Histórico
22 diciembre 2012Martín Díaz Núñez

Heráldica de Fútbol: Guerra de colores en la Politécnica de Timisoara

En el límite occidental de la Latina Rumania, se alza la ciudad de Timisoara. Por largo tiempo dominada por  potencias exteriores (y durante siglos con una población mayoritaria de etnia alemana entre sus muros), siempre estuvo a la vanguardia del país (fue la primera población del mismo con iluminación eléctrica en las calles), y de allí también surgieron los vientos  revolucionarios que derribaron al dictador Ceaucescu. Y en cierto sentido, en los últimos tiempos se esta asistiendo a una nueva ola  revolucionaria en la villa, movimiento al que podríamos denominar violeta. Y es que eso, unos colores, es lo que esta en juego. El equipo emblemático de la población es sin duda la Politécnica de Timisoara, pero… ¿de que equipo estamos hablando ahora, si nos referimos a él? Y es que tenemos ante nosotros uno de los más extraños casos del futbol mundial, un enredo de identidades, traslados y juicios que dejan, antes que nada, un amargo sabor de boca.

Fundada en 1921, en el seno de la universidad politécnica de la ciudad, el club cobró fuerza sobre todo tras la segunda guerra mundial. Mas de treinta temporadas en la máxima categoría, dos copas y el contar con la posiblemente mas fiel afición de Rumania, no fueron sin embargo suficiente para  evitar lo que vino a continuación. A finales de los 90, el equipo comienza un declive deportivo, descendiendo de la máxima categoría, y cayendo incluso hasta el cuarto nivel, donde ahora se encuentra. Por ese tiempo, un empresario italiano, Claudio Zambon, compra el club, que se había desvinculado de la institución académica. Tras un tiempo, en el 2002, y descontento por el escaso “apoyo” (A su juicio) recibido en su gestión por parte de autoridades y los antiguos dirigentes del equipo, decidió trasladar al equipo a una pequeña localidad cercana a la capital, Bucarest, en cuya liga local juega en estos momentos. Pero mientras tanto, un movimiento alternativo crecía a sus pies…

Un exjugador rumano, Anton Doboş, internacional en diversas ocasiones, se hizo con el control de un club llamado Rocar Fulgerul Bradigaru, al que traslado a la capital, con el nuevo nombre de AEK Bucarest, en homenaje a su estancia en dicho equipo de la capital helena. Este equipo ascendió en el 2002 a la primera división (el mismo año que la histórica Politécnica, descendía a tercera), pero… El nuevo ascendido recibe la propuesta de un grupo de los aficionados, directivos y fundadores de la Politécnica para moverse a Timisoara y ocupar el puesto del trasladado conjunto. Acepta, y el equipo pasa a llamarse Politécnica-Aek Timisoara, para borrar con posterioridad lo de AEK.

Desde entonces, es el club, de largo, con mayor asistencia de publico al estadio, lo que deja claro que , al menos para los aficionados, es este equipo la verdadera Politécnica, la que mantiene el espíritu del equipo universitario. Pero las cosas no acaban aquí. El nuevo conjunto, adopta el nombre y los colores violetas del antiguo equipo (colores que proceden de los del Chinezul Timişoara, mítico club de la ciudad, ganador de seis ligas rumanas consecutivas en los años 20), pero esto no gusta al propietario italiano de la “original” politécnica, que reclama ante el comité de arbitraje de la FIFA, para impedir tanto el uso del nombre, como de los colores.

La FIFA da la razón al empresario, y conmina al nuevo club a abandonar tanto uno como otro. La nueva entidad, reticente al cambio, intento eludir el mismo recurriendo a ciertas triquiñuelas…para empezar, cambiando los colores oficiales, de  violeta a “malva”. Esto fue tomado por parte de la Federación rumana como un engaño, lo que provoco una sanción de seis puntos al equipo al comienzo de la liga. Esos seis puntos, son los que le impidieron estar lideres de la liga, como se merecían. Esto provoco multitudinarias manifestaciones de los hinchas, indignados por la situación. Ante esto, el club decidió tomarse en serio el asunto, cambio el nombre (pasando a ser FC Timisoara) y abandono completamente el uso del violeta (malva o como se quiera llamar), tanto en el uniforme (que paso a ser blanco), como, y esto es lo mas curioso, y el motivo de que escriba sobre el equipo en esta sección de heráldica, en el escudo.

politimisoaradoble

Y así es como podemos comprobar que el escudo (adoptado poco después del traslado del equipo desde Bucarest), solo cambia en la eliminación del color violeta y del nombre (y los lemas unidos al mismo). Por cierto, que el Yelmo negro, el caballero, simboliza por una parte las raíces medievales de la localidad, y por otro la nobleza del duelo, el deportivo, que de eso se trata en suma un partido de futbol. Mientras, los tenentes, esos caballos, son los mismos que sostenían el antiguo escudo de la ciudad. Como habréis comprobado, difícilmente se puede liar más la madeja, el equipo “original” en Bucarest, el nuevo llegado desde allí, y reconocido como el propio por los aficionados…es algo tan extraño, tan rocambolesco, que da pie a muchas preguntas. ¿Qué es lo que verdaderamente hace a un club, sus colores, su escudo, su nombre, sus aficionados? ¿Quién tiene los derechos reales, no los jurídicos, sobre la historia y el espíritu de un equipo? En suma, ¿Cuál es la autentica Politécnica? ¿Os atrevéis a contestar?

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