sankara, el Che africano, como muchos lo llaman. Cuenta la historia que, apoyado por el gobierno libio, Blaise Compaoré organizó un golpe de estado en 1983 contra el colonialismo francés gracias al cual Sankara se alzó con el poder. De Ato Volta, el país del centro-oeste africano fue renombrado y pasó a llamarse Burkina Faso (“el país de los hombres íntegros” en lengua mooré). Poco después, Compaoré realizó un nuevo golpe de estado contra su anterior aliado, quien fue asesinado en circunstancias no muy claras. Tanto que Mariam Sankara, viuda del ex presidente, lo denunció ante varios organismos de derechos humanos como responsable del homicidio. desde entonces, se mantiene en el poder y nadie parece poder sacarlo de su cargo. Aliado del gobierno francés, ha apoyado también a Charles Taylor -criminal de guerra y ex presidente de Liberia-, ha vendido armas a rebeldes de Sierra Leona y ha apoyado golpes de Estado en Níger y República Centroafricana.

Pero lo que nos incumbe es el fútbol. En mitad de todas esas fluctuaciones político-sociales, nacieron dos de los niños que estaban predestinados a marcar la historia del fútbol burkinés. Saidou Panandetiguiri y Wilfried Sanou, los supervivientes del Mundial Sub 17 de 2001 (en la foto) que hasta ahora significa el mayor reto jamás logrado por cualquier selección nacional de su humilde historia. Cuando estos chicos tenían solamente tres años y poco entendían de la realidad política de su país, iban a entender rápidamente que el fútbol era elemento político de gran valor para su drástico líder, un Campaoré que, como gran aficionado al deporte rey, ha llegado a regalar ropa y dinero a los jugadores. Dicen, además, que hasta llegó a prestarles su avión personal. Desde que tomó el poder, el fútbol burkinés participó en siete Copas Africanas de Naciones (CAN) y actualmente disputa la octava. Hoy, quince años después de su mejor clasificación en una CAN, les Etalons, vuelven a acceder a los cuartos de final, de la mano de Alain Traoré -se perderá el resto del certamen por lesión-, Jonathan Pitroipa y, sobre todo, los dos chicos de aquella generación revolucionadora, Saidou Panandetiguiri y Wilfried Sanou.

 Ellos son los únicos que subsisten del plantel burkinés que fue tercero en el Mundial Sub 17 de Trinidad y Tobago. En aquel certamen, Burkina integró el Grupo C junto a Argentina, España y Omán. En su debut, igualaron 2-2 ante el elenco albiceleste que contaba en su plantel con jugadores de la talla de Tevez, Mascherano y Zabaleta. Por la segunda fecha, y con gol de Sanou, vencieron 1-0 a la España de Iniesta y el Niño Torres. Cerraron con un 1-1 ante los asiáticos y clasificaron segundos detrás de Argentina, dejando afuera nada más y nada menos que a España. Ya en cuartos, superaron 2-0 a Costa Rica con otro gol de Sanou. Hasta que en semis, Nigeria lo bajó con un 1-0 ajustado. El duelo por el tercer puesto los volvió a cruzar con Argentina, pero esta vez hubo triunfo burkinés, para entrar en la historia del fútbol de su país. Hoy, Panandetiguiri y Sanou, que vienen teniendo papeles importantes en esta CAN 2013 y buscarán seguir haciendo historia ante Togo y meterse en las semifinales.

En todo este camino, el fútbol juvenil ha jugado un papel vital en el desarrollo del deporte en Burkina Faso. Al tercer puesto en Trinidad y Tobago, se sumó el título también del Sub 17 en el Campeonato Africano de Ruanda que le dio el pase al Mundial de México 2011. Allí perdieron sus tres partidos, pero el trabajo en las divisiones menores comienza a dar sus resultados. “La generación de los sub-17 de 2001 y sub -20 de 2003, que obtuvo excelentes resultados en las Copas Mundiales de sus respectivas categorías, estaba basada en los centros de formación. Hay que señalar que algunos de aquellos jugadores, como Saidou Panandetiguiri o Daouda Diakite, forman parte actualmente de la absoluta. Pero aquella política no tuvo continuidad, y además no existían campeonatos para las categorías inferiores. Se trata de una situación que ahora queremos remediar. Es preciso que los centros de formación existentes participen en estos campeonatos y que se vinculen a los clubes”, decía su presidente.

Y de ello se encargó, durante diez años, la Planète champion international (PCI). Una academia fundada por el francés Philippe Ezri en 1997, que albergó a los mejores jugadores del país. En el tercer puesto en Trinidad y Tobago, por ejemplo, eran siete los representantes del PCI. Pero en 2007, Ezri decidió poner fin a su proyecto. Muchos chicos se quedarían sin la formación adecuada para poder llegar a jugar en Europa y representar al seleccionado nacional. Habiendo pasado por ahí y conociendo lo que a partir de aquel proyecto se había logrado, dos ex miembros de la academia decidieron recuperarla y refundarla. Los dos nombres forman parte del actual plantel: Pitroipa y Wilfried Sanou. Pitroipa, quien tuvo sus inicios en la PCI, se vio muy consternado ante la noticia y por eso se juntó con Sanou para reabrir el lugar y seguir contribuyendo al crecimiento del fútbol burkinés. Hoy, clave para la subsistencia del país en la élite futbolística africana.

Un año después del alejamiento de Ezri, ambos jugadores la reabrieron con el nombre de Centro de Formación Kada, sito en la capital, Ouagadougou. Los ojeadores buscan nuevos talentos en nueve ciudades repartidas por todo el país y, al parecer, transcurridos cinco años de su fundación, el trabajo está dando los primeros frutos. En el Mundial Sub 17 de México en 2011, además del capitán Sounkalo Sanou, otros cinco integrantes de la selección sub-17 habían salido de la academia Kada. “Es una escuela magnífica, donde es posible crecer hasta convertirse en un gran jugador”, afirmó Sanou. Pero no son los únicos. Kassoum Ouédraogo, miembro del plantel de la CAN 1998, creó en 2010 la Kassoum Ouédraogo Zico Academie de Football (KOZAF). La misma, tiene como objetivos otorgar un lugar para entrenamiento para los más jóvenes conjuntamente con oportunidades de estudios que den el entorno ideal para el desarrollo del fútbol juvenil.

Esto muestra que el logro de Burkina Faso, de volver a un cuarto de final después de 15 años, no es casualidad y que si siguen trabajando de esta manera, los niños que el domingo estén mirando el choque de cuartos ante Togo, podrán soñar tranquilos con algún día suceder a los Pitroipa, Dagano o Sanou. Y lo mejor será que, pese a todo lo que les rodea, ya nada importará el ambiente violento e inestable más allá del césped…

Todo sobre la Copa África 2013 en su sección exclusiva

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