Histórico
28 diciembre 2012El Enganche

Real Madrid: Un nefasto broche a un brillante 2012

Por Alberto Piñero, periodista cobertura diaria Real Madrid (@pineroalberto)

Termina ya el año 2012. Menos mal, pensarán muchos madridistas, deseosos de que el nuevo año traiga consigo un cambio y nuevas dichas que poder celebrar después de un tormentoso inicio de temporada. Perenne, que no coyuntural además, desde agosto hasta el inicio de estas vacaciones navideñas. Se ganó la Supercopa al Barcelona, y tras ello, un letargo de cuatro meses. Se empató ante el Valencia en la jornada inaugural de Liga, se perdió en Getafe en la segunda jornada, se ganó al Granada pero con Ronaldo haciendo alardes de su tristeza, y ante el Sevilla se completó un poker que dibujaría el patrón a seguir durante el resto de la partida. Así, hasta que el sábado pasado se perdiera esperpénticamente en La Rosaleda de Málaga, con Iker Casillas en el banquillo.

Un guión donde las líneas maestras vienen trazadas por las malas sensaciones sobre el césped. Jugadores que no vienen dando lo mejor de sí mismos, y no cuela ya lo de la deficiente pretemporada o el cansancio acumulado de la Eurocopa. Un equipo lastrado por lesiones que no han sido suficientemente bien suplidas. Déficit creciente de fútbol sobre el césped, de recursos en ataque, de entereza en defensa, de precisión en la galleta central, de vigor… de alma, en definitiva. Un técnico asiduo a las revoluciones tácticas y caóticas para intentar encontrar el orden. Y a estos pilares deportivos que conforman el Real Madrid de este curso hay que sumarle todavía otras circunstancias que reafirman aún más dicha estructura. El malestar creciente de Cristiano Ronaldo con el club. El malestar de la afición con el entrenador. O el malestar del propio Mourinho con todo el mundo: árbitros, federaciones, medios de comunicación, portavoces, dirigentes de la cantera y, lo que era inusual hasta esta campaña, también con sus propios jugadores. Lo que ha abierto una brecha también entre el vestuario y el cuerpo técnico.

Así las cosas, y tal y como reflejan las encuestas de algunos medios de comunicación en estas fechas, son muchos ya los que piensan que el de Setúbal no estará en el banquillo del Santiago Bernabéu la próxima temporada. Algunos porque piensan que abandonará voluntariamente el barco, y no son pocos también los que creen que el Real Madrid debería invitarle a ello, visto lo visto este curso. Algunos incluso, que debería hacerlo cuanto antes. Mañana mejor que pasado. Servidor incluido.

Lo que sería un enorme contrasentido si esta misma pregunta se hubiera hecho apenas cuatro meses antes. Y es que nadie imaginaría entonces que el Real Madrid pudiera desviarse tantísimo del camino que trazó en la primera mitad del año, hasta el verano. Un contraste que refuerza aún más si cabe el hundimiento sufrido en el segundo capítulo del 2012. Hace ocho años, Oliver Hirschbiegel dirigió una película con ese título, la de este curso viene protagonizada por los José Mourinho, Ángel Di María, Fabio Coentrao, Mesut Ozil, y compañía. Miembros todos ellos de un equipo que en mayo infundía auténtico pavor entre sus rivales. Un Real Madrid hambriento, deslumbrantemente efectivo, tremendamente práctico, arrollador en todas sus vertientes. Un Real Madrid que se plantó en semifinales de la Champions con mucha suficiencia pese a la poca entidad de los rivales, y que en Liga no levantó el pie del acelerador hasta días después de acabado el campeonato. De ahí que alzara finalmente el título más brillante de toda la historia, siendo el campeón con más puntos y goles, y habiendo batido decenas de récords individuales y colectivos de imbatibilidad, de goles, de rachas, etcétera, etcétera.

Un Real Madrid con una velocidad de crucero superior a la aceleración punta de muchos de los equipos más lustrosos del Viejo Continente. Un Real Madrid que batió al hasta entonces todopoderoso y estiloso Barcelona tanto en un campeonato de regularidad, como en una eliminatoria a doble partido, además de haberlo hecho ya previamente en una final a partido único. Un Real Madrid del que se esperaba que pudiera estirar su tiranía durante varios años, dada la carrerilla tomada en el final de la temporada pasada. Y sin embargo, lo que fue un año realmente brillante en su primera mitad ha quedado totalmente deslucido con el nefasto broche de estos meses finales. Menos mal que termina ya el año 2012.

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