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Manchester City: El ‘otro’ Sinclair

Mientras atiende a los medios de comunicación Scott Sinclair recibe una inesperada colleja. Su reacción, al descubrir a su agresor, es instantánea. Contragolpea sin miedo. Pero no hay rabia en su ataque, más bien todo lo contrario. Parece una pelea sin derrotados, que forme parte de un juego entre dos niños pequeños y, en cierto modo, lo es. El oponente del jugador del Manchester City es su hermano mayor, Martin Sinclair. Ambos dejaron atrás la infancia y superan los 20 años, pero cuando se juntan se comportan como si volvieran a su Bath natal. Y durante el pasado verano se cruzaron muy a menudo en la villa olímpica puesto que los dos fueron convocados por Gran Bretaña para participar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Los dos hermanos Sinclair son deportistas, de sonrisa amplia y muy parecidos físicamente. De hecho más de una vez les han confundido. A Martin le gusta recordar que cuando el Chelsea quiso fichar a Scott se equivocó y le pidió a él que firmara el acuerdo en lugar de a su hermano. Sin embargo, la vida ha trazado una cruel frontera entre los dos. Mientras que uno, Scott, ha tenido una vida casi perfecta, disfruta de un coche deportivo, una novia famosa y una cuenta corriente acaudalada, el otro, Marvin, es rehén de su enfermedad. Nació con una parálisis cerebral que le robó la movilidad de la parte izquierda de su cuerpo y siendo niño padeció una rotura de cadera que los médicos no supieron diagnosticar acertadamente, y provocó que una pierna quedase sensiblemente más corta que la otra.

Para colmo, tuvo que pasar tres años postrado en una silla de ruedas y desde ella vio como su mejor amigo moría ahogado. “Fue un momento muy duro. Me rompí la cadera y perdí a mi amigo casi al mismo tiempo. Le vi ahogarse. Saltó al agua, pero no sabía que era tan profundo y empezó a ahogarse. Yo estaba en silla de ruedas por entonces, pero salté igualmente para intentar salvarle, pero no pude. Si soy lo que soy ahora es en honor a la memoria de Ben“, recuerda Martin, a quien le costó superar estos obstáculos, aunque contó con un inesperado socio.

El mayor de los Sinclair supo superar sus limitaciones y se dio cuenta de que podía jugar a fútbol como su hermano. El ahora entrenador del Crystal Palace Ian Holloway fue el impulsor decisivo para que Martin lo lograra. Cuando Scott jugaba en el Plymouth, el carismático técnico ocupaba el banquillo y convenció a Martin para que jugara a fútbol. “Ian me dio un trabajo de entrenador de fútbol en la comunidad y luego fundé el equipo de discapacitados del Plymouth”, confiesa Martin. Desde entonces, se ha convertido en uno de los futbolistas más importantes del país en su disciplina y es un habitual tanto de la selección inglesa y como de la de Gran Bretaña que participó en Londres 2012.

Martin supo que podría participar en los Juegos un mes antes de que Stuart Pearce citara a Scott. “Durante ese tiempo se burlaba de mí todos los dias diciéndome que me enviaría postales y me llamaría por las noches para contarme como se vivían unos Juegos Olímpicos desde dentro“, relata el jugador del Manchester City, quien también logró un hueco entre los 18 convocados de Gran Bretaña. De este modo, Scott y Martin Sinclair pasaron a la historia, convirtiéndose en la primera pareja de hermanos que participa en unos Juegos Olímpicos y los Paralímpicos el mismo año.

Los dos estuvieron en Londres durante el próximo mes de agosto y aunque no fueron inseparables. Scott reconoce que su hermano se escapa de él bastante a menudo. “Dice que ya me tiene muy visto. El otro día bajé a cenar y lo vi en el comedor bromeando con Ryan Giggs, Craig Bellamy y el resto del equipo. Conmigo no se quiso sentar“, apunta Scott. Este miércoles Scott Sinclair se jugará el pase a los octavos de final de la Champions League con el Manchester City frente al Real Madrid. Las miradas de Europa y los focos del Etihad Stadium apuntarán a Scott si Roberto Mancini le da una oportunidad, mientras que Martin volverá a estar en un segundo plano. Aunque no para todo el mundo. “Martin es mi ídolo. Estoy muy orgulloso de él“, confiesa Scott Sinclair poco antes de recibir otra inesperada colleja.

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Un desarrollo de Pedro Puig