Histórico
30 enero 2013Jose David López

Real Madrid-Barcelona: Los nombres del clásico

Raphael Varane: Dentro de las cábalas defensivas que José Mourinho se ha visto a tomar en los últimos tiempos, solo hay una que cuenta con su beneplácito y, a la vez, el de todo el madridismo. Las pruebas y experimentos que el central francés ha tenido en diversos momentos de la campaña y, sobre todo, en las citas clave de la Champions League, han servido para impulsar un carácter tan frío y calculador como sólido y académico. El zaguero galo estuvo perfecto en cruces, bloqueos y todo tipo de maniobras para llegar antes que nadie y leer como pocos cada acción donde tuvo que presentar su altiva figura. A coronación llegó con un testarazo mortal, potente, sólido, en un juego aéreo que domina con la misma inteligencia. Una noche que acaba de definirlo como uno de los zagueros más importantes del momento y que, con su edad y proyección, le hacen ser el ganador particular de la cita copera.

Carles Puyol: Seguramente ha sido superado en su particular duelo defensivo ante Piqué y, probablemente, ha sufrido más a la hora de sacar la pelota desde atrás o llegar al cruce en las rápidas contras madridistas. Sin embargo, es único. El carácter y energía que desprende le hace ser temible en cada acción porque siempre aportará un ‘extra’ al alcance de los únicos, los elegidos, los intocables. Su gesto de la noche podría repartirse en varios momentos, pero mucho más importante fue ver cómo frenaba el intento de Piqué de generar un conflicto extra-deportivo derivado de un lamentable mechero que habí caído en el césped. El capitán, porque con ello lo demuestra una vez más, quitó de las manos el objeto a su compañero y le instó a dejarse de sandeces y mostrar mayor interés en lo meramente deportivo. Lo dicho. ¡Único¡

Cesc Fábregas: No estuvo en uno de sus mejores partido y ni siquiera podría catalogarse su aportación como un factor clave de no haber marcado el gol determinante de la eliminatoria a estas horas. Sin embargo, sus movimientos acompañan cualquier avance ofensiva, cualquier transición de ataque y todo aquél intento de mejorar las prestaciones cuando hay que descolgarse. Una capacidad única para adaptarse a diferentes perfiles, sacrificios y roles, pero más aún para acabar poniendo la ‘puntilla’ en la única acción de remate que tuvo. Un mítico e histórico ‘falso nueve’ que sigue cosechando ejemplos para catalogarlo como tal incluso en partidos donde se muestra algo más escondido. Nunca pasa aislado.

Ricardo Carvalho: Una de las grandes novedades del partido, siempre por la obligación de tener que trastocar al completo la línea defensiva, fue el zaguero portugués. Prácticamente olvidado en los últimos meses, con una clara despedida del club blanco en apenas unos meses y sin ritmo competitivo, el ex internacional luso sí superaba en los planes de José Mourinho a su competidor, Raúl Albiol. Sin embargo, la desidia del portugués, reflejada en enormes problemas para mantener la estabilidad ante los quiebros y cambios de ritmo de los llegadores rivales, lo fue mermando minuto a minuto. Varias faltas en la frontal, cruces donde no medía bien y, desde luego, pérdida de concentración defensiva en un par de cesiones donde pudo eliminar cualquier atisbo de opción del madridismo para alcanzar las semifinales. Un momento turbio de un central que dio el paso atrás hace tiempo.

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