Histórico
3 noviembre 2012Jesús Camacho

Derby d’Italia: Gianni Brera: ‘Il piu grande giornalista sportivo’

En San Zenone, localidad de la provincia de Pavia, creció y nació un 8 de septiembre de 1919 uno de los genios del periodismo deportivo y la crónica creativa. Rodeado de ríos y bosques siempre se consideró hijo legítimo del Po, compañero fiel de su infancia y los primeros retazos de su carrera literaria y periodística. De nombre Giovanni Luigi y apellido Brera, en estos tiempos en los que tanto se habla de fútbol y filosofía, su estilo, legado y personalidad te transportan directamente al paso existente entre la mitología y la fiosofía.

El hombre que coloreó la crónica brillante e histórica del deporte italiano y la milenaria historia de la región padana donde transcurrió su infancia. Una historia esférica que inicia en Milán, ciudad a la que llega junto a su hermana Alice -maestra de profesión-. Allí comenzó sus estudios de gramática y jugó al fútbol en las categorías juveniles del Milan, donde tuvo como técnico a China Bonazzoni y llegó a ser una prometedor mediocampista. Cuentan que su pasión por el fútbol le hizo descuidar los estudios, por lo que tanto su padre como su hermana le obligaron a dejar de jugar y regresar a Pavia, donde continuó sus estudios. El fútbol perdió a un buen centrocampista, pero ganó a uno de los mejores cronistas de todos los tiempos, el creador del ‘Derby de Italia’.

No tuvo tiempo de graduarse porque estalló la Segunda Guerra Mundial, forzado a la vida militar, fue paracaidista y en aquella época escribió memorables artículos para varios periódicos de la provincia. De naturaleza valiente e inconformista creció profesionalmente en tiempos complicados, en los que se ganó un sitio y numerosas colaboraciones, aunque siempre controlado por el régimen fascista. Y es que Gianni era un confeso y ferviente antifascista, algo que denotaba veladamente en sus escritos y que se intensificó en aquellos inicios de los años cuarenta. Años duros e intensos, en los que fallecieron sus padres, se casó e hizo su tesis sobre Tomás Moro. Asumió también el cargo de jefe de redacción de la revista oficial de los paracaidistas llamada ‘Folgore’ y se suma decididamente a la oposición al régimen, Brera participa en la lucha clandestina.

A la finalización de la Guerra, coincidiendo con la reiniciación de la actividad periodística de La Gazzetta dello Sport, -abolida dos años antes por el régimen fascista- el país va paulatinamente retomando la normalidad. Será entonces cuando su director Bruno Roghi, cuente con un equipo mítico que le reportará a la publicación su carácter histórico y legendario. Cronistas de la talla de Giorgio Fattori, Luigi Gianoli, Mario Fossati y Gianni Brera, al que encargó cubrir el atletismo. Estuvo en los JJOO de Londres de 1948 y de Helsinki de 1952, allí disfrutó y describió de forma maravillosa la eclosión de los ‘Magicos Magyares’ y los míticos cincuenta metros recorridos casi sin tocar el suelo por el checo Zatopek. En referencia a ello hay que destacar que se ganó muchos enemigos, puesto que a Brera le importó poco la política para describir la grandeza deportiva y la hazaña conseguida por un mítico deportista -de un régimen comunista- al que dedicó una portada y nueve columnas. Y es que su profesionalidad, su personalidad y su amor por el deporte siempre estuvieron por encima de todo. En 1954 y tras un polémico artículo en el que hacia referencia a la reina Isabel II, dimitió de forma irrevocable de su puesto en La Gazzetta .

Tras un viaje a Estados Unidos, fundó la publicación semanal  “Sport giallo”. Poco después Gaetano Baldacci, le llamó para que se encargara de la parcela de deportes en “Il Giorno”, donde comenzó una nueva aventura que cambió el periodismo italiano. Y es que la citada publicación se destacó por su inconformismo, ya fuera político o de otra índole, pero lo cierto es que representó la apertura y la libertad periodística, para muchos. “Il Giorno” fue para Brera, la tribuna que necesitaba para desarrollar en toda su extensión su genialidad literaria y periodística. Amó profundamente el atletismo, el fútbol y el ciclismo, deporte sobre el que escribió: “Addio bicicletta” y “Coppi e il diavolo”, una magistral biografía sobre el gran campeón ciclista, que fue gran amigo suyo.

Gianni Brera fue un hombre odiado y amado a partes iguales, jamás se escondió, siempre escribió lo que pensaba sin importarle el personaje o el tema sobre el que trataba. Atletismo, fútbol, ciclismo e incluso gastronomía fueron sus temas preferidos, en los que sus lectores se conmovían con la sabiduría, sagacidad e ironía de Brera. Solía decir que todo aquel nacido a las orillas del Po tiene vía libre para la fantasía y en definitiva eso fue lo que hizo durante toda su vida, soñar y crear a través del deporte y la palabra. Leer sus crónicas era como discutir con un amigo, fue además un escritor disfrazado de cronista. Utilizó una literatura fresca y joven que constituyó sin duda todo un avance en el periodismo deportivo italiano.

Además poseía una maestría casi sinfónica en la descripción, la narrativa y la imaginación. Como dicen en Italia ‘il piu’ grande giornalista sportivo italiano, inventor de la expresiva coloreada de la lengua, adaptada a los eventos deportivos. Un hombre que introdujo la mitología en el deporte italiano, que ‘coloreó’ con adornados calificativos diversas acciones del juego y que bautizó con sobrenombres a los grandes cracks que tuvo el Calcio: Rivera fue rebautizado como “Abatino“, Riva “Rombo di tuono”, Altafini “Conileone”, Boninsegna “Bonimba”, Causio “Barone”, Oriali “Piper” -y cuando jugaba mal “Gazzosino”-, Pulici “Puliciclone”… Trabajó con brillantez y elegancia para numerosas publicaciones deportivas italianas, como los ya citados “La Gazzetta dello Sport”, “Il Guerin Sportivo”, “Il Giorno”, “Il Giornale”, “la Repubblica”… Sus publicaciones y libros sobre deporte son de una calidad extraordinaria, ahí quedan también sus artículos: “Peppìn Meazza era il Fòlber”; “Rivera, Rendimi il mio Abatino”; “Mazzola a Budapest”, con los que comprobamos la grandeza de este comunicador.

Un 19 de diciembre de 1992 en Codogno, su Padania natal, puso fin a su legado vital. Tenía 73 años y aquel día el gran maestro del periodismo italiano nos dejaba, para poco después vivir inmortalmente en la gloriosa Arena de Milan, ya rebautizada como “Arena Gianni Brera”.

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