Histórico
11 noviembre 2012Jose David López

Lazio-Roma: El ‘Derby della stracittadina’

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Aprovechando el Derbi Romano que hoy se disputa en el Olímpico, rescatamos un post de nuestra sección ‘Derbys de Mundo’ para recordar la historia de este duelo entre capitalinos.

Italia emana fútbol en cada una de sus ciudades. Su capital, la bellísima Roma, que conozco especialmente por varias escapadas futboleras, exalta sobremanera esas sensaciones pasionales cada domingo, compartiendo protagonismo entre sus dos equipos y asegurando un colorido particular a lo largo de todo el año en las cercanías del Olímpico. Contrariamente a lo que ocurre en la mayoría de los derbis del planeta, Roma y Lazio se odian a muerte y así lo reflejan cada vez que, como este sábado, el calendario de la Serie A les cruza en el camino. Nacieron para poder competir con los ‘gigantes’ adinerados del norte pero su rivalidad, incomparable en el marco político, les auto-obliga a luchar en una batalla continua por el derecho a representar a la ciudad en el resto del país. No les vale menos, ganar al ‘vecino’ es la gran alegría de la campaña.

En los años 20, Roma tenía nada menos que ocho clubes en la primera división regional, con lo que la capacidad de cada uno de ellos para evitar el dominio de los equipos del norte era prácticamente nulo. Promovidos por el presidente del Fortitudo Pro Roma, Italo Foschi (partido fascista), tres de ellos, Alba Audace, Roman y el propio Fortitudo, se unieron el verano de 1927 para formar la Associazione Sportiva Roma, adoptando el emblema de la Loba del Capitolio y los colores amarillo y rojo, otrora del Fortitudo. Durante más de una década, la Roma disputaba sus partidos en el estadio del Testaccio, construido por Silvio Sensi, abuelo del actual presidente y valedor de que la familia siga al mando. Mientras, el Lazio, que había sido pionero en la ciudad con su nacimiento en 1900, se negó a entrar en ese pacto de fusión y decidió seguir su camino en solitario por expresa decisión del general fascista Giorgio Vaccaro. El equipo, que decidió desde sus primeros días ser el equipo de la provincia (Lacio) y no sólo de la ciudad, adoptó el biancocelesti para honrar el olimpismo griego y creó un auténtico organigrama deportivo que hoy aglutina 36 secciones deportivas. La de fútbol, la más famosa, empezó jugando en el estadio de la Rondinella.

Más allá de esas tiranteces desde sus inicios, lo que hace realmente diferente al ‘derby della capitale’ es su carácter político, ya que el partido mezcla dos vertientes en el epicentro del país, en la capital y en su corazón administrativo. La Roma siempre fue el equipo del pueblo, el que más seguidores logró entusiasmar en la ciudad y aquél que aún hoy tiene una masa superior al de su rival. Los laziale, como su nombre indica, tienen mucha más hinchada en los alrededores, en la periferia y a nivel provincial. Fueron, desde su nacimiento, un club vinculado con las clases más poderosas de la capital, algo reflejado al tomar como escudo el águila del imperio romano. Los Gialorossi son apoyados por la tendencia izquierdista (aunque en la actualidad, como explicamos después, no es tan reseñable) mientras los celestes tienen mayor fuerza en la derechista, por lo que las diferencias socioeconómicas a lo largo de su historia ya se dejaron notar desde sus primeros pasos. Esos problemas políticos siguen siendo hoy el problema número uno de una ciudad que se paraliza cuando sus dos vertientes comparan fuerzas en un césped que, caprichos del destino, están obligados a compartir desde 1950. El Olímpico, de dominio compartido, sólo se puede diferenciar en un detalle que refleja si quien está en juego es uno u otro. La Curda Sud es territorio romanista y la Norte laziale.

Este sábado, si nadie lo evita, se pueden reeditar algunos de los habituales enfrentamientos violentos en los alrededores o, lo que es peor, dentro del propio estadio. En 1979, Vincenzo Paparelli, hincha de Lazio, murió al ser alcanzado por un cohete lanzado por un hincha de la Roma. Este recuerdo, al que se hace referencia en cada clásico con una pancarta, honra a los seguidores, que pierden toda lógica cuando usan esas mismas cartulinas para increpar, insultar y abuchear a los jugadores de color de la Roma. En varios clásicos se han leído citas provocativas (“Auschwitz es tu ciudad, los hornos son sus casas” o “equipo de negros seguido por Judios”). El bando romano no se queda atrás y, como los propios rivales se consideran foráneos por su nacimiento regional, suelen dedicarles cánticos irónicos con tintes igualmente racistas como: “Equipo de ovejas seguidas por pastores”. Por tanto, cada Curva supone un auténtico complot contra el enemigo con el que a pesar de tantos actos vandálicos, les une una misma doctrina casi unificada desde el régimen fascista de Mussolini. Sus consignas políticas son prácticamente calcadas e incluso miembros de las dos facciones coinciden en manifestaciones ultraderechistas. Todo queda entre semejantes con la excusa de la violencia perfecta acentuada en torno al balón. En 2004 hinchas de la Roma pararon el partido tras convencer a Totti, con el que llegaron a hablar a pie de césped, de que un niño romanista había sido asesinado por la policía en los alrededores.

En lo estrictamente deportivo, el primer derby se jugó en 1929 y reflejó la fortaleza de la Roma respecto al Lazio, que pagó caras sus decisiones anteriores y no fue rival de altura. El gol de Rodolfo Volk pasó a la historia. La primera victoria biancocelesti llegó tres años más tarde mientras el primer derby celebrado ya en el Olímpico, en 1953, se cerró con un empate (1-1). El mejor resultado histórico para la Roma fue un 5-0 en 1933 mientras el del Lazio data de 2007 cuando se impuso por un claro 3-0. En el global de todas las competiciones donde el derby hizo acto de presencia, la Roma suma 58 victorias por 45 del Lazio. Si a nombres nos atenemos, Totti, romano de corazón y autor de una frase que refleja la importancia de este partido (“Daría varios años de mi vida sólo por meter un gol en un derby”) es el jugador que más clásicos capitalinos ha disputado con un total de 30, lo que le da para ser, además, el que más ha perdido. Sólo existe un jugador capaz de haber marcado (y celebrado) un gol para ambos equipos en semejante duelo, el delantero sueco Arne Bengt Selmosson.

Este sábado, en horario dominical (15:00) debido a la semana festiva dentro de un país muy católico, el ‘derby della stracittadina’ (tocado por el último seísmo) demanda protagonismo en las calles romanas. Uno quiere seguir aspirando a la Champions y el otro recuperar algún objetivo hasta final de temporada. Roma habla. Roma quiere burlarse del ‘vecino’. Roma se odia.

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