Histórico
17 enero 2013Jose David López

Copa África 2013: Cinco jugadores a seguir

La Copa África 2013 concentra todos los argumentos y detalles del fútbol más esperado del planeta y las engalana de color, pasión y animosidad inusitada. El torneo más imprevisible del planeta a nivel de selecciones actúa de escenario internacional para muchos jugadores que no han logrado aún el reclamo hacia competiciones de mayor potencial o que, estando ya en ellas, generan expectativas de crecimiento próximo. Sensaciones positivas que tendrán en la CAN el mejor contexto posible para ampliar su radio de acción. Algunos de ellos son auténticos líderes en sus clubes, llevan el peso de la presión y son vanagloriados por sus hinchas. Curtidos en clubes dominadores dentro del continente africano que lograron un salto inicial o ya mostrando sus delicias en suelo europeo desde hace tiempo, se reinventan cada vez que África les pide protagonismo para ensalzar su fútbol y alejarlo de prototipos injustos.

Como si de una galería de exposición se tratara, se muestran al resto del planeta en busca del reconocimiento que se les ignora cuando defienden cada semana los colores que les mantienen en liza. Unos talentosos, habilidosos y diferenciales por la propia cualidad que atesoran en sus pies. Otros hacen del físico, la fuerza y el equilibrio sus mejores bazas para ganarse de igual manera el respeto a ojos de un planeta que disfruta durante un mes. Lo hace con esa especie aún en extinción, la del fútbol de errores en ambas áreas, de licencias defensivas, de hermetismo malinterpretado, de lagunas constantes aunque no aprovechadas y de excesivo respeto por todos los rivales. Aquí, cinco ejemplos con ganas de volver a explotar en suelo sudafricano, el que les asegura alimento e impacto para los próximos años…

Youssef Msakni (Túnez): Tras enamorarnos en la pasada Copa África y ver como el interés de clubes europeos no acababa de concretarse, el enorme talento del mágico jugador tunecino acabó siendo tentado por los petrodólares qatarís (su club pagó unos 11.5 millones de euros por su contrato para sacarlo del Esperance). Se trata de un jugador que actúa como enganche y es el vínculo principal de peligro tanto a la hora de asistir como para acompañar jugadas y aparecer como llegador. Tiene un gran don para leer inteligentemente la mejor opción, es elegante como pocos en sus movimientos y aprovecha su gran calidad técnica para desequilibrar (ya que no es demasiado rápido en cuanto a explosividad). Sí lo es en cuanto a clarividencia y, como jugador de ese rol, sólo debe mejorar en la regularidad porque aunque es capaz de romper un partido en una acción puntual por sus cualidades personales, no es incisivo ni constante, algo que se prevé importante de cara a su futura progresión en suelo europeo. Todas estas cualidades evidencian que pese a estar hablando de Copa África, no es jugador físico, sino prototipo perenne de la escuela magrebí, tunecina y una de las grandes apariciones talentosas de esta edición tras años de apuntes positivos en el a veces ignorado fútbol africano de clubes. Un jugador diferente, que representa fielmente los conceptos de futbol aseado, cualificado y casi preparado para lograr un salto a un campeonato de mayor categoría porque sólo tiene 22 años.

Younés Belhanda (Marruecos): La misma edad tiene la gran estrella diferencial del Montpellier campeón, ese al que lideró, empujó, hizo progresar hasta cumplir el mayor sueño de su historia y al que, de igual manera, ahora no puede levantar. Llegó allí producto de la enorme progresión juvenil que habían logrado desarrollar en el, por entonces, líbero. Su demarcación sufriría un giro completo aunque esporádico y bien estructurado hasta acabar como enganche y llegador reputadísimo en el primer nivel, al que Younés llegó tras ganar la afamada Copa Gambardella juvenil con una generación de canteranos que alcanzó las mieles de la Ligue 1 el pasado curso. Lo vemos apareciendo entre líneas con la capacidad para desequilibrar por talento, asociación o técnica individual, es capaz de definir con maestría desde segunda línea, genera pases con enorme inteligencia y crea espacios para sus atacantes por la simpleza de su mecanismo avanzado. Una magia que, por desgracia, solo ha sabido mostrar en Francia, pues cada vez que ha intentado guiar a su selección, ha fracasado (como toda su ‘quinta’ en los últimos años). Ahora no solo está solo para ser el gran referente marroquí, sino que su única meta radica en olvidar la versión más fría de este curso y colocar a su país como uno de los candidatos a un trono que hace tiempo no divisa de cerca.

Wilfried Bony (Costa de Marfil): Los Elefantes buscarán poner fin a un mal endémico histórico donde no es capaz de sumar su primer título pese a tener una generación de sobrada capacidad para ello en la última década. Esta CAN, no solo vuelven a ser favoritos sino que alimentan cualquier debate a su favor con la nómina de delanteros de primerísimo nivel que ostentan, aquella a la que se une con absoluto merecimiento el último goleador de la especie. Bony lleva un año y medio de explosión en la Eredivisie, campeonato del cual ahora mismo es la máxima estrella con 16 goles a mitad de curso en uno de los proyectos revelación del continente, el Vitesse. Se trata de un delantero centro, de grandes cualidades atléticas, con enorme potencia, velocidad, rapidez y un centro de gravedad bajo, lo que le permite controlar y aguantar muy bien la pelota tanto en espacios reducidos como en carrera. No es un delantero de grandes individualidades técnicas pues no es ese su perfil, pero sí perfecto para contragolpe por su potencia y electricidad en arrancada, y desde luego, también para actuar con celeridad en situaciones concretas cerca del área. Luchador, ejerce una constante presión sobre los defensas, muy activo en cualquier pelota al espacio por esa intuición de arañar cualquier posibilidad y todo ello con apenas 23 años, lo que le abre la puerta de un gigante de inmediato.

Ryad Boudebouz (Algeria): Desgraciadamente, puede que a muchos de los que nos leen habitualmente, el nombre de la incipiente estrella nacional de los Zorros del Desierto, les sea recordado por los problemas de racismo en los que se vio envuelto hace poco. Sin embargo, la gran masa hace mucho tiempo que disfruta de sus destellos y chispazos de calidad en la Ligue 1 con un Sochaux al que ha dado un rendimiento tan irregular como extraordinario por momentos. Se trata de un extremo zurdo, de exquisita técnica individual, no muy veloz pero sí perfecto asistente y armador de desequilibrios ofensivos entre líneas, ya que le gusta interiorizar su posición para aparecer más en funciones de llegador y aporvechar su genial disparo desde media distancia. Debutó en el equipo galo sin ser mayor de edad y hasta Francia reclamó su internacionalidad (fue Sub 19 galo pero a los Sub 21 los rechazó para, después, pasarse a Argelia), pero prefirió la bandera de sus padres (porque él es nacido en suelo bleu). No atraviesa su mejor momento individual en un curso caótico para su equipo y para su progresión, la que quiere reactivar en estas semanas en suelo sudafricano, lo que acabaría de impulsar el salto definitivo a una carrera que le tiene preparado un proyecto más poderoso aún por llegar.

Thulani Serero (Sudáfrica): La versión más exitosa del Ajax, esa que logró codearse en la élite con los gigantes hace más de una década, tenía varios referentes del fútbol africano en su plantilla, que aportaban dinamismo, imprevisibilidad y un desgaste por encima de la media. Esa dinámica se perdió con el paso de los años pero la recuperó para la causa el último de los cracks sudafricanos, el interesantísimo proyecto de extremo, Serero. Nacido en la cuna del fútbol de su país, en Soweto, entró aún sin la mayoría de edad en la academia ajaccied en su país, ejerciendo de gran perla del singular Ajax Cape Town. Cuatro años de progresión en tranquilidad para dar un salto tan deseado como casi imposible, el de acceder directamente al Amsterdam Arena y debutar en 2009. Sus saltos dentro de la plantilla han sido lentos pero pródigos, explotando esta campaña en las primeras jornadas, donde sacó a relucir su velocidad, técnica individual, destellos en carrera y capacidad para alcanzar línea de fondo estirando el campo y exigiendo a sus carrileros rivales. Solo una lesión frenó su mejor momento, algo que no ha encontrado porque hace solo unas semanas de su regreso, por lo que llegará a la CAN con las fuerzas intactas y con las energías renovadas para demostrar que es el ‘elegido’ para el éxito futuro de su país.

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