Histórico
5 noviembre 2012Jose David López

Champions: Cinco detalles de la jornada (IV)

Un clon de lo que disfrutamos hace apenas quince días, volverá a plasmarse esta semana en la máxima competición europea, aunque con la presión y el margen cada vez más corto como estimulante. Se reducen las maniobras para solventar los errores del pasado y se asoman los minutos fundamentales donde trastocar el panorama para acceder a unos octavos de final más caros y complicados de lo habitual en estas fases. Cierto que no hay un equipo revelación que haya plantado cara a los candidatos desde la sombra del ostracismo continental (esa que los organizadores se encargan de limitar cada curso para asegurarse poder mediático-comercial), pero sí que tenemos clubes gigantescos a un paso de la eliminación debido a una equidad que aflora antes y con mayor fuerza que nunca en la Champions. Técnicos a un paso del cese, campeones en la cuerda floja y la sensación de que el riesgo sí hará caer a alguno por el precipicio antes de lo esperado. Estos son los cinco detalles (o epicentros) imperdibles de la jornada

Mancini, ante el caos de un curso europeo nefasto: Ultima temporada del Manchester City tal cual lo conocemos. Esa es la impresión que tengo desde hace varias semanas y que vendrá a confirmarse definitivamente si, como parece, el cuadro citizen es eliminado en la fase de grupos dela Champions League por segundo año consecutivo. El potencial de la plantilla no se puede discutir, así como su capacidad para revertir esta situación delicada donde depende de ‘terceros’ tan competitivos como Real Madrid o Borussia Dortmund, pero la realidad ante lo mostrado y ante lo dubitativo de su predisposición habitual, es que el global, lo colectivo, la fuerza grupal, jamás ha tenido presencia en la institución. Un segundo descalabro europeo no solo significa pérdida de ingresos, caché y protagonismo que el jeque Mansour anhela (la inversión realizada se lo exige), sino que cuestionará más que nunca la habilidad del técnico, un Roberto Mancini que vive aún de un gol en el descuento de la última jornada de Premier League (el de Agüero que significó vencer al QPR y sumar la victoria que le otorgaba título). Quizás poco contrapeso ante tan gigantesca masa de opositores. En Inglaterra pocos han osado criticarlo pero la sensación clara es que terminaría el curso para dejar paso a una ‘nueva etapa’ quizás con Pep Guardiola a los mandos tras la llegada de Txiki Begiristain. El cambio se acerca…

Allegri y la estocada final al Milan: Diecisiete puntos por detrás del líder de la Serie A (Juventus), ‘tocado’ en Europa y con sensaciones excesivamente dubitativas en sus planteamientos (muchos de ellos provocados por lesiones constantes de sus mejores jugadores ofensivos), han destrozado este inicio de campaña en San Siro. No había dudas de que sería sufrido y costaría arrancar, pero pese a que los resultados demuestran una pérdida de calidad y talento letal en la plantilla, el corazón rossoneri se mantiene, pues la reacción global ha sido la de fortificar el colectivo. Se han perdido tantas estrellas y puntos en este costoso camino, que la idea en torno a Allegri es dual, pues mientras el grupo parece unido hasta el final con su entrenador, la directiva duda como nunca hizo. El rumor de que el míster recibiera llamadas críticas del mismísimo Silvio Berlusconi por sus estrategias, ampliaría el turbulento entorno de un año de transición. El técnico aseguraba esta semana que “el club sabe que es un año difícil y que el próximo volverá a estar entre los tres mejores”. Seguramente para entonces, el ex presidente italiano ya lo habrá liquidado. Si cae ante Málaga, su futuro estará en el aire.

Chelsea, el campeón contra las cuerdas: Pueden extender sus críticas arbitrales tras perder su primer partido de la campaña (ante el M.United la pasada semana) e incluso pueden desquitarse ante el mismo rival días después en Copa de la Liga, pero el recuerdo inmediato de los Blues habla de un éxito fraguado en la efectividad y pelea de Didier Drogba, al que esta semana han catalogado como el mejor jugador de su historia. Y ese que ya no está y apura sus días de artillero en China, soporta el entorchado europeo de un Chelsea que, pese a su envidiable condición, puede quedarse fuera de la siguiente fase. Un grupo delicadísimo (porque Juventus y Shakhtar así lo están demostrando), podría dejar fuera al actual campeón, en un hito histórico que quieren quitarse de encima ante el considerado equipo de moda en el continente. Lucescu sabe que el empate no sería mal resultado y planteará el partido sin tapujos, admitiendo estos días que como ya ganó en su país, puede repetir sin problemas en Londres. Una declaración de intenciones que necesitará respuesta Blue con la mejor versión del tridente Hazad-Oscar-Mata donde solo el asturiano encuentra el nivel deseado. Si no se le suman el resto, Europa puede quedarse sin su último campeón.

Juventus, el peligro de la regularidad: Imparable en Italia, dubitativo en Europa y con una lectura clarísima en su escenografía semanal, la de sufrir cada día más por mantener la dinámica victoriosa que está a punto de colocarle en la historia del fútbol italiano (acercándose cada vez más al Milan de Capello, que logró el máximo número de partidos sin perder). Un bloque que conoce a la perfección las peticiones de Antonio Conte, empeñado en no caer derrotado nunca y asegurar sobre todo puntuación que no le estanque en sus objetivos, más allá de que en Champions, esa lectura le deje ahora mismo a un pasito del caos al no haber sumado aún una victoria y colocarse con tres puntos que se antojan pobres. Sólido, enorme, que luce invencible, con un carácter granítico, capaz de arrasar a sus enemigos con el peso de su consistencia y no tanto por brillantez, la que ha ido perdiendo con el paso de las semanas. El apagón creativo de Andrea Pirlo ha estancado las virtudes del resto, ampliando las necesidades y obligaciones del resto e incluso facilitando la aparición del nuevo icono juventino para el futuro, Paul Pogba. Si esa ‘ternura’ europea no se frena ante el modesto Nordsjælland en Turín, su futuro puede regresar al turbio pasado.

Porto, la solidez del eterno ‘tapado’: Nunca ha quedado en el ostracismo pues su condición de equipo capacitado para sorprender a cualquier equipo en cualquier escenario, es tan real como su consistencia a lo largo de los años. Capacitado para reorganizarse y actualizar sus objetivos pese a la pérdida constante de estrellas, su renovación ha vuelto a ser efectiva, sacando más brillo que nunca a dos colombianos que son ya la atracción del club, James Rodríguez y Jackson Martínez. El dúo ‘cafetero’ es la prueba de que dinamismo, desequilibrio y pegada siguen cuajando en la versión del campeón luso, que ha ganado los tres partidos disputados en Europa y sigue con paso firme en su intento de volver a situarse entre los ‘elegidos’. Nadie cuenta con ellos como aspirante serio a título y aunque puede quedar lejos, su carácter competitivo y esas premisas automatizadas en su esquema, corren a su favor, demostrando solvencia en un grupo que liderarán. Demostrarlo en Kiev revitalizaría sus opciones y la etiqueta empezaría a dejar de ser noticia para convertirse en una nueva realidad, la misma de cada año y la que tanto cuesta analizar de cara a éxitos finales.

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