Histórico
23 noviembre 2012Jose David López

Paulo Dybala: El último diamante argentino del Palermo

Como si de barcos con piedras preciosas en época de conquistas, explotación y piratas se tratara, aglutinó sus navíos con estrellas durante varias décadas rumbo a Europa.  No se trataba de objetos, metales o dinero, sino de estrellas del fútbol, referentes de los potreros y nuevos exponentes de un arte que había logrado trascender más que nunca lejos de sus fronteras. Porque Argentina en esencia es fútbol y, como tal, sus jóvenes promesas siempre aseguraron grandes inversiones de interés extranjero, interesados cada vez más en su mano de obra y en sus peculiares aptitudes para prorrogar una cantera que algunos creían interminable.

Esas flotas alargaban sus tentáculos por toda Europa en los noventa, cuando los jugadores argentinos encontraron éxito y brillantez en destinos cada vez más potentes. Todo club poderoso estaba representado por uno o varios internacionales con la albiceleste, que se había convertido en un vestuario mediático casi sin parangón pero, sobre todo, con jugadores especiales. Su virtuosismo casaba a la perfección con las condiciones profesionales y competitivas de los grandes buques insignias de la época, pero esa relación se fa apagando a medida que los jefes del fútbol argentino se apresuraban en vender, cortando las alas al progreso y libertad de sus jóvenes, anclados desde hace años en una dinámica negativa ante la escasez de talento. Las vías al exterior se han limitado, no hay movimiento de mercado lejos de sus barriadas y las categorías inferiores fracasan con estrépito. Entre tanto pesimismo, solo un jugador ha logrado repercusión suficiente como para abanderar un nuevo aliento que rearme esa flota de talentos: Paulo Dybala.

Se trata de un delantero, de sólo 19 años pues acaba de cumplirlos esta misma semana, que casi me recuerda el prototipo de enganche al más puro estilo argentino. Por su frescura, habilidad técnica, talento individual y carisma para desbordar y buscar desequilibrios por su propio atrevimiento, su perfil va más allá del de un goleador, aunque es en esta faceta en la que finalmente ha terminado por explotar y fraguarse grandes elogios. Tiene una gran pierna izquierda, retrasa su posición para asociarse con los llegadores, cae a bandas sacando de zona a los zagueros para saber explotar esos espacios de manera inteligente posteriormente y su progresión, pese a todo, acaba de empezar. La pasada jornada en Italia le ha servido para estrenarse en partido completo al primer nivel europeo y su respuesta fue fulminante, marcando dos goles con ese Palermo que piensa en él como ‘joya’ para el futuro (precisamente lo apodan así en Argentina, joya) y sustituto natural de un jugador al que, particularmente, se me parece mucho como es Fabriccio Miccoli.

Es difícil ahondar demasiado en la carrera de un chico cuando apenas es mayor de edad hace una semana pero en el caso de Dybala, hablamos ya de un adolescente que desde muy pequeño apuntaba grandes cualidades. Nació en Laguna Larga, una barriada a 55 kilómetros de Córdoba y, por tanto, la proximidad a una ciudad tan futbolera le abrió rápidamente las puertas. Se inició con apenas cinco añitos en el modesto Club Atlético y Biblioteca Newell’s Old Boys de su barrio (club que nace del amor al Newell´s Old Boys que todos conocemos) y fue progresando en Sportivo hasta que llegó con diez años a Instituto de Córdoba, club donde termina esa etapa de formación, haciendo crecer su aureola año tras año como perla de la institución.

Sufrió un varapalo personal muy duro al perder a su padre cuando tenía 15 años y, debido a ello, toma la decisión de marcharse a Córdoba definitivamente para intentar por completo convertirse en jugador profesional. Se instaló en una pensión que tiene el club cordobés para los canteranos, llamada ‘La Agustina’  y debuta de manera oficial en Nacional B (segunda división argentina), en  agosto de 2011, es decir, hace apenas un año y tres meses. Pero tal fue su impacto, con goles, jugadas y habilidades, que cuando solo llevaba siete meses, Dybala ya superó varios récords del club como único jugador en anotar dos ‘hat-tricks’ en un mismo curso, ser el goleador más joven superando la marca de un mito como Kempes o marcar en seis partidos consecutivos.

Y todo esto, pese a estar en Nacional B, motivó que los grandes clubes europeos se interesaran en sus peripecias hasta que la batalla la ganó el Palermo este pasado verano. No hemos sabido de él hasta ahora porque lo han estado cuidando, quitando presión y dando entrada en momentos puntuales pero a los sicilianos les costó nada menos que 12 millones de euros. Una inversión poderosa que recuerda en la distancia a la de otros pagos por jóvenes promesas como Cavani, que con el tiempo, han demostrado en acierto del club rosado en estos movimientos. Su carta de presentación ha llegado esta pasada semana con un ‘doblete’ que puede representar el despegue de una nueva promesa argentina, algo que ya no es tan habitual como antaño y que recupera sensaciones para todo el fútbol albiceleste. Dybala ya está aquí.

Todas las Jóvenes Promesas en nuestra sección exclusiva

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