Histórico
14 enero 2013Jose David López

Copa África: Grupo A: Sudáfrica, Cabo Verde, Angola y Marruecos

Este sábado día 19 de enero arranca la esperadísima Copa África 2013. Desde hace tiempo estamos ofreciendo una cobertura especial que, a partir de ahora, sumará análisis de las selecciones clasificadas y nuestras apuestas personales del torneo.

Sudáfrica: No ser desprestigiado y mantener el estatus que todo país organizador anhela para no destrozar su imagen al mundo, son los dos objetivos de la selección sudafricana en una CAN que se ha ‘encontrado’ en el calendario. La FIFA junto a los estamentos africanos, decidió establecer en el país más desarrollado del continente un torneo que estaba previsto celebrarse en Libia (ahora quiere la del 2017), pero que debido a su situación de alarma en los últimos años, acabó girando en sus planes. Como sede mundialista hace menos de tres años, los estadios, instalaciones y organización eran más que fiables y, deportivamente, serviría no sólo para aprovechar nuevamente esos espacios de élite, sino para salvar de la quema a una selección que no había logrado la clasificación para las dos últimas fases finales continentales. La tragedia se hubiera repetido esta vez de no haber sido organizadores forzados y es que la decadencia es notable en un fútbol que justamente cumple dos décadas de libertad tras el Apartheid y los disturbios de Soweto castigados por FIFA.

Nada queda del sentimiento competitivo de la generación campeona en 96 y mundialista en 98, porque los Bafana Bafana representan un estilo nacional, sin estrellas ‘foráneas’ y apenas algunos experimentos fallidos o en proceso secundario dentro del nivel occidental (sus jugadores más salientes regresaron a la liga local, bastante competitiva, o subsisten sin brillo en clubes muy menores de Europa). La rivalidad nacional entre Orlando Pirates-Kaizer Chiefs contextualiza la convocatoria, pues la mitad de ellos proceden de los dos clubes de Soweto. El buen carrilero diestro Gaxa, el central Khumalo, el imprevisible Tshabalala o el equilibrio de Dikgacoi, sus mejores bazas por experiencia y recorrido internacional, aunque la sensación y el factor diferencial es el ajaccied Serero, un velocista desequilibrante que debería intentar generar ocasiones a unos delanteros ya conocidos pero con una alarmante falta de gol (Mphela, Parker y el joven Rantie).

Cabo Verde: Treinta y cuatro años de indepedencia deportiva (la política fue cuatro años antes) de sus raíces portuguesas (actualmente lazos aún vitales para la progresión tanto de su sociedad como de su fútbol) ha necesitado la selección criolla para alcanzar el punto más impactante de su historia. Un pueblo cuya bandera viaja por todo el mundo, pues de todos los presentes, conoce perfectamente que hay más caboverdianos lejos de sus fronteras que en su propio país. Esto le ha debilitado históricamente pues muchos de sus mejores jugadores pasaron a vestir los colores de sus países de adopción, sobre todo Portugal (Nani, Eliseu, Rolando, Varela, Nelson), condicionando su progresión pese al potencial talento que seguían exportando al extranjero. Hoy, toda la plantilla convocada para la CAN a excepción de los tres porteros, tiene ficha profesional en Europa, incrustados en cualquier club o categoría del continente, aunque demostrando una competitividad y equilibrio extremo que les ha llevado a la gloria de una fase final por vez primera en toda su historia. El héroe del milagro (tras dejar fuera a Magadascar y Camerún) es Lúcio Antunes, un cuarentón sin experiencia internacional (estuvo con Mourinho unas semanas siguiendo sus planes de entrenamiento) que ha inyectado moral y un trabajo psicológico clave para explotar las cualidades de sus jugadores. Su principal baja es la del nuevamente levantinista Valdo, quizás su jugador más experimentado, aunque las voces de futuro deben tomar responsabilidades y allí se hace indispensable el gol-dinamismo-velocidad de sus tres piezas ofensivas más potentes, Djaniny, Héldon y Ryan Mendes (con muchos minutos en Lille). Su medular asegura empaque-fuerza con Babanco, Soares y Sténio, pero defensivamente sus mermas son mayúsculas y será su gran reto a mejorar. Fiesta nacional para los Tiburones Azules.

Angola: Curiosamente el grupo ha querido reunir a dos de las naciones de pasado portugués puesto que también estará el combinado  angoleño, cuya riqueza en petróleo-diamantes, le ha facilitado un pleno crecimiento y expansión económica. El idioma futbolístico empieza a hacer justicia con un país de enorme tradición que siempre vio como sus estrellas preferían defender sus países de acogida (como explicamos antes con Cabo Verde). En los últimos años su proceso de reconstrucción ha mejorado notablemente pues Las Palancas Negras relanzaron su imagen tras la milagrosa participación en Alemania 2006, donde no desentonaron, así como en las últimas CAN, en las que mostraron la fuerza de su colectivo con algunos partidos a gran nivel, aunque flojeando en momentos determinantes que les han ido debilitando poco a poco. El técnico es ahora el uruguayo Gustavo Ferrín (ex de las categorías inferiores charrúas), que ha repetido la fórmula de sus predecesores, formando una convocatoria con muchos jugadores del campeonato nacional pero donde las diferencias las deben marcar los ‘foráneos’. Sigue siendo clave el gran killer y gigante de área, Manucho, que recuperó estos meses sus grandes prestaciones y que siempre muestra un nivel imparable en este torneo. A su lado debe explotar espacios-celeridad el experimentado Mateus mientras que Gilberto, Djalma, Geraldo (que no ha podido hacerse hueco regular en su estancia por Brasil) y Mabiná, son otros de los representantes de la vanguardia, junto al intocable Lamá bajo palos. Aceleración con espacios, mucha pegada aunque caras nuevas por una obligada renovación generacional, les siguen haciendo peligrosos pero más imprevisibles que nunca (para bien y para mal).

Marruecos: Treinta y siete años después de su primer y único entorchado continental y nueve después de su última final, la selección marroquí buscará de manera desesperada mejorar sus turbias sensaciones. Siendo la eterna aspirante por capacidad de sus jugadores, por talento y experiencia contrastada en epicentros de máxima competitividad diaria, sus apariciones no han dejado sino decepciones, fracasos y polémicas dentro de vestuarios completamente rotos por la facilidad egocéntrica de sus ‘estrellas’. Como hace un año, vuelven a aparecer como un colectivo lleno de técnica que, ahora dirigidos por el local Rachid Taoussi (suplió a Gerets hace cuatro meses), buscarán cumplir con las expectativas tras el caos de sus últimas presencias. Versatilidad, individualismos y facilidades para el desequilibrio a costa de evitar problemas internos, algo que el seleccionador ha querido asegurarse ‘limpiando’ de la lista final a los conflictivos Taarabt, Kharja o Chamakh, que quedan fuera pese a ser ídolos nacionales en la distancia. Su proyecto pasa por el compromiso, la renovación de ideales y la fórmula que ya dejó buenas sensaciones concretas en la última cita olímpica. Bajo palos estará una vez más el veterano Lamyaghri, aunque las principales dudas radican en una defensa donde solo Benatia tiene galones consumados y donde la selección más ha decidido regenerarse. De ahí en adelante, ahora toman el mando nuevas caras como el getafense Barrada, el villano El Ahmadi, o el imprevisible Chafni. Y en ataque, reaparece El Hamdaoui tras su año algo más constante en Florencia, junto a El Arabi, el díscolo Amrabat y el irregular Assaidi, en pleno bajón tras no contar con opciones en Anfield. Menos estrellas, menos cartel y menos presión, algo interesante para una generación acostumbrada a grandes esperanzas de podio que jamás fueron consagradas.

Previsión El Enganche: Grupo absolutamente imprevisible. Todas tienen opciones reales de poder acceder a la siguiente fase. El carácter anfitrión de Sudáfrica puede impulsarles con un ‘extra’ que les facilite la competitividad pese a la teórica debilidad de un ‘novato’ peligroso como Cabo Verde y la supremacía por experiencia de Marruecos y Angola. Como se trata de hacer cábalas previas, apostaría por un ligero favoritismo para las dos últimas.

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Todo sobre la Copa África 2013 en su sección exclusiva

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