Histórico
19 febrero 2013Francisco Ortí

Arsenal: Lukas Podolski, 303 Kosciuszko

El fracaso es un estigma difícil de borrar. El éxito se olvida a gran velocidad, pero los errores se agarran a la piel como pesadas cadenas. Ese lastre de haber fallado en el pasado es lo que provocó que durante la Segunda Guerra Mundial el ejercito inglés dudara de un puñado de veteranos pilotos polacos que se había ofrecido voluntario para combatir a su lado en Londres contra la poderosa Alemania nazi.  En su currículo tan sólo figuraban dos campañas desastrosas en las que ya habían sucumbido contra los alemanes en Polonia primero y Francia después. Inglaterra asumió que aquellos polacos nunca podrían adaptarse a su Royal Air Force (RAF), pero la escasez de hombres y los constantes ataques de las fuerzas alemanes le obligaron a confiar en ellos. Así nació el escuadrón 303 Kosciuszko de la RAF, formado exclusivamente por soldados polacos.

Nadie confiaba en ellos, pero su papel en la guerra fue decisivo. Cuando concluyó la Batalla de Inglaterra, el escuadrón 303 Kosciuszko había sido el más eficiente de todos. Los datos de la época señalan que el escuadrón polaco derribó a 126 aparatos enemigos, siendo el que había acabado con más unidades alemanas pese a que se había incorporado a la batalla más tarde que los demás. Fueron la clave para que se produjera un punto de inflexión en la Batalla de Inglaterra y el bando británico saliera victorioso. “Nunca en el campo del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos“, reconoció Winston Churchill en honor al heroico escuadrón polaco. Más de medio siglo después, los alemanes vuelven a invadir Londres, y, de nuevo, un polaco estigmatizado por el fracaso es la gran esperanza de los ingleses: Lukas Podolski.

Y es que en la carrera de Lukas Podolski (Polonia, 1985) sigue marcado a fuego su decepcionante paso por el Bayern de Munich. El delantero llegó al Allianz Arena en 2006 después de los bávaros pagaran 10 millones de euros al Colonia. Después de dos temporadas brillantes con el Colonia, tanto en 2. Bundesliga como en la máxima categoría del fútbol alemán, Podolski se había convertido en uno de los proyectos más ilusionantes del fútbol teutón. Los grandes de Europa se pelearon por hacerse con su fichaje, pero fue el Bayern de Munich quien logró cerrar el acuerdo. En Munich, Podolski encontraría el escenario perfecto para explotar definitivamente, tal y como habían hecho tantos otros jugadores alemanes con anterioridad.

Sin embargo, la historia de Podolski fue diferente. Mientras que su rendimiento con la selección de Alemania era cada vez más alto, con la camiseta del Bayern de Munich era incapaz de mostrar su mejor versión. Durante las cuatro temporadas en las que estuvo en el Allianz Arena, Podolski se mostró como un futbolista intrascendente y poco a poco fue desapareciendo de los planes del entonces técnico bávaro Louis Van Gaal. Durante la temporada 2007-2008 tocó fondo, llegando a jugar con el equipo filial del Bayern de Munich, y en 2009 puso fin a su pesadilla muniquesa y volvió a casa para fichar de nuevo por su Colonia.

Estoy orgulloso de haber jugado en el Bayern de Munich, pero eso ya es pasado. Esa etapa me ha ayudado mucho, tanto a nivel profesional como humano, pero se acabó demasiado rápido“, ha confesado recientemente Podolski, quien asumió su fracaso en el Allianz Arena y regresó a casa para volver a ser feliz jugando a fútbol. Con su vuelta al Colonia, el delantero de origen polaco buscaba purgar sus males, olvidar su bajo rendimiento con el coloso bávaro y reconciliarse con el deporte rey, aunque pagando un alto precio: se alejaba de la élite balompédica. Parecía el final de una promesa incumplida, pero el destino le tenía reservado una sorpresa. Durante el pasado verano, Arséne Wenger llamó a su puerta para ofrecerle la posibilidad de fichar por el Arsenal. Podolski no se lo pensó.

Tal y como sucedió con los soldados polacos, la adaptación de Podolski al estilo de vida londinense, al fútbol inglés y a su nuevo club ha sido meteórica. El delantero ha encajado perfectamente en los planes de Wenger y pegado a la cal izquierda se ha convertido en pieza clave para los Gunners. Vuelve a ser feliz y vuelve a codearse con la élite europea. De hecho, este martes (20h45) se verá cara a cara con su pasado. El Arsenal recibe al poderoso Bayern de Munich en el Emirates Stadium para disputar los octavos de final de la Liga de Campeones y Lukas Podolski será la bala más peligrosa de los londinenses. Será su oportunidad para alejarse del fracaso. Sólo así conseguirá borrar su estigma.

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