Histórico
22 enero 2013David De la Peña

Wesley Sneijder: Galatasaray y el valor de su fichaje

La élite y los detalles. El más minúsculo gesto cambia los libros de la historia. Es el precio a pagar por codearse con los mejores. Aquella tarde de verano, la punta de la bota de un portero, probablemente cambió, para siempre, el que hubiera sido el capítulo más radiante en el libro de la vida de un chico de Utrecht. Wesley Sneijder llegaba al Mundial de Sudáfrica después de haber jugado, de largo, su mejor temporada. El triplete (Serie A, Coppa Italia y UEFA Champions League) que consiguió con el Inter, se situaba en la antesala de una final de la Copa del Mundo como un montañero jadeante ante las puertas del Olimpo. Le faltaba el último paso para entrar donde todos anhelan. Cumplió su parte. Le sirvió un balón de oro  a Arjen Robben, que se quedó en plata durante el interminable instante en el que ningún español respiró, y que comprendió desde el impacto a la redonda hasta la puntera de Casillas. Robben cayó al césped, de rodillas, mientras, quizá, el balón de oro de Sneijder se perdía por la línea de fondo.

Probablemente fuese aún más cruel saber que si las votaciones del Balón de oro se hubieran mantenido como hasta un año antes, Sneijder hubiese sido el ganador. Pero juntar el premio que se encargaba de dar desde los años 50 la revista France Football con el Fifa World Player, había cambiado el sistema, y la pelota dorada fue para Lionel Messi. Quizá, si Holanda hubiera sido capaz de ganar el Mundial, el corazón de seleccionadores y futbolistas que se había enamorado del astro argentino se hubiese ablandado ante un hito sin precedentes como el que hubiera conseguido el pequeño oranje. Quizá, palabra muy dura, no sólo para un futbolista, si no para cualquiera que se queda a las puertas de lo que desea. Conjeturas al margen, la realidad es que el enganche holandés entró en una espiral negativa justo después de aquel partido, que iba a tener continuación con la marcha de Jose Mourinho al Real Madrid.

Sneijder se había convertido en la pieza capital del Inter del portugués. Indudablemente había otros nombres fundamentales: Julio Cesar, un Maicon imperial, o el fabuloso Diego Milito, pero la sensación es que Mourinho había adaptado el juego a su llegada. El robo tenía en él al primer receptor siempre, con Milito, Eto’o o Pandev rompiendo al espacio, y ahí Sneijder lució su mejor fútbol. No es sorpresa, por lo tanto, que Sneijder haya declarado que para él, el técnico portugués es el mejor del mundo. La llegada de Benítez, el paso Leonardo, la efímera etapa Gasperini y quizá, su último ‘gran enemigo’, Ranieri, entrenadores que nunca se acercaron a sacar de Sneijder el gran futbolista que demostró ser. De hecho, cuando estuvo lesionado durante la pasada campaña, el Inter del recién aterrizado Ranieri fue capaz de ganar 7 de 8 partidos, y se llegó incluso a cuestionar su necesidad. Ranieri empezó a jugar un 4-4-2 clásico, con doble pivote, repliegue intensivo, y dos delanteros como Pazzini y Milito que simplificaban el juego. La realidad es que Ranieri, nada más aterrizar en Milan, eliminó la importancia del enganche.

Con Stramaccioni los seguidores de Sneijder vieron una pequeña esperanza, sobre todo, después de irle conociendo. El ex técnico del equipo primavera nerazzurro es un enamorado de la táctica, de la adaptación del equipo partido a partido, y en ese contexto su figura podía resultar realmente útil, porque Stramaccioni no iba a desperdiciar a un futbolista de su talento. Pero, cuando, deportivamente, parecía que todo empezaba a encajar, llegó el turno de la realidad financiera del fútbol italiano. El Fair Play Financiero empezaba a asomar la cabeza, y Moratti tuvo que tomar una medida drástica. La situación era la siguiente: Wesley Sneijder tenía un contrato hasta 2015, en el que cobraba 6 millones de euros anuales. Moratti y Branca trataron de prolongar el contrato de Sneijder hasta 2017, pero cobrando el jugador la misma cantidad que estaba pactada hasta 2015. Es decir, una reducción importante de sus emolumentos. Sneijder rechazó la oferta y desde los altos cargos llegó la instrucción de que Stramaccioni no podía contar con el futbolista.

No creo que sea el único sorprendido por el hecho de que ningún club Premier (por poner el ejemplo de la liga más poderosa económicamente) haya igualado los 5 millones netos que va a cobrar el futbolista en los tres años y medio de contrato que ha firmado con el Galatasaray. Pero la realidad es que se marcha a la liga turca, a disputar unos octavos de final de la UEFA Champions League y al club que actualmente domina la liga local. Su llegada ha desatado la locura, los medios nacionales se preguntan cuál ha sido el mejor fichaje de un foráneo en la historia de la liga, y desde el aterrizaje, hasta su encuentro con Fatih Terim, ha sido televisado.

Veremos cómo le utiliza el mito Terim. Desde su regreso al club, el Galatasaray ha venido jugando con un 4-4-2 prácticamente inamovible, con un doble pivote formado por Felipe Melo y Selçuk Inan y con dos futbolistas habituados a jugar en los carriles exteriores en los costados. Además, la nómina de delanteros invitaba a jugar con dos puntas (Elmander, Umut Bulut, y sobre todo Burak Yilmaz), que además dotaban al equipo de un estilo bastante rápido en las transiciones, siempre con rupturas de esos dos puntas. La lógica indica que Sneijder jugará detrás de Burak Yilmaz, y por delante del doble pivote habitual, y lo cierto es que puede encontrar un buen contexto, sobre todo teniendo en cuenta que a Sneijder le activará Selçuk Inan, uno de los futbolistas europeos con más talento para batir línea, un jugador con un pie derecho maravilloso y una técnica depuradísima en el pase. Además, Burak Yilmaz es un delantero con una sensibilidad brutal para el desmarque, así que, objetivamente, creo que Sneijder puede brillar y mucho en este equipo. Veremos, lejos ha quedado el sueño del Balón de Oro, pero se abre una nueva etapa, en un club en crecimiento y con grandes retos. El primero, un apasionante Galatasaray – Schalke de octavos de la Champions en menos de un mes.

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