Histórico
30 enero 2013Francisco Ortí

Barcelona: Éric Abidal, reconquista en la Val d’Aran

A las seis de la madrugada los sueños comienzan a desaparecer entre legañas, bostezos y el irritante sonido del despertador para ceder su sitio a la realidad. A las seis de la madrugada, sin embargo, empezaba el sueño de 3.000 hombres enamorados de una utopía: reconquistar España. El 19 de octubre de 1944, a las seis de la mañana, un grupo de guerrilleros españoles, se infiltró en el país a través del Val d’Aran para combatir al Franquismo e instaurar un gobierno provisional republicano. La operación comenzó siendo todo un éxito y se ocuparon todos los pueblos que las brigadas se encontraban en su camino, pero a la salida del túnel de Viella el sueño se transformó en un baño de sangre.

El gobierno franquista estaba al corriente de la invasión que estaba por llegar, y a la salida del túnel de Viella el general José Moscardó esperaba a los ingenuos guerrilleros escoltado por un ejercito de 50.000 soldados, tanques y artillería. No hubo opción. Fue una masacre. Sólo unos pocos pudieron escapar. El resto fueron encarcelados o sufrieron un destino peor. Los datos oficiales cuentan 588 bajas en el ‘bando invasor’. Casi 70 años después de aquello otro guerrillero ha cruzado la frontera desde Francia para asaltar la Val d’Aran, aunque su objetivo es todavía más complicado que derrocar un gobierno, su rival es más temible que cualquier ejercito. El guerrillero es Éric Abidal y su enemigo, el cáncer.

El defensa francés eligió la Val d’Aran como el escenario para trabajar en la reconquista de su propio cuerpo, enfrentándose a una enfermedad a la que creyó vencer una vez, pero que le contratacó a traición cuando su sonrisa comenzaba a ser constante. Cada mañana, escoltado por su fiel hidalgo Emili Ricart, fisioterapeuta del Barcelona, y la ex esquiadora Anna Geli, Abidal abandonaba su hotel en Salardú para ascender los picos de la Val d’Aran. A 2.483 metros de altitud, el francés trabaja para huir de su enemigo al mismo tiempo que recupera la forma física necesaria para volver a la élite del fútbol profesional.

Coronar el Salana sólo es uno de los muchos picos que conquistó Abidal durante su particular pretemporada en la Val d’Aran. Montgarri, Gessa, Arties o Garós también fueron el escenario de la reconquista de su propio cuerpo por la que luchaba el futbolista. “El objetivo de estas expediciones es crear una buena base sólida física y mental para afrontar con las mejores garantías el regreso a la competición de alto nivel. El ritmo de ascensión de Éric ha sido extraordinario“, informaron sus acompañantes tras las sesiones de entrenamiento del galo, que concluían con trabajo con balón en uno de los campos de fútbol de la zona. Batalla a batalla, Abidal ha avanzado en la reconquista, aunque el proceso no supone ninguna novedad para él. Es la segunda vez que vive una situación calcada.

El 15 de marzo de 2011, el Barcelona anunció que a Abidal se le había detectado un tumor en el hígado que le obligaba a pasar por quirófano. Dos meses después reapareció tras vencer a la enfermedad, con una larga cicatriz como herencia de la guerra y una nueva forma de ver la vida. “He vendido todos mis coches. Es mejor invertir ese dinero en ayudar a niños“, comentó en una entrevista. Su hígado era nuevo. Su corazón, más grande. Era la historia de un héroe, una fábula perfecta con moraleja esperanzadora. Sin embargo, de nuevo un maldito 15 de marzo su hígado volvió a ser traicionado por una enfermedad que todo el mundo creyó desaparecida.

Esta vez la batalla sería más dura. A Eric Abidal le fue trasplantado un trozo de hígado que le donó su primo Gerard y está muy cerca de ganar de nuevo la guerra. Tras su paso por la Val d’Aran, el francés ha vuelto a entrenarse a las órdenes de otro guerrillero como Tito Vilanova con el primer equipo del Barcelona y su reaparición está más cerca. Cuando Abidal vuelva a pisar un terreno de juego habrá vuelto a vencer a su enemigo, aunque sabe que ninguna victoria es definitiva. No bajará la guardia de nuevo puesto que sabe que al otro lado del túnel de Viella puede sorprenderle otro general traicionero. Este guerrillero de la Val d’Aran también tiene sueños utópicos, pero sabe que siempre vencerá al enemigo. Ya lo ha logrado dos veces.

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