Histórico
5 noviembre 2012Jose David López

Futbolistas que nos quitó el asfalto…

La muerte iguala a todos los humanos. El organismo es incapaz de mantener el correcto funcionamiento del sistema y alcanza su momento de cese en sus procesos habituales. No existe una explicación científica que pueda revelar motivos, aunque una de las circunstancias que más vidas cuesta cada día, habla de algo mucho más conocido y habitual, de accidentes cotidianos dentro de nuestro ritmo de vida. No existen términos para ello, pero las carreteras del planeta son el particular infierno diario de quienes nos tenemos que poner al volante, evitando todo tipo de alteraciones que pueden perturbar la vía recta hacia nuestro destino. Pocas familias han podido apartarse de alguna desgracia vinculada a un error humano, un ataque en plena conducción, un culpable con alguna copa de más o un animal torpemente colocado en mitad de nuestro camino.

El mundo del fútbol también se ha visto salpicado en demasiadas ocasiones con accidentes de automóvil que han destrozado familias, clubes y aficiones, y aunque siguen siendo casos aislados, generan una grave pérdida de difícil comprensión. Con Boris Vukcevic (Hoffenheim), luchando ahora mismo en el umbral por una vida que aún tiene muchos goles que marcar, recordamos aquellos que nos dejaron por desgracias alejadas de los terrenos de juego, de los aplausos y de contratos millonarios, porque las carreteras no conocen de viajeros especiales o coches de lujo, sino de igualdad, una trágica igualdad. Porque a pesar de que el fútbol y la muerte se haya relacionado sobre todo a las desgracias históricas de mayor impacto mediático, como los accidentes de avión de Superga (donde murieron 18 jugadores del Torino), de Múnich (perdieron la vida 8 jugadores del Manchester United), o las menos conocida de Green Cross (con 8 futbolistas de dicho equipo chileno fallecidos), Viloco (The Strongest perdió a casi toda su plantilla, 16 jugadores fallecidos), Lima (16 jugadores de Alianza quedaron para siempre en un avión), o Zambia (18 jugadores de la selección), las carreteras han dejado escenas de muchísimo dolor e infausto recuerdo en el mundo del fútbol.

En España hay varios casos. El mito del madridismo, Juan Gómez Juanito, siempre será recordado en el minuto siete de cada partido que se dispute en el Santiago Bernabéu. Falleció en un accidente regresando a Mérida, donde ejercía de entrenador en ese momento, tras haber visto un partido de Copa de la UEFA en el estadio que tantas veces se levantó en su honor. Era de noche y un camión que circulaba delante y transportaba troncos, volcó con la mediana de la carretera, soltándose la carga de manera letal. En ese momento, conducía Lolino, preparador físico del Mérida, que trató de esquivar los troncos pero acabó estrellándose contra un camión. Juanito dormía en el asiento del acompañante y murió sin saber lo que ocurrió. Lolino, pese a todo, consiguió sobrevivir. Nunca lo olvidarán.

También se recordará para siempre a Laurie Cunningham, ex jugador del Real Madrid o Manchester United, convertido en icono por ser referencia en el mejor West Bromwich de la época. Siendo jugador del Rayo Vallecano, conducía con exceso de velocidad y sin cinturón, por lo que una mañana de verano madrileño acabó con su vida al chocar con un poste, quedando su cuerpo en el asfalto y, curiosamente, salvando su compañero la vida milagrosamente. También había creado numerosos cariños y amistades el internacional panameño Rommel Fernández, mito en su país y jugador importante en Tenefife, Valencia y Albacete, donde brilló en la Liga antes de estrellarse contra un árbol en Tinajeros (provincia manchega). Cada 6 de mayo los directivos del Albacete Balompié junto con la peña manchega “Curva Rommel”, se dirigen al árbol donde perdió la vida, llevándole ramos de flores y en Tenerife, la peña más importante del club, el Frente Blanquiazul, colocó una cerámica en su honor en los exteriores del estadio Heliodoro Rodríguez López en que nunca faltan ni velas ni flores en su honor. Francisco Baquero (jugador del Burgos) y Armando Barbón (Oviedo), también viviern ese fatal destino.

En Europa, el caso más emblemático lo protagonizó Gigi Meroni, estrella del Torino, internacional y de gran éxito cuando fue embestido por un fanático suyo. Casualmente, ese hincha acabó siendo 35 años después el presidente del propio club turinés en su honor, Attilio Romero, como muestra de respeto máximo ante la figura de quien había perdido la vida. Hace solo cinco años, el belga Sterchele falleció de manera inmediata cuando perdió el control de su Porsche Cayman y se empotró contra un árbol, o el congoleño Mayelé, que falleció tras colisionar su coche contra otro cuando iba camino a un partido de su equipo, Parma, perdiendo la vida en el helicóptero que lo llevaba al hospital. No olvidamos al portugués del Oporto, Rui Filipe, con fatal desenlace tras un fallo humano.

En Sudamérica los casos incluso se multiplican. ‘Frentón’ Muñoz, internacional ecuatoriano, era una de las estrellas del país cuando sufrió un lamentable accidente de tránsito mientras conducía estado etílico. Como homenaje la general sur del Estadio Monumental de Barcelona lleva su nombre (junto con el fallecieron dos mujeres con quienes había pasado la tarde). En Ecuador también recordarán a Ottilio Tenorio. Sin poder salir del coche tras su accidente, el fuego fue fatal para Mario Beltrán y Hernán Córdoba, jóvenes del Atlético Huila. Imposible olvidar al ‘Garrafa’ Sánchez, que falleció al volcar su motocicleta haciendo maniobras cuando se dirigía hacia el entrenamiento de pretemporada su equipo tras una carrera llena de curiosidades e historias. Los brasileños Edivaldo y Déner, los peruanos Victor Bielich y Sandro Baylón, los uruguayos Diego Rodríguez (Nacional) y Fabián Perea (Peñarol), Axel Vega y Gonzalo Ramos (Deportes Iquique), el argentino Pablo Hernán Gómez (Pachuca) o el mexicano Amuel Máñez (Veracruz), son otros casos que destrozaron al fútbol que, pese a seguir su camino, jamás podrá olvidar a aquellos que impulsaron el deporte más grande del planeta. La carretera les frenó, pero sus maravillas siempre quedarán entre nosotros.

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