Histórico
13 noviembre 2012David De la Peña

Swansea: Michu, estimulante proyecto “box to box”

La situación en octubre de 2003 no era demasiado esperanzadora para un club histórico del fútbol español como es el Real Oviedo. La debacle comenzó dos años y medio antes, cuando el equipo asturiano disputó la última jornada de la temporada 2000/2001. Los hombres entrenados por Radomir Antic visitaban Mallorca sin haber pisado los puestos de descenso en las 37 jornadas precedentes, y dependían de sí mismos para mantener la categoría. Sin embargo, su derrota en Son Moix y la combinación del resto de resultados acabaron con los carbayones en Segunda División. Desde entonces, la debacle. El Oviedo quedó a once puntos del ascenso en su primer año en la categoría de plata, y en el segundo acabó descendiendo a Segunda División B. Fue un año de agitación, en la que los futbolistas denunciaron al club por impagos, y, tras no llegarse a un acuerdo, el Real Oviedo descendió administrativamente a la Tercera División del fútbol español.

Así pues, el club iniciaba el curso 2003/2004 en una situación dramática, y jugando en una categoría que no pisaba desde hacía 77 años. Sin duda un escenario complicado en todos los sentidos, sobre todo para una afición y una cantera que había crecido acostumbrada a ver a su equipo codeándose con los más grandes. Ese fue el panorama en el que Michu nació como futbolista. El Real Oviedo, después de 8 jornadas, se situaba en mitad de la tabla, y se enfrentaba al Club Siero en el Carlos Tartiere. El partido marchaba 0-0, y Michu debutaba de manera oficial con el primer equipo. El hoy futbolista del Swansea tenía 17 años, y su primera aparición terminó con gol y victoria por 1-0 de los carbayones. Desde entonces se asentó en el primer equipo, y contribuyó de manera directa la temporada siguiente en el ascenso a 2ª B, marcando el gol que abría la victoria en el play off frente al Ávila.

Michu siguió formándose con el Real Oviedo en 2ª B, pero dos temporadas más tarde los azules no consiguieron salvar la categoría y fue entonces cuando el Celta de Vigo decidió incorporarlo, en primera instancia, para jugar con su filial. Es a partir de ese momento cuando las imágenes de Michu sobre el césped empiezan a ser más familiares para el aficionado general, puesto que poco después, mediada la temporada 2007/2008, comenzó a jugar partidos con el primer equipo en Segunda División. Es interesante remontarnos hasta sus años en Vigo para comenzar a tomar parte de un debate que está surgiendo en Inglaterra, fruto de lo que le ha pedido Michael Laudrup en las últimas jornadas, donde ha jugado como hombre más adelantado en el Swansea.

Me remonto a la temporada 2009/2010, porque entonces tuve la oportunidad de verle en el estadio Vicente Calderón, y a pesar de que por entonces ya mostraba maneras del futbolista en el que se ha convertido, puede sorprender el rol que desempeñaba. El Celta visitaba al Atleti en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, y Eusebio salió con un 4-2-3-1. El hombre que jugaba arriba era Iago Aspas, en los extremos, Dani Ábalo y Botelho, con Trashorras haciendo de mediapunta, y un doble pivote en el que Jonathan Vila era el ancla y Michu, su acompañante, el que tenía vuelo. En ocasiones ese 2+1 se transformaba en un 1+2 por el recorrido de Michu, aunque la naturaleza de Trashorras le hacía jugar en la mediapunta y Michu más cerca de la base. A lo que voy es que, lo ciertamente llamativo, es que el asturiano en aquel momento era un mediocentro con mucho despliegue. Un proyecto de “box to box”.

En agosto de 2011 Sandoval le reclamó para el nuevo proyecto del Rayo Vallecano en primera división, y sin duda ese curso 2011 / 2012 es el que impulsó al futbolista asturiano a un status superior. Los números no engañan: 16 goles en 37 partidos disputados que lo convirtieron en la gran revelación de la temporada en España (y probablemente también entre las más destacadas de todo el fútbol europeo), y cifra que además le llevó a ser el centrocampista más goleador del torneo. En esta nueva etapa, Michu ya era un mediapunta más alejado de las recepciones en medio campo. Sacrificó peso en el juego por tenerlo en el área rival. La mayoría de las veces, Sandoval utilizaba un 4-2-3-1, en la primera vuelta siendo el ‘9’ Tamudo o Delibasic, y en la segunda con Diego Costa. Cada uno con sus aptitudes, pero con todos ellos Michu encontró el gol. Parecía evidente que había nacido un mediapunta con especial sensibilidad para pisar área y con talento para finalizar.

Esas fueron las condiciones para que Michael Laudrup apostase por él para su nueva andadura en el Swansea. Brendan Rodgers había fichado por el Liverpool, y el equipo debía empezar una nueva etapa. Y lo hacía con el listón bastante alto. En la segunda vuelta del pasado curso, Sigurdsson (actualmente en el Tottenham), fue el que ocupaba el hueco que Michu venía a rellenar. El inicio no ha podido ser mejor, Michu arrancó el año como terminó el pasado: haciendo goles. El Swansea empezó jugando en un 4-2-3-1, con dos futbolistas de buen manejo en la base de la jugada, dos extremos que aportaban mucha profundidad, y un punta como Graham, con buen juego de espaldas y una movilidad suficiente como para que Michu tuviera espacio para ocupar zonas de remate. Sin embargo, la gran sorpresa ha llegado en el último mes, cuando Laudrup (probablemente por no sacrificar ninguna de las tres piezas tan valiosas de medio campo: Ki, Britton y De Guzmán), ha decidido que llegaba el momento de dar una nueva vuelta de tuerca a la carrera de Michu: Iba a jugar como delantero centro.

Las buenas sensaciones jugando en ese puesto han abierto un debate sobre su mejor rol. La verdad es que es complicado mojarse. En este Swansea, un futbolista como él, capaz de darle continuidad al juego en la línea de ¾ y con esa capacidad para sorprender pisando área, es un activo muy valioso en la mediapunta. Además, este equipo posee un buen juego exterior, así que la producción por fuera encuentra un llegador de gran calidad. Por otra parte, jugando como ‘9’, el Swansea junta a tres futbolistas en la zona ancha con los que puede amasar más posesión, y con conceptos defensivos más amplios para armarse tras la pérdida. Además, lejos de lo que pueda parecer, Michu es un jugador muy profundo siendo la referencia. Sabe romper, lo hace con autoridad gracias a su zancada y lo más importante: tiene un gran talento para atacar la zona débil. Si a ello sumamos un buen juego de espaldas y talento para definir, nos encontramos con un delantero centro que puede ofrecer buenas cifras goleadoras y un buen abanico de alternativas a sus compañeros. Michu: ¿enganche o delantero centro? Difícil mojarse, la realidad es que los buenos futbolistas pueden hacer varias cosas, y Michu, sin ninguna duda, es un buen futbolista.

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