Histórico
6 noviembre 2012Francisco Ortí

Milan: La penúltima oportunidad de Bojan Krkic

Pocos días antes de anunciar la convocatoria para la Eurocopa del 2008 Luis Aragonés recibió una llamada. Al otro lado del teléfono se encontraba Bojan Krkic. El jovencísimo delantero venía de ser la gran revelación de la temporada tras el excelente nivel que había mostrado en el Barcelona y muchos le veían como el futuro de la Selección española. Fruto de ello, el Sabio de Hortaleza le incluyó en la lista de convocados para Austria y Suiza. Sin embargo, la llamada de Bojan no era de agradecimiento, sino que le comunicó que por motivos personales no podría acudir a la cita continental. La negativa suponía un contratiempo para Luis Aragonés, quien pensaba contar en Austria y Suiza con un jugador que había impresionado con su aparición. Eran otros tiempos. Tiempos en lo que Bojan representaba la gran ilusión del fútbol español.

Apenas cuatro años después, Bojan protagoniza una realidad antónima. Un presente completamente alejado del futuro que se presentaba en su horizonte cuando rechazó estar en la Eurocopa 2008. Pasado el efervescente impacto inicial, el delantero cayó en el ostracismo, viendo como se difuminaba su estela de genio precoz para quedar relegado a la condición de jugador más que prescindible dentro de los planes de Pep Guardiola en el Barcelona y marchitarse interpretando un rol secundario con la selección española Sub’21. Acudir con la Selección española, por supuesto, se convirtió en algo utópico. La situación se tornó tan insostenible que el pasado verano Bojan huyó a Italia. Primero como jugador de la Roma y ahora del Milan busca reencontrarse consigo mismo. En San Siro tiene su penúltima oportunidad.

La carta de presentación de Bojan en su primera temporada al máximo nivel resultó ser inmejorable. Después de un Mundial Sub’17 en el que alcanzó el estatus de estrella y haber destrozado las porterías rivales con las categorías inferiores del Barcelona, recibió la llamada de Frank Rijkaard para formar parte del primer equipo azulgrana. A las órdenes del holandés Bojan se mostró como un delantero vertical y desequilibrante. Su impacto fue inmediato. Después de haber completado tan sólo tres días de entrenamiento entró en su primera convocatoria. Contra el Villarreal se convirtió en el jugador más joven en marcar un gol con el Barcelona y ante el Schalke se coronó como el segundo jugador más joven en anotar en Champions League. Esa misma temporada también fue convocado con la Selección española, pero un inoportuno mareo le impidió debutar. Era el hombre del momento para el Barcelona y también para España, que desesperaba por verle con la Selección ante las amenazas de Serbia de ‘robar’ al nuevo ídolo.

La carrera de Bojan evolucionaba a una velocidad de vértigo. Todo marchaba viento en popa, pero entonces tomó una decisión que cambiaría su carrera para siempre. Su negativa a disputar la Eurocopa marcó el inicio de la decadencia. La llegada de Pep Guardiola al banquillo del Barcelona sería la puntilla definitiva. El técnico azulgrana ascendió al primer equipo culé dispuesto a abrir las puertas a los jugadores de la casa, realizando una promesa de fe ciega en el trabajo de las categorías inferiores y una marcada filosofía de cantera. Sin embargo, Bojan no se encontraba entre sus predilectos del que más tarde se convertiría en nuevo gurú del barcelonismo. Pedro, Busquets o Jeffren emergieron del equipo filial y adelantaron a quien meses antes presumía de ser la joya de la cantera del Barcelona. Los elegidos de Guardiola le habían destronado.

En cuestión de un par de temporadas perdió la importancia dentro del Barcelona. La evolución que experimentó desde la llegada de Guardiola fue progresiva. En su primera temporada juntos (2008-2009) Bojan disputó partidos importantes, incluso siendo titular en la final de la Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao. Sin embargo, en la siguiente campaña perdió protagonismo con el fichaje de Zlatan Ibrahimovic y la explosión definitiva de Pedro, mientras que en la temporada 2010-2011 la incorporación de David Villa provocó que se le redujera todavía más la dosis de minutos a las órdenes de Guardiola, convirtiéndose en un jugador de partidos intrascendentes. El ojito derecho de la quedó marginado.

Como resultado de tan decadente progresión Bojan abandonó el Barcelona durante el verano del 2011. Tras pasar inadvertido en la Eurocopa Sub’21 decidió marcharse a la Roma, donde Luis Enrique prometía confianza y un habitat de fácil adaptación. En la Ciudad Eterna volvió a sentirse importante, pero ni el proyecto ni él tuvieron el final esperado. Tras la destitución de Luis Enrique, la presencia de Bojan en la Roma dejó de tener sentido y este verano se marchó al barrio rossonero de Milán. Con los rossoneri sufriendo su año de colada, a caballo entre dos proyectos y sumidos en una crisis generacional, Bojan se busca a sí mismo. El fracaso precoz quiere volver a ser promesa y en San Siro disfruta de su penúltima oportunidad. Un nuevo tropiezo podría ser definitivo, aunque, con 22 años, todavía le quedaría una última bala.

Síguenos también en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche