Histórico
28 febrero 2013Jose David López

Brujas: Eidur Gudjohnsen y la pócima de la patata

“Van patat tot friet” (De patata a frita), es su slogan. Enganche que nos introduce en un recorrido por la historia de un alimento tan cotidiano como banal, tan utilitario como apetecible y, desde luego tan ordinario como indispensable en las cocinas de todo el mundo. Pero solo allí, en esas tres plantas cuya fachada bien podría ser la de cualquier ayuntamiento de un cuento medieval, en un impresionante edificio del S. XIV, se  degusta como manjar, se cocina como si de un hotel de lujo se tratara y se decora su presencia como si los comensales fueran a exponerla en la Golden Gallery. El Friet Museum de Brujas esconde el verdadero origen de la patata frita, albergando más de 400 objetos antiguos utilizados en la manipulación del producto e incluso atravesando sus apariciones en momentos determinantes de la historia, la cultura y hasta el arte. Solo allí, en la ciudad encantada y encantadora de Flandes, se puede encontrar la máxima expresión de lo que es considerado una delicia de sus mejores platos.

Quizás por ello, un islandés tranquilo, sereno y sin estridencias, puede sentirse tan cómodo en sus calles como en las de su país, puesto que Islandia es, como Bélgica, el paraíso ‘patatólogo’. Es el acompañamiento estelar, tan asiduo en sus platos como perseverante en sus recetas, tan adictivo en sus comidas como exquisito en su preparación. La patata se degusta en su puré (Kartöflustappa), con receta caramelizada (Brúnaðar kartöflur), con vinagre (Rauðkál) o con remolacha-ruibardo. Ingrediente constante y habitual que encuentra su mejor versión en el Market de Brujas, la ciudad donde desde hace más de medio año, da cobijo al islandés más famoso del fútbol nacional, Eidur Gudjonhsen. Una mezcla de experiencia-veteranía al horno y una pizca de sal en forma de goles, han encendido la polémica como guindilla decorativa a una carrera que, tras trece equipos, encontró la ‘pócima de brujería’ cambiando en cuestión de días la camiseta de los dos clubes de la ciudad. Brujas lo odia. Brujas lo ama.

Eidur Gudjohnsen - BruggeEse ambiente mágico y aventurero de la ciudad, describe un entorno que evoca al pasado, a una cultura tradicional y a una ideología de vida tan bohemia como agradecida. Un paseo por sus calles es un ejercicio para retrotraerse a un cuento lleno de canales, edificios históricos, aire romántico y un impacto visual con muy pocas comparativas en el planeta. Un ente en forma de ciudad que, como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, explota su encanto para encandilar a sus muchos turistas. De eso, de vuelos, ciudades y experimentos sociales en todo tipo de contextos, sabe mucho Gudjohnsen, que ha vivido en siete países durante sus ya largos diecinueve años de trayectoria, aunque nunca se topó con una decisión que levantara tantas ampollas en un fútbol belga donde acudió este curso como clara muestra de su reducido caché. Sabe lo que es pelear por títulos en Inglaterra o España, ser parte importante de proyectos mediáticos, ocupar un rol secundario en clubes de más sacrificio y hasta puede ocupar diferentes posiciones conforme las necesidades de su club. Un comodín ofensivo que ha tenido que alcanzar la madurez más extrema, la de sus 34 años, para encontrar una animadversión en Brujas, que le acogió en la humildad, le dio confianza, lo recuperó para el fútbol y hasta le hizo mejorar sus pretensiones.

Y es que Eidur llegó a la Jupiler League belga el verano pasado, después de haber pasado un calvario en sus últimas apariciones tanto en Premier (tras salir del Barcelona nunca se conoció su mejor versión en Tottenham, Stoke o fulham), Ligue 1 (Mónaco) y, desde luego, Grecia (AEK Atenas). Pero en tierras bajas sí encontró un epicentro ideal para sus delicadas ambiciones de continuar su carrera, llegando al modestísimo Cercle Brugge, el equipo más débil y secundario de la ciudad. Sin grandes objetivos, luchando por eludir un descenso que empezó a presionar al vestuario desde las primeras jornadas y con una plantilla muy joven para afrontar con garantías el resto de la campaña, las posiciones peligrosas siempre fueron una peligrosa realidad (sólo tres partidos ganados, catorce puntos y actual colista a nueve puntos de la salvación). En esas circunstancias, las habilidades del islandés eran absolutamente claves, por lo que tomó un papel fundamental en el proceso de mentalización interior del colectivo, al que sumaba un ‘extra’ que mantenía opciones de heroica reacción. Eidur marcó seis goles y dio dos asistencias en sus trece primeros partidos que, pese a todo, iban a ser los últimos en el barrio Groen en Zwart de Brujas. ¿El motivo?, que existía una cláusula en su contrato que le servía para marcharse gratis a un equipo que decidiera apostar por él, siempre que su club siguiera en puestos de descenso.

Gudjohnsen no tardó en acogerse a ella y el modesto club de Flandes no tuvo más remedio que aceptar al menos su traspaso, que le permitiría recoger 450.000 euros antes de que perdiera a su fugaz estrella sin ganancia alguna. Eso sí, dejó un último gol determinante en Copa, que sirvió para ganar al ‘hermano mayor’, Club Brujas, en una eliminatoria ajustadísima en campo contrario. Esa inesperada victoria jamás hubiera sido el desencadenante de renovados problemas entre ‘vecinos’ irreconciliables, pero el gol del islandés, su capacdad para romper la defensa loca, su gran nivel competitivo y la diferencia que marcó en la primera fase de la campaña, hizo mover filas a la directiva del otrora referencia nacional. Así, el Brujas decidió lanzar sus redes, (cercanas, eso sí), sobre el delantero del club menor, donde atrapó a su nuevo delantero. Así, Gudjohnsen pasó en días de ocupar el corazón de la hinchada modesta, a vestirse de corto con la mística camiseta Blauw-Zwart de aquél equipo al que él mismo había eliminado semanas atrás. Para mayor polémica, tras varias disputas internas en el club por la decisión de dejarlo marchar y hasta pintadas en la sede del club de una afición muy caliente con este cambio de bando, Eidur fue tajante con su nueva aventura: “Me alegra haber llegado de nuevo a un club con historia y de mayor potencial”.

Este jueves, la jornada 28 de la Jupiler Pro League se cierra con un fogoso Derby de Brujas (Brugse stadsderby), que cruza ambos sentimientos y dispara la hostilidad del coqueto Jan Breydel Stadion (estadio para los dos clubes), que buscará represalias en forma de victoria contra el ídolo que escapó eludiendo retos menores para vanagloriarse en el histórico que, pese a su rol nacional, dista mucho de estar en ese nivel actualmente y es sexto en la clasificación. Será la particular venganza de una institución tímida, párvula e inexperta, pero lo suficientemente versada para conocer cuando han sufrido un desplante que golpeó su diminuto corazón. Gudjohnsen eligió disfrutar sus recetas de cocina en el lado rico de la ciudad, aunque en su primera visita al barrio pobre, él será un ingrediente para una honrosa caldera. La pócima de la ‘patata’ belga…

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