Histórico
15 noviembre 2012David De la Peña

Antalyaspor: La hermosa sorpresa del fútbol turco

Pocos serán los que no conozcan su nombre, pero por si acaso, los extranjeros despistados será lo primero que lean al pisar Estambul. “Istanbul Atatürk Airpot” es el nombre del aeropuerto internacional más importante de la capital turca. Se estrenó en 1924, pero fue en 1980 cuando recibió su nuevo nombre en honor a Mustafa Kemal Atatürk, estadista y oficial del ejército turco, con el honor de ser fundador y primer presidente de la moderna República de Turquía. Tras la derrota del Imperio Otomano a manos de los Aliados y la amenaza de su partición, Mustafa Kemal lideró el Movimiento Nacional Turco, que desembocó en la Guerra de la Independencia Turca. Su maestría militar condujo a Turquía a su liberación, siendo resultado electo como primer presidente el 23 de octubre de 1923, cuando fue fundada la República de Turquía. Estuvo en el cargo hasta su muerte en 1938, y durante su mandato incluyó una gran cantidad de reformas en búsqueda de un Estado moderno y democrático. Se ganó el respeto de la mayoría del pueblo gracias al amor por su tierra.

Mustafa Kemal Atatürk fue, sin duda, un hombre legitimado para poder de hablar de Turquía. Así que cuando aseguró que Antalya era “el lugar más hermoso del mundo”, seguro que sus palabras guardaban  argumentos de sobra. Desde luego, si miramos a su nombre etimológicamente, no le debía de faltar razón. Cuentan que en el Siglo I a.C el rey de Pérgamo, Átalo II, ordenó a sus hombres que encontrasen el cielo en la tierra. Tras buscar por muchos lugares, descubrieron un lugar a orillas del mediterráneo y quedaron tan prendados, que pensaron que aquello debía ser el cielo. Átalo fundó  la ciudad, dándole el nombre de Attaleia. Después, pasaría a llamarse Adalia, y por último, Antalya. Cuenta con un clima cálido, factor que añadido a su geografía y belleza, la han convertido en un importante punto de interés turístico. El impacto visual que provocó la ubicación de los montes Tauros de forma paralela con la playa, y su correspondiente incidencia en la formación de pequeñas llanuras costeras rodeadas de montañas, terminaron de envolver a la ciudad en un entorno tan genuino y atrayente hasta para su fútbol.

El impacto de la ciudad de Antalya permanecerá con el paso de los años, pero el de estos primeros meses de competición de su club de fútbol, el Antalyaspor, es tan novedoso como dulce. El equipo más importante de la ciudad ha conseguido, tras once jornadas, hacer los mismos puntos que el todopoderoso Galatasaray, compartiendo con el actual campeón de liga la cabeza de la tabla. Si echamos la vista atrás, si buscamos en sus vitrinas, encontraremos a un equipo humilde, de los llamados ‘clubes ascensor’. Fue fundado en 1966 cuando los tres equipo de la ciudad de Antalya (el Yenikapi Suspor, el İlk Işıkspor y el Ferrokromspo) decidieron unir sus fuerzas para poder competir en el territorio nacional. No sería hasta 1982 cuando pudo saborear por primera vez la competición de élite, año en el que el equipo logró ascender a la máxima categoría del fútbol turco. Desde entonces, ascensos y descensos, hasta que en la temporada 1999/2000 el equipo se quedó a las puertas de la gloria, episodio que aún es considerado como el más importante en la historia del club.

Era el 3 de mayo del año 2000, y el Diyarbakir Atatürk Stadium acogió la final de Copa de aquel curso. Diyarbakir es una ciudad situada en la parte oriental del país. Casi 1.000 kilómetros desde Estambul, menos de 600 desde Antalya. Un estadio pequeño (con capacidad para 16.000 espectadores), que iba a ser testigo de la pelea entre el mayor gigante del fútbol turco y un humilde club sin trofeos en sus vitrinas. Momento idóneo para recurrir al viejo tópico de David contra Goliat. Un Galatasaray con Fatih Terim en el banquillo, con ilustres extranjeros de la talla de Popescu y Hagi, con alguno de los mejores tucos del momento como Hakan Şükür, Hakan Ünsal o Hasan  Şaş, y que por si con esto no parece suficiente, se proclamaría campeón de liga y de Copa de la Uefa tan sólo unas semanas después. Y a pesar de todo eso, el Antalyaspor se plantó a 20 minutos del final ganando 2-1. Un gol del brasileño Márcio dos Santos Mandinga llevaría la final a la prórroga, donde los de Terim acabaron ganando por 5-3, aún teniendo que remontar un gol inicial del Antalyaspor al comienzo del tiempo extra.

La afición recuerda que el Antalyaspor estuvo a punto de vencer al que, por éxitos, fue el Galatasaray más poderoso de todos los tiempos, y utilizó aquellos recuerdos como bálsamo en los dos descensos que el club iba a sufrir durante esa década. Sin duda, el momento que está viviendo el equipo en la quinta temporada de Mehmet Özdilek en el banquillo es toda una sorpresa. Özdilek aún no había alcanzado, ni de lejos, una repercusión como entrenador somo la lograda vestido de corto. Probablemente sea suficiente con decir que durante trece temporadas fue titular en un club de la exigencia del Besiktas, o que en los 387 partidos que disputó con la camiseta blanquinegra consiguió marcar 130 goles. Aunque por si no fuera suficiente, y con lo visual y el tirón que tienen los apodos, otros muchos terminarán de quedar convencidos conociendo que a Özdilek le llamaban Şifo, por, según los autores del mote, su gran semejanza en cuanto a estilo de juego con el fabuloso ex-futbolista belga. Pues bajo los mandos de “Şifo”, el Antalyaspor ha encadenado 7 victorias consecutivas en liga y copa entre septiembre, octubre y noviembre.

Este Antalyaspor forma habitualmente en 4-2-3-1. Para sujetar al bloque, futbolistas con experiencia como Deniz Baris en el centro de la defensa, o Ugur Inceman en el centro del campo. El equipo practica un repliegue bastante ordenado, que sirve para equilibrar su principal activo: los cuatro hombres ofensivos, de enorme rendimiento en este primer tercio de curso. Principalmente, por lo bien que se complementan. Delante del doble pivote, un Ismaïl Aissati que parecía cuesta abajo tras no haber logrado sitio en PSV ni Ajax, pero que recupera sensaciones poco a poco. Pausa, talento en la conducción, y lanzador del resto. En la izquierda el brasileño Tita es el más capaz de asociarse por dentro, y mezcla completamente con el perfil del extremo derecho, el nigeriano Promise, mucho más profundo e intuitivo para tirar rupturas. Como consecuencia, el equipo suele asociarse más en el perfil izquierdo y ser más profundo en el derecho. En punta, Lamine Diarra, más potente para terminar de equilibrar el ataque. Inteligente en los movimientos, le falta determinación para finalizar pero su constante producción de desmarques es un alivio para todo lo que hay detrás. Por nivel, resulta complicado creer que el Antalyaspor aguante mucho ahí arriba, pero la realidad es que este humilde club de orillas del mediterráneo, ha hecho las cosas con cabeza y por ahora, disfruta del momento. Bien por ellos. Bien por “el lugar más bonito del mundo”.

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