Histórico
14 noviembre 2012Francisco Ortí

España: El precio de la estrella

Para los aficionados, los triunfos de la Selección española se han convertido en una de las escasas alegrías en los duros tiempos de crisis. Para el Rey, como casi todo, suponen un motivo de orgullo y satisfacción. Y para la Real Federación Española de Fútbol, representan la mejor excusa para continuar recaudando dinero. Cuanto más partidos ganen los Iker Casillas, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y compañía, más dinero acabará en los bolsillos de los mandatarios de la RFEF, quienes se aprovechan de un producto ajeno en beneficio propio, con el único propósito de engordar las arcas, sin mirar que eso pueda ir en perjuicio de los clubes de la Liga BBVA o de los propios jugadores. Prueba de ello son los amistosos que firma la Selección de España, como el que se  disputará este miércoles contra Panamá (22h30/La1).

Y es que la actual generación de futbolistas españoles, que ha sido capaz de ganar consecutivamente dos Eurocopas y un Mundial, se ha convertido en la gallina de los huevos de oro para la RFEF. Todos quieren ver a España, todos quieren jugar contra ella y eso, lógicamente, repercute económicamente en las arcas de la federación. Actualmente, la Selección española es la más ‘cara’ de ver y su caché antes de la Eurocopa 2012 era dedos millones de euros. Tras el triunfo en Polonia y Ucrania esta cifra se ha visto aumentada. La RFEF se habría embolsado más de cuatro millones de euros por los bolos que se disputaron este verano y casi tres por este amistoso contra Panamá.

Este incómodo amistoso contra Panamá no es ninguna excepción en la política de la RFEF. Más bien todo lo contrario. Los bolos intercontinentales se han convertido en una costumbre para la Selección española desde que se cosió la estrella encima del escudo. La condición de campeón del mundo se ha convertido en la mejor promoción para que la RFEF obtenga los mayores ingresos posibles exhibiendo a España por todo el mundo a costa de ofrecer mala imagen por la escasa preparación de los jugadores a estas alturas de la pretemporada. El amistoso que se jugó en Azerbaiyán poco antes de la Copa Confederaciones obligando a los jugadores a 4.000 kilómetros permitió a la RFEF ingresar 750.000 euros y fue el que abrió la veda de los amistosos recaudadores, que se han convertido en el mejor ingreso de la federación.

Desde que España ganó el Mundial 2010 en Sudáfrica, la Selección no ha dejado de disputar amistosos por todo el mundo, llegando a cruzar el charco hasta en cinco ocasiones en apenas dos años. A partir de ese momento, ya no importaba el potencial del rival, o lo que jugar contra él beneficiaría a la Selección. Tan sólo se tenía en cuenta lo que podía pagar. Nada más, proclamarse campeona del mundo, la expedición de España viajó el 11 de agosto a México para exhibirse ante 105.000 espectadores. Los jugadores apenas habían podido completar un par de semanas de entrenamientos y sufrieron para conseguir un empate. La RFEF, por su parte, sufrió menos para embolsarse un millón de euros por ese partido. Menos de un mes después, el 7 de septiembre, España volvería a cruzar el charco para hacer un cameo en el Monumental de Buenos Aires de Argentina. Los jugadores españoles continuaban sin haber tenido tiempo de prepararse adecuadamente y fueron humillados por los argentinos, encajando un deshonroso 4-1. Fue un duro golpe, que a la RFEF le dolió menos con otro millón de euros en su bolsillo. Ese mismo año se viajaría a Portugal para enfrentarse a los lusos en otro partido amistoso. Fue el 17 de noviembre, España se llevó otra goleada (4-0) y la RFEF otro millón de euros. En total, tres millones de euros en las arcas de la RFEF a costa de obligar a sus jugadores a recorrer medio mundo sin haber tenido tiempo para entrenar con sus clubes.

La siguiente ‘gira’ de España llegaría durante el verano del 2011. La Selección española volvería a pasear su estrella por el continente americano. En junio, justo después de terminar una temporada sobrecargada de partidos, los jugadores españoles viajaban a Estados Unidos y Venezuela para enfrentarse a sus respectivas selecciones nacionales. En esta ocasión los resultados fueron positivos. España ganó ambos partidos, 0-4 a los estadounidenses y 0-3 a los venezolanos. Por ambos bolos, la RFEF cinco millones de euros. Después llegaría el amistoso contra Costa Rica, el 15 de noviembre, por el que se ingresarían dos millones de euros y el último amistoso contra Puerto Rico. Una costumbre que aleja a la Selección de los españoles, pero enriquece a algunos de ellos. Mientras tanto, aguardan sobre la mesa de la RFEF ofertas de Catar o Bahrein, a la espera de ser aceptadas. No se valorará ni la conveniencia de disputar ese amistoso, ni el perjuicio al que se someta a los jugadores, sólo importa lo que vayan a pagar por verles jugar, por mucho que Vicente Del Bosque justifique estos viajes transoceánicos asegurando que favorecen el descanso de los jugadores.

La RFEF cuenta además con otras suculentas vías de ingresos al margen de los amistosos recaudadores. Por el triunfo en el Mundial 2010 se recaudaron 25 millones de euros, mientras que la Eurocopa 2012 dejó 24 millones de euros en las arcas de la Ciudad del Fútbol en Las Rozas. A esto, hay que sumarse los ingresos que proceden de los patrocinadores, que se han visto considerablemente afectados de manera positiva desde el triunfo en 2008 y, especialmente, desde que España ganó el Mundial del 2010 en Sudáfrica. A través de San Mónica Sports, la RFEF ha establecido contratos de patrocinio con empresas como Telefónica, Cruzcampo o Iberdrola que como mínimo invierten 3,5 millones de euros anuales cada una en relacionar su imagen a la de la Selección.

Chevrolet, Cepsa, Seguros Pelayo o Banesto son otros de los patrocinadores de España, aunque su inversión es inferior a la de los anteriores. Luego, aparecen, en una categoría inferior, otras empresas como Neumáticos Continental o General Ópticas, quienes también pagan a la RFEF para que sus nombres queden unidos a los de la Selección española. Aunque, de largo, el patrocinio más lucrativo para la RFEF es el que tiene con Adidas. La marca deportiva alemana paga 10 millones de euros por vestir a la Selección española absoluta y a las categorías inferiores. En definitiva, la RFEF mueve cantidades cercanas a los 40 millones de euros en ingresos por patrocinadores. Así exprime la RFEF a su gallina de los huevos de oro.

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