Histórico
13 diciembre 2012David De la Peña

PSG: Pastore, evolución e involución inmediata

El globito es una institución deportiva del Parque Patricios, en la Ciudad de Buenos Aires. Diminutivo de globo,  es como se conoce cariñosamente al Club Atlético Huracán. Lo del globo fue motivado gracias a Jorge Newbery, que a comienzos del siglo XX era conocido en Argentina como “Señor Coraje”. En 1909, Newbry rompió el récord Sudamericano con el Globo Huracán, realizando una travesía desde el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, hasta la ciudad brasileña de Bagé. Recorrió tres Repúblicas, y el Club Atlético Huracán le pidió utilizar aquel globo como insignia del club. La respuesta fue positiva, Newbry acabó siendo presidente honorario, y probablemente la mayor satisfacción fue cuando la comisión directiva pudo enviarle al aeronauta una carta que decía lo siguiente: “Huracán ha cumplido. Logró tres categorías, como su globo cruzó tres Repúblicas y así satisfacemos su deseo”.

La gran alegría de la hinchada del globo llegó en el año 1973, cuando el equipo, entrenado por César Luis Menotti, consiguió ganar el Torneo Metropolitano. Fueron muchos años esperando para conseguir un nuevo trofeo, saliendo subcampeón en el 75, 76, 94, y en la fatídica tarde de julio de 2009, cuando perdió el Clausura en el desempate frente a Vélez Sarsfield. Ángel Cappa llegó para entrenar a un equipo que ocupaba los últimos puestos de la tabla, y después de sorprender a todo el mundo con un fútbol alegre y ofensivo, estuvo a punto de salir campeón. Sin embargo, un partido que los aficionados de Huracán recuerdan por la gran polémica arbitral (la hinchada habla de un gol legal anulado a Domínguez, y de falta clara de Larrivey sobre el arquero Monzón), y con la desilusión de un gol que llegó a escasos minutos del final y que les dejaba sin título. Aquel equipo, recordado como “los ángeles de Cappa”, contaba con futbolistas como Goltz, Bolatti, Defederico, y probablemente la gran estrella y aparición del momento: Javier Pastore.

Pastore no completó toda su formación en las divisiones inferiores de Huracán (llegó al club a mediados de 2007). Lo hizo en Talleres de Córdoba, club en el que ingresó con nueve años y del que se considera hincha, y fichó por el globito después de intentar comenzar, siendo aún un niño, su carrera en el fútbol europeo. Sin embargo, las pruebas que realizó en el Saint-Etienne y en el Villarreal no fueron satisfactorias, y regresó a Talleres para empezar a tener contacto con el fútbol profesional. Allí, de la mano de uno de los entrenadores de moda en el fútbol sudamericano (actual campeón del Torneo Inicial), Ricardo Gareca, hizo su debut profesional. Sus buenas actuaciones no pasaron desapercibidas, e inmediatamente recibió ofertas de River Plate y de Club Atlético Huracán. La posibilidad de recalar en el club millonario era golosa, pero sin embargo, Pastore y su entorno decidieron que la posibilidad de fichar por el globo era más conveniente para su formación, ya que podría contar con más minutos y progresar más rápidamente. Y no se equivocaron.

Los comienzos en Huracán no fueron cómodos, lesiones y falta de continuidad, hasta que Ángel Cappa, su gran valedor, decidió confiar ciegamente en él. Aquel Huracán contaba con un mediocentro como Bolatti, en la que hasta el momento ha sido la mejor época de su carrera, con gran técnica para pasar y activar a Pastore, que se movía en la línea de tres cuartos junto a Defederico. Pastore mostró una gran capacidad para tener mucho peso en el juego, añadida a una verticalidad y calidad en la conducción que hizo que pronto llamase la atención para dar el salto a Europa. Su periplo en Huracán acabó con el agrio sabor de aquella derrota ante Vélez, pero en clave individual, ya estaba preparado para emigrar. Walter Sabatini, director técnico del Palermo, viajó a Buenos Aires y llamó la puerta de Marcelo Simonián. Su sorpresa fue que, directamente, la abrió Pastore. Sabatini no tenía claro quién tenía los derechos federativos del jugador, pero en aquel momento le quedó claro. Sabatini lanzó su oferta, y cuando marchó, Simonian le dijo a Pastore: “nos haremos de rogar, pero prepárate porque nos vamos a Sicilia”.

En aquel momento sonaron ofertas de grandes clubes europeos, entre ellos el Manchester United, pero como Pastore ya hiciera siendo aún un adolescente, optó por un equipo de menor entidad en el que tuviera garantizados minutos. La elección no pudo ser mejor. Con Zenga y con Delio Rossi, Pastore estuvo fabuloso, y, por supuesto, ante la atenta mirada de Ángel Cappa, que durante su primera etapa en el Calcio le enviaba emails para indicarle qué debía mejorar. Si en Huracán hizo sociedad con Bolatti para explotar su juego, en Sicilia se encontró en la punta del ataque a Edinson Cavani y Fabrizio Miccoli, un sueño para un pasador. Pastore se adaptó de maravilla al fútbol italiano, y sus buenas actuaciones ayudaron a que el club siciliano lograse un meritorio 5º puesto y plaza para disputar competición europea, mientras que a título individual, fue nombrado mejor joven de la temporada. El año siguiente, la marcha de Cavani al Napoli restó opciones al equipo, pero Pastore siguió jugando a muy buen nivel e incluso alcanzó buenas cifras goleadoras. Dos años en Italia, suficientes para que el nuevo y multimillonario proyecto del PSG lo reclamase para el mismo a cambio de 42 millones de euros.

Su etapa en París está siendo dura, y es que el año que pasado intercaló muy buenas actuaciones con algunas bastante pobres. La prensa le tacha de ser algo frío, y la realidad es que el gran elenco de estrellas que tiene alrededor le obliga a una competencia que hasta ahora no había sufrido en la élite. En enero llegará Lucas Moura, e incluso ha sonado con fuerza el nombre de Sneijder después de una oferta de renovación a la baja del club milanés que el holandés no parece que vaya a aceptar. Su comienzo de esta temporada ha sido duro, también, si nos ceñimos al juego. La llegada de Ibrahimovic le restaba influencia en tres cuartos de campo, y no terminaba de tener continuidad en los partidos, desconectándose bastante y siendo el foco de las críticas. Sin embargo, en el último mes, parece que estamos viendo una evolución en su juego. Ancelotti ha pasado ha jugar con doble pivote, en un 4-4-2 asimétrico donde los hombres de banda son Lavezzi (más profundo) y él. Desde ese lugar, las recepciones son más continuas y no chocan con las de Ibrahimovic, y además encuentra en Menez un punta que equlibra, con sus caídas a banda, sus apoyos interiores. La competencia es durísima y Leonardo parece que no va a tener problemas para sumar más, pero Pastore tiene talento y ha experimentado una mejoría reciente. Aunque, lo mejor de todo, es que Ancelotti confía en él, prueba de ello sus declaraciones en este verano, cuando aseguró que veía en Pastore su nuevo Seedorf. Difícil vaticinar, pero si hay que tener esperanzas en él, este es el momento.

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