Histórico
19 enero 2013Francisco Ortí

Sudáfrica: La esperanza de Robben Island

Hoy, día 19 de enero arranca la esperadísima Copa África 2013. Desde hace tiempo estamos ofreciendo una cobertura especial que en el día del estreno, ampliamos con la historia más potente que arrastra el fútbol en un país único donde la pelota significaba una ansiada libertad.

Os vamos a tratar como si no tuvierais nombre. Aquí os convertiréis en un número. Debéis ser la personificación de la obediencia hacia el amo de la supremacía racial“, gritó el oficial de la prisión. Anthony Suze, no comprendía el Afrikaans, pero el desprecio con el que se habían pronunciado estas palabras le dejó muy claro el mensaje. Su estancia en la cárcel de Robben Island no sería agradable. Había sido arrestrado escasos días antes mientras se encontraba la escuela, acusado de conspirar contra los colonizadores ingleses en Sudáfrica. Era un simple colegial, que no cumplía ni 20 años, y sobre él pesaba una condena de 15 años de cárcel en la prisión de máxima seguridad del país. Ingenuo como era, nunca hubiera imaginado que el gobierno pudiera ser tan cruel con un adolescente.

Desde la ventana de su celda, Anthony tan sólo divisaba agua, cielo y soledad. Un paisaje hermoso, que, sin embargo, era su mayor enemigo. El tedio suponía una tortura para los presos de Robben Island, más incluso que las agotadoras jornadas de sol a sol en la cantera de pizarra. Aquello sólo afectaba al cuerpo. La rutina, en cambio, mermaba el espíritu. Para mantener la mente despierta, los prisioneros negociaban entre ellos para intercambiar sus botas -les obligaban a cogerlas de un montón sin importar talla ni pie-. También inventaron juegos que confeccionaban con trozos de jabón o madera. Pero a Anthony todavía le faltaba algo. Echaba de menos su gran pasión: el fútbol.

Así que cogió un papel, lo agurró y lo transformó en un improvisado balón de fútbol. Sus compañeros de cautiverio enloquecieron con el descubrimiento. “De repente el fútbol se convirtió en nuestra pasión. Era lo único en lo que pensábamos“, recuerda en la actualidad Anthony Suze, quien ahora es el director de Etsebeth Suze Development. Jugar a fútbol era todo lo que querían hacer los prisioneros y quisieron llevar su afición más allá. Se unieron para solicitar a los agentes que se les permitiera jugar a fútbol los sábados. La primera respuesta fue negativa, pero no se rindieron. Semana tras semana, un interno acudía a la jornada de “Peticiones y reclamaciones” con un único deseo. “Queremos jugar a fútbol los sábados“, repetían. Los castigos y los constantes rechazos tampoco les doblegaron, hasta que, finalmente, los guardias por fin accedieron a la práctica de deporte.

Si no hubieramos tenido fútbol en Robben Island hubiera sido un lugar verdaderamente horrible en el que vivir- confiesa emocionado Suze- Doy gracias a Dios por el fútbol“. Una vez logrado el privilegio de jugar a fútbol, no lo pensaban desperdiciar. Los prisioneros, liderados por Suze, comenzaron a organizar un campeonato que se rigiera por las normas de la FIFA. Se dividieron en equipos, dando cabida a todo el que quisiera jugar, independiente de lo bueno o malo que fuera. Crearon varias ligas, constituyeron comités de apelación, designaron presidentes, formaron un equipo de árbitros, y lograron equipaciones. El proyecto culminó con la fundación de una federación a imagen y semejanza de la FIFA a la que se le bautizó Asociación de Fútbol de Makana (MFA), en honor a un preso que murió tiroteado durante un intento de fuga.

Cuatro décadas, en julio del 2007, después de aquello la FIFA adhirió a la MFA en sus estatutos como Asociación Miembro Honoraria por supone “un poderoso símbolo de la lucha de la FIFA para erradicar el racismo y todas las formas de discriminación del fútbol y del deporte“, anunció Blatter, como parte de los actos previos a la celebración del Mundial 2010 en Sudáfrica. La cárcel de Robben Island pasó a la historia por mantener encerrado a Nelson Mandela durante 27 años, pero también por convertir al fútbol en algo especial. Entre las paredes de Robben Island el fútbol era algo más que un juego. Era sinónimo de libertad. “No creo que me equivoque al decir que a muchos de los que estábamos en la isla el fútbol nos salvó“, confieza Anthony Suze. El fútbol era sinónimo de vida.

Todo sobre la Copa África 2013 en su sección exclusiva

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