Histórico
19 enero 2013Jose David López

Copa África 2013: Ryan Mendes: El mordisco del tiburón caboverdiano

El arte de engañar a los peces para ser capturados con todo tipo de técnicas, utensilios y habilidades, es el entretenimiento de millones de personas a lo largo y ancho del planeta. Un amor solitario, personal y completamente exento de raciocinio, sino reforzado por todo tipo de derivados de una templanza y paciencia que no abunda en nuestra especie. En cualquier rincón con profundidad se puede bucear, nadar y desde luego, pescar, aunque en Cabo Verde, la noche es el gran aliado del verdadero romántico de esta lucha contra el mundo animal acuático. La gran diferencia de esa pelea hombre-animal no radica precisamente en la paciencia, sino que aquí el premio es mayor. No es una carpa pesada, un barbo fotogénico o un lucio para la revista dominical, sino auténticos tiburones.

El rey del agua caboverdiana es el tiburón tigre, rey de las profundidades y adversario potente de todo pescador, que sueña con atrapar uno de estos ejemplares, algunos alcanzando casi 400 kilos y cerca de 18 metros. Un adversario potente, agresivo, caracterial y que exige el dominio de todas las habilidades al atrevido pescador que impulsa su caña desde el exterior con la clara intención de llevarse la prensa a casa y mostrarla orgulloso ante sus compañeros de ‘profesión’ (por más que me parezca deleznable no volver a lanzarlo al agua). En Cabo Verde, la aglomeración de tiburones se multiplica con el paso de los años y tal es la relevancia que ostentan en la sociedad, que su propia selección de fútbol encontró una perfecta reproducción en el césped (Tiburones Azules). Allí, desequilibrante y dinámico, la pelota siempre encuentra el mordisco perfecto, el de su particular tiburón goleador, Ryan Mendes.

Se trata de un delantero nacido en Fogo (la ciudad-isla más alta del país y de solo 30.000 habitantes), de 23 años, que ha logrado afianzar a su humilde selección (jamás se había clasificado para una Copa África ni para cualquier otra fase final) en la CAN más histórica de su aún corta independencia (ex colonia portuguesa). Al contrario que la gran mayoría de compatriotas, Ryan decidió defender los colores de su país, en una práctica que gracias a varios jugadores, ha logrado reinvertir la dinámica habitual, pues los jugadores más interesantes pronto buscaban internacionalidad con Portugal u otras raíces (ejemplos como Nani, debilitaron constantemente el potencial de la selección nacional). Habilidoso, dinámico, rematador, frío en definición y de muchísima presión sobre los zagueros rivales en una constante búsqueda de errores y acciones donde poder aprovechar su energía interminable, han servido para que el punta haya logrado situarse como una de las revelaciones de los últimos años en el fútbol francés.

Al contrario que a gran mayoría de compañeros de selección, su carrera tomó forma en suelo hostil, sin ayudas de intermediarios o banderas que le facilitaran el acceso a clubes europeos. Inició su carrera en el Batuque, un equipo modestísimo de la isla de San Vicente en su país (donde existe una liga regional no profesionalizada a día de hoy). Nada más cumplir la mayoría de edad, sus inquietudes por ponerse a prueba en entornos más competitivos le hicieron arriesgar en su cruzada, llegando a una de las mejores canteras del fútbol galo, la del mítico aunque ahora debilitado Le Havre, que posee una escuela en la zona. En su primer curso empezó a ganarse minutos en el primer equipo pese a tener de inicio una ficha del filial, que pronto dejó atrás para afianzarse en su segundo curso. Dos años más le sirvieron para romper definitivamente, alcanzando la interesante cifra de 22 goles (13 de ellos en Ligue 2), siendo una de las grandes atracciones ofensivas y destrozando previsiones.

Esa progresión (que con la selección fue brutal al debutar con los Sub 16 y saltar directamente a la Sub 21, debutando con la absoluta en 2010) se vio recompensada poco después, puesto que nada más empezar su quinto curso, el Lille encontró en él una de las polivalentes opciones ofensivas que reclamaba. Ryan está luchando estos meses por ganarse hueco en uno de los equipos más interesantes del primer nivel galo pero, además, ya ha debutado en la Champions League. Jugando de segundo delantero o enganche con mucha movilidad, el caboverdiano se adapta a todo el frente de ataque por su físico, pelea, presión, aunque a pesar de su estatura, tiene un centro de gravedad bajo y no huye del contacto físico ante rivales de mayor envergadura. Velocidad, explosividad y muchísima habilidad para un delantero reacomodado a los planteamientos de su club pero que con su país representa la mayor apuesta goleadora existente para los isleños. Un tiburón que intentará no ser capturado en esta CAN 2013, sino lanzar mordiscos goleadores en su primera puesta en escena internacional.

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Todo sobre la Copa África 2013 en su sección exclusiva

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