Histórico
1 noviembre 2012Jose David López

Shakhtar: Cinco pilares del proyecto más atractivo

La división de Europa ha variado considerablemente en los últimos tiempos, perdiendo la claridad que otrora definía los países occidentales y orientales. La ONU englobaría muchos de ellos bajo sus premisas, alejadas de la versión de la Unión Europea, por lo que otros elementos externos como el fútbol, han actuado como tercera fuerza ideológica para estructurar un territorio tan amplio como prolífico en mitos, leyendas, fechas y, por ende, renovaciones políticas y sociales. Durante décadas, fue la Europa de los estados socialistas, del hermanamiento con la extinta Unión Soviética y de clubes inmortales, pues la pretérita grandeza del Dinamo Tbilisi, Spartak de Moscú o Dinamo de Kiev, gestó el embrión que durante décadas aglutinó excusas para amar su fútbol. El bigote de Kipiani, Tsymbalar como la perla del Mar Negro o el eterno Lobanovsky, son algunos de los ejemplos de un fútbol paralizado por las constantes revueltas sociales, que lo utilizaron como arma nacional.

Sigue acompañando el frío y la mentalidad matemática, pero el fútbol del este se han transformado drásticamente en los últimos tiempos, donde su fortaleza financiera y la capacidad de multiplicar inversores, ha repercutido directamente al éxito de sus clubes. Estadios cinco estrellas que dejan a un lado las gélidas temperaturas del general invierno, cheques por muchas de las estrellas más jóvenes de Sudamérica y premios en forma de resultados competitivos ante las potencias occidentales. Los nuevos representantes de la élite oriental-ex soviética responden al nombre de Zenit de San Petersburgo, CSKA Moscú y, desde luego, Shakhtar Donetsk (tres ex campeones de la Copa UEFA-Europa League). El campeón ucraniano domina, ejerce de dictador y enamora con un estilo definido, trabajado durante ocho años y reformado constantemente bajo la premisa de un proyecto serio.

Se aboga por el grupo, se liberan individualidades, se crea una identidad mundialmente reconocida y se otorga confianza a largo plazo con la fuerza caracterial de un líder. Afianza sus doctrinas, se convierte en club competitivo en cualquier escenario y renueva su plantilla con inteligencia (perdió a Jadson y se inventaron una solución de mayor eficacia, dando galones a Mkhitaryan), asegurándose una personalidad colectiva enorme en cada partido y un compromiso máximo de jugadores que le deben todo a sus colores sin ver necesidad real de tener que salir del Dombass Arena para encontrar elogios en la élite. Ha ganado la Ukranian Premier League, Copa, Supercopa y no conoce la derrota en todo el curso (ni en su país ni en Europa), pues no cede desde el 23 de noviembre de 2011. Un proyecto atractivo, admirable y en estado de gracia ante su aparente invencibilidad (33 partidos sin perder), la etiqueta más admirable y merecida para el espectacular equipo ucraniano. El camino hacia el éxito continental, más cerca que nunca.

Rinat Akhmetov: “Nuestra principal tarea es reforzar al equipo para ser competitivo”. Eran palabras del jefe absoluto del Shakhtar, su billonario empresario (lo de millonario se le quedaría corto) y su poder económico, aunque también las de su inteligente presidente. Porque más allá de aparecer en fotos, llevar el nombre del club a cada rincón del planeta y presentar cheques con extrema facilidad, nunca movió un dedo sin la oportuna petición previa de su entrenador, al que confió su pericia futbolística para construir su propio sueño, un equipo de fútbol referencial. En el año 2000 creó System Capital Management (SCM), a través de la que fue adquiriendo sociedades mineras de Donetsk y, como político, financió campañas electorales para ganar adeptos entre las manos ejecutoras del país. Es el impulsor de la Fundación para un Gobierno efectivo y la Fundación para el Desarrollo de Ucrania, pues se encuentra entre las 50 personas más ricas-influyentes del planeta, siendo el más poderoso de la extinta Unión Soviética. Así se explica de un plumazo la rápida construcción del Dombass Arena, de los hoteles que usa el club, las instalaciones deportivas y hasta las pistas nuevas del aeropuerto de ‘su’ Donetsk.

Mircea Lucescu: El principal artífice del brillo del equipo ucraniano es el entrenador, un icono en sí mismo, un carácter incorregible y un vínculo directo al buen trato por la pelota. Sabe mantener vestuarios unidos como nadie, pierde los estribos en momentos concretos con una estudiada ideología de vestuario y no ha cambiado ni una sola de sus directrices desde que tomó las riendas del club en 2004. Su único sueño era convertir al Shakhtar en una potencia del este y poder involucrarla en la élite desde la lejanía, algo que ya ha logrado sobremanera y que le estimula para seguir trabajando para batir sus propios retos. No hay técnico en su entorno que haya logrado más éxitos ni tenga tantos defensores, pues su política de inversiones, cantera y defensa de ciertos jugadores en momentos grises, le ha servido para ganarse aplausos de todo aquél que trabaja a diario con él. Rudo, serio, potente y caracterial, pero enrolado en el sueño de todo entrenador competitivo, el de poder armar su propio proyecto a su medida, aunque sabiendo leer mejor que nadie las limitaciones (por latitud y entorno). Un héroe.

Srna-Rat: Nunca han sido premiados, nunca han estado catalogados entre los mejores y jamás tendrían hueco entre aquellos que compiten por los grandes reconocimientos personales, pero los dos carrileros del Shakhtar representan la identidad y el carácter competitivo de este equipo. Tuvieron ofertas de media Europa estos últimos años, son iconos nacionales en Croacia-Rumanía y llevan toda su carrera corriendo en libertad por los campos ucranianos. Dos de los mejores carrileros del planeta, con experiencia, fuerza, agresividad y carácter (Srna es capitán de este equipo desde hace años), que han transformado la perspectiva del lateral en el fútbol del este, donde jamás tuvieron un reconocimiento e importancia tan drástica como ahora. Grandes atletas, sacrificados, comprometidos, adorados y establecidos desde hace mucho tiempo en una élite que encontraron en su propio ‘paraíso’ sin necesidad de acudir a las grandes ligas occidentales.

Fernandinho: Reconocido para el público general desde que ‘su’ Atlético Paranaense rozara el milagro en la final de la Copa Libertadores 2005, este incansable mediocentro, creció drásticamente en cuanto pisó suelo ucraniano. Fue el primero de los actuales brasileños (nada menos que ocho este campaña) que se atrevió al reto de transformarse en el frío, lo que degeneró en uno de los mejores fichajes de su historia pues pese a los casi 8 millones de euros invertidos, el Shakhtar había contratado su equilibrio para una década. Enorme despliegue, recorrido, coberturas constantes pero, además, capacidad para sacar la pelota limpia desde zona defensiva, carácter colectivo en todos sus movimientos e inteligencia en movilidad-colocación. Fue mejor jugador del campeonato en 2008 y, desde entonces, sigue acumulando elogios que lo han llevado de vez en cuando a vestir la canarinha, donde sueña con un hueco de cara a Brasil 2014.

Willian-Mkhitaryan: El factor diferencial, desequilibrio, dinamismo, velocidad y capacidad para destrozar rivales, lo ponen el dúo de llegadores brasileño-armenio. Atrevido, rápido, técnicamente avanzado y con una estupenda facilidad de desborde por asociación o individual, Willian se ha convertido en los últimos meses en la ‘perla’ que desean los mejores clubes europeos. Recibió propuestas dela Premier pero nunca dio un paso al frente pues su compromiso, el que le ha colocado entre los ‘elegidos’, se lo debe a un técnico que le hizo hueco pese a una llegada infructuosa que quedó en el olvido. Mkhitaryan fue el ‘experimento’ acertado del entrenador ante la baja de Jadson (clave entre líneas), pues pese a que su posición de origen era más retrasada y no contaba con galones tras años en un rol secundario en la plantilla, ha destrozado estadísticas. Zancada, dinamismo, elegancia en control y en carrera, para romper por el interior y definir como los mejores, pues solo así se explica que siendo un llegador, acumule nada menos que quince tantos en lo que va de curso. Dos ‘magos’ de tierras opuestas pero misma identidad.

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche