Histórico
29 diciembre 2012Martín Díaz Núñez

Heráldica de Fútbol: Darlington: Un historia cualquiera

5932682A principios del siglo XIX, poco después de las guerras napoleónicas que convulsionaron Europa, el mundo se hizo más pequeño. Y lo hizo impulsado por la fuerza del vapor, tanto en el mar como en la tierra. El ferrocarril, que permitía comunicar con prontitud tierras que parecían muy lejanas, es el emblema por antonomasia del decisivo progreso de las comunicaciones que se produjo en aquellas décadas. Ni el automóvil, ni siquiera el avión, han significado tanto en la historia del transporte. La escala temporal varió, ya no se pensaba en días, sino en horas, el ritmo de vida se comenzaba a acelerar, y aun no ha terminado de hacerlo, para satisfacción de los psicoanalistas. Los viejos tiempos finalizaban, la industria había triunfado, se decía adiós a nobles y reyes, era la época de los burgueses y la aparición de la clase obrera, del colonialismo,  el crecimiento de las ciudades y la lucha social. Y todo ello, tuvo un punto de origen, Inglaterra.

Rica en minas, dueña de un extenso imperio ultramarino y una soberbia flota, era el marco natural para el desarrollo de lo que ahora conocemos como revolución industrial, el nacimiento de nuestra civilización actual, basada en las maquinas. En una época de cambios, de innovación, no fue extraño que alguien no tardara demasiado en pensar que tal vez se podría aplicar la maquina de vapor a algún tipo de vehiculo. Y aunque con los típicos problemas y fallos de cualquier nueva creación, la idea se desarrollo, creció y alcanzo unas dimensiones extraordinarias. En la segunda mitad del siglo XIX, se tendían una media de 18.000 kilómetros de líneas de ferrocarriles al año.  Y todo a pesar de que en 1835 un grupo de médicos y científicos alertaban del peligro de los viajes en tren, debido a su descabellada celeridad, que daría lugar a dolores de cabeza y desfallecimientos. En esa época, la media de velocidad del tren era de poco mas de 20 kilómetros por hora…

Nacido para transportar minerales extraídos de una mina, de transportar solo carbón a la primera línea de pasajeros apenas pasaron unos años. Esta se inauguro un 27 de septiembre de 1825, la “The Stockton and Darlington Railway”, tendida por la compañía del llamado padre del Ferrocarril, George Stephenson. Y es aquí, en ese preciso lugar, cuando historia y deporte se unen… en Darlington. Situada al noreste del país, con algo menos de 100.000 habitantes, su principal representante futbolístico, El Darlington FC, nacido en 1883, se unió a la Football League en 1920, y desde entonces, es un casi eterno componente de las ultimas divisiones de la misma. Su escudo, que podéis ver a continuación, nos va a explicar en gran medida el porque de ese inicio tan ferroviario…

darlo

Dos símbolos campean sobre el mismo, un sombrero, a su vez relacionado con el sobrenombre del club, que aparece en la parte inferior, y una locomotora. Pero no es precisamente una locomotora cualquiera, sino la Locomotion No. 1, la encargada de mover ese primer tren de pasajeros de la historia. Diseñada por Robert Stephenson unos años antes de su legendaria Rocket (la considerada primera locomotora moderna), la maquina se encuentra conservada en el museo del Ferrocarril de la localidad, y aparece también en el escudo de armas de la ciudad (un emblema moderno, de la segunda mitad del XX,  tal vez incluso posterior al del club).

locomotion

Pero nos queda aun desvelar el significado de ese extraño gorro negro. Pues, como había comentado antes, esta en conexión con el sobrenombre del club, inscrito dentro del escudo, los cuáqueros. Se trata de una corriente religiosa caracterizada por su ardiente pacifismo, austeridad e ideas avanzadas para su época (como la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte), su inclusión dentro del emblema se debe sobre todo a la familia Pease (miembros de dicha iglesia),  una de las mas importantes para la historia moderna de la localidad, ya que dos de sus miembros, Edward y Joseph, fueron quienes impulsaron precisamente ese ferrocarril pionero, con el propósito de unir sus minas de carbón con un puerto cercano, con la idea inicial de un tren tirado por caballos, para después, convencidos por Stephenson, descartar la tracción animal en beneficio del vapor.

sombreo

Gracias al impulso de estos hombres, la ciudad creció y se desarrollo, y en homenaje a ellos y a su contribución, se adopto por parte del club ese sombrero, típico entre los antiguos cuáqueros (aunque todo hay que decirlo, mas que de ellos, ese sombrero es el usado por los Puritanos, y popularizado por los famosos “peregrinos” llegados al nuevo mundo y el Pavo de navidad), como uno de los símbolos de la entidad. Con graves problemas económicos que le han llevado a recibir diez puntos de sanción, que le van a impedir disputar el ascenso a tercera, a los “Cuáqueros” solo les queda confiar en un futuro mejor…cuando tengan dudas, que miren su escudo.

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