Histórico
4 enero 2013Jose David López

Sudamericano Sub 20: Análisis Grupo A

Chicos adoctrinados desde sus primeros días con botas, ilusiones en su punto de ebullición clave, el gran torneo de su adolescencia y un contexto perfectamente diseñado desde hace años para hacer realidad sus sueños. El mayor hervidero de promesas futbolísticas del planeta se reúne cada dos años en Sudamérica con el propósito de conquistar el torneo internacional de divisiones inferiores más cotizado del panorama mundial. No obstante, por allí han desfilado en cada edición esos que, años más tarde, ocupan la gloria de los principales clubes punteros de la élite más exigente. La edición 2013 del Sudamericano Sub 20 será nuevamente el mejor ejemplo de atracción posible hacia las perlas que están por llegar, pues no existe mejor termómetro para medir la capacidad del fútbol futuro que el aún llamado ‘Juventud de América’.

Anteriormente oficializado como Sudamericano Juvenil (hasta 1977), el Sudamericano Sub 20 inició su caminar en 1954 (por entonces la edad permitida no podía superar los 19 años), y no fue hasta 1977 cuando se decidió situar en 20 años el tope. Dicha modificación no respondía a decisiones de la organizadora Conmebol, sino que así, el torneo serviría como eliminatoria previa de Sudamérica para la recién creada Copa Mundial Sub-20 (vigente desde 1977), pues allí estarán los cuatro primeros clasificados. Siguiendo esa estela, el torneo además acaba siendo determinante para la elección de los clasificados a los Juegos Olímpicos, pues desde 2007 sirve igualmente para clasificación de dos países a la cita olímpica. El formato sí merece mención especial pues todos los participantes, diez en total, quedan separados en dos grupos donde juegan una liguilla, accediendo a la siguiente fase las tres primeras clasificadas (cuatro partidos). Los seis países resultantes juegan todos contra todos (cinco partidos más) y los resultados finales constatan el campeón que, a diferencia de la mayoría de torneos, no consigue su trono tras imponerse en cruces eliminatorios o venciendo una finalísima. Este 2013 se disputará en Argentina (Mendoza y San Juán como sedes), generando expectativa en suelo albiceleste, aunque con grandes competidores. Empezamos con el Grupo A.

Argentina: El combinado de Marcelo Trobbiani no tendría tantísimas esperanzas en una buena fase final sudamericana, de no ser por su carácter de anfitrión, que multiplica las energías y sensaciones positivas por encima del nivel futbolístico de algunos de los jugadores. Desgraciadamente no tendremos a la perla más esperada, un Paulo Dybala que no fue autorizado por el Palermo a disputar el torneo y que es la gran ausencia junto a la sorprendente no convocatoria de Leandro Paredes, la revelación de Boca en el torneo Inicial. Sí estará finalmente la que ya fuera estrella hace dos años, un Iturbe necesitado de constancia y minutos, que estará acompañado de los prometedores y determinantes Ricardo Centurión, Alan Ruíz, Manuel Lanzini o uno de los últimos proyectos llamativos del curso, Carlos Luque. Todo lo que no sea lograr su quinto entorchado será visto como un fracaso, siendo una doble lectura (esperanza-presión) el condicionante de ser local.

Colombia: Existe una creciente expectativa en el fútbol cafetero desde los grandes avances de su selección absoluta, motivado por el gran trabajo que se ha desarrollado de fondo en categorías inferiores últimamente. De ello intenta dar cuenta el seleccionador Sub 20, un Carlos ‘Piscis’ Restrepo que tiene una serie de jugadores habituales en clubes de primer nivel nacional y otros que han podido saltar a clubes superiores, aunque como el caso del atacante Andrés Rentería, no hayan recibido el permiso para jugar el torneo sudamericano. El mejor aval de éxito es su regularidad en un grupo que trabaja unido hace tiempo, destacando los que más experiencia internacional acumulan como el portero Bonilla, los centrocampistas Sebastian Pérez-Fernando Quinteros o el punta John Córdoba. La revelación sería el veloz y dinámico Palomeque o el ‘Coco’ Bryan Perez.

Paraguay: Los guaranís de Víctor Genes han tenido un claro protagonista en la sombra durante los últimos meses, Iturbe. Pese a ir convocado nuevamente con Argentina para disputar el torneo por segunda vez, el extremo se considera paraguayo, vivió en ese país y pasa allí sus vacaciones, aunque circunstancialmente nació en Argentina. Eso fue aprovechado en su día por la albiceleste pero desde el combinado paraguayo aseguran que, en el futuro, será guaraní. Sin Iturbe y también sin su otra joya, el delantero goleaor de todas sus inferiores, Mauro Caballero, casi fichado por el Oporto y que no puede llegar al torneo por problemas con su ex club que incapacitan su convocatoria debido a una cláusula de la Federación Albirroja. Esas dos grandes mermas no evitan pese a todo ver con un equipo compacto, de mucho poder defensivo, de estabilidad en su planteamiento medular y con mayores problemas de cara al gol. Miguel Medina y Bryan Montenegro serán los más presionados en punta de ataque, donde no han tenido excesiva regularidad este curso en sus clubes. El trabajo correoso de Candia y la llegada de Almirón desde segundalínea, otras bazas de una albirroja sin ninguna estrella saliente y con una base 100% generada en clubes paraguayos.

Chile: Con aires renovados por la limpieza que se ha llevado a cabo en las selecciones a todos los niveles, pero sin alguna de sus máximas estrellas para destacar en suelo argentino. El combinado chileno, ahora dirigido desde hace apenas unas semanas por Mario Salas (técnico revelación con el modestísimo Barnechea), no podrá contra con Angelo Henríquez, ya internacional absoluto, pues el Manchester United ha decidido rechazar su viaje. Pero la ‘rojita’ tendrá más cuestiones para analizar como la figura del imponente portero de padre chileno y origen inglés-jamaicano Lawrence Vigouroux (portero del Reserves del Tottenham), aunque el perfil que debe empujar a un gran torneo chileno radica en las habilidades ofensivas de Diego Rubio o Nicolás Castillo, la clarividencia dinámica de Bryan Rabello y la defensa de Igor Lichnovsky. Un nuevo test sin demasiado tiempo para trabajar y con muchas dudas a raíz de la rápida necesidad de giro en la situación.

Bolivia: Si hay una selección que tiene que demostrar edición tras edición su lucha por no quedar aislado del nivel creciente del resto, esa es la boliviana que, de nuevo, sabe que su principal meta es competir de la mejor manera posible. Sus metas, pese a todo, no van referidas a lo resultadístico, puesto que las ambiciones nacionales son prioritarias y en esa línea está el seleccionador Marco Barrero, que ha destacado una y mil veces que “la idea es formar jugadores y promocionarlos para la absoluta poco a poco”. Sus cambios serán estrictamente ofensivos pues dependerá del rival si juega un atacante más estático o uno más dinámico, reflejando que la intención clara es conseguir réditos desde su buena línea defensiva. Carlos Paniagua, Ricardo Vaca, Alex Pontons y Guilermo Viscarra, los cuatro jugadores que militan en el extranjero, son sus principales aportes para intentar no pasar demasiado desapercibido como acompañante terciario en este Sudamericano.

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