Histórico
24 octubre 2012David De la Peña

Milan: ¡No deje que pase nunca¡

En primer lugar, me presento: mi nombre es Marco y vivo en Milan. Tengo 15 años y hoy, 25 de mayo de 1994, hace justo una semana que mi equipo ha sido campeón de Europa por quinta vez en su historia. Voy al estadio prácticamente desde que tengo uso de razón, mi familia es milanista y por lo que me cuentan, nunca antes habían visto a nuestro equipo jugar como lo ha hecho en estos últimos años. Primero con Sacchi, ahora con Capello, mi abuelo, mi tío y mi padre, dicen que la época que estamos viviendo seguramente será irrepetible. Yo tengo claro que es la excitación de la final, que está muy reciente, y que un equipo como el nuestro siempre tendrá un nivel parecido a este. Los periódicos decían que el “dream team” que dirigía Johan Cruyff era un equipo casi invencible, y que nosotros, ya sin Van Basten, Rijkaard y Gullit, podíamos sufrir una derrota más dolorosa incluso (lo que a mi me parecía imposible) que cuando el año pasado el Olympique de Marsella nos derrotó en la final de Alemania.

Yo recordaba bien a ese Barcelona, porque hace un par de años ganó ante la Sampdoria la final de la Copa de Europa, y es cierto que Stoichkov, Laudrup o Guardiola eran impresionantes, y encima se había sumado un jugador que en España decían “de dibujos animados” como Romario, pero, de verdad, a mi no me daban ningún miedo. Es verdad que para nosotros, para el Milan, perder a los holandeses era un problema muy grande, pero ahora tenemos a Savicevic y a Boban, una defensa infranqueable y delanteros como Papin, Simone, o el héroe de la final, Massaro. Además, nosotros ganamos la liga siempre, así que aunque en el viaje a Grecia mi familia trataba de ponerme sobre aviso después del disgusto que me llevé el año pasado, yo estaba convencido de que nuestro equipo era uno de los más poderosos de Europa. Y así fue, 4-0, y desde entonces he vivido la mejor semana de mi vida, porque a esta edad ya he podido disfrutar las victorias de otra manera, algo que me fue imposible en las otras dos Copas de Europa que hemos ganado recientemente.

La ciudad de Milan fue una fiesta, las celebraciones se sucedieron y no tengo duda de que somos el mejor equipo del mundo, aunque mi padre me diga que la sensación no es igual que con Sacchi y Van Basten, y que habrá que estar preparados porque dentro de poco vendrán épocas peores. Cada vez me voy haciendo más mayor y entiendo que hay otras cosas más importantes que el fútbol, pero irracionalmente siento pavor por ver a mi equipo alejado de las posiciones de cabeza, por no luchar títulos, porque no me permita viajar a verle ganar la competición más bonita del mundo: La Copa de Europa. Yo creo que ha sido culpa de mi padre y de mi tío la pesadilla que he tenido hoy.  Son las ideas que me meten en la cabeza. Saben que el Milan es mi vida y no entienden que tenga miedo a perder. Por eso, don Silvio, he decidido levantarme, lavarme la cara y escribirle esta carta.

Hoy he soñado con el futuro (con el año 2012). Igual por ver tanto “Regreso al Futuro”, una película que me encanta, aunque en mi sueño los coches no vuelan. He visto una época bastante más oscura, donde los futbolistas llevan botas de colores y en la que San Siro está medio vacío. La gente lleva pancartas criticando todo lo que pasa, y en la Copa de Europa no damos miedo a nadie. De hecho, en mi sueño, vamos a ir a jugar contra un equipo español, al que he buscado en mis álbumes y no he encontrado. Lo más parecido es el Atlético Malagueño, un equipo que está en la tercera categoría del fútbol español, y lo que más me ha sobresaltado es que en mi sueño, todo el mundo dice que nos van a ganar. Creo que me estoy volviendo loco, es imposible que un equipo que ahora mismo es casi semiprofesional pueda llegar a ser favorito por delante de nosotros, que ahora mismo somos los reyes de Europa.

Lo que más miedo me ha dado es como la televisión habla de nuestro equipo. Recuerdan a Baresi y a Maldini, y dicen que nuestros defensas son de un nivel muy bajo. Incluso dicen que jugamos con defensas muy mayores para intentar solucionar la falta de nivel con algo de experiencia, pero que no intimidan a nadie y que son muy fáciles de superar. ¿Algo así en el Milan? Eso es imposible. Además, recuerdan a Albertini, Donadoni, Ancelotti, Rijkaard o Boban, porque en el futuro fichamos jugadores para el centro del campo que acaban contrato. Dicen que no hay dinero. ¿Berlusconi sin dinero? ¿El Calcio en horas bajas? Repito, creo que me estoy volviendo loco. Por si fuera poco dicen que tenemos dos brasileños muy buenos pero que están siempre lesionados, y que nuestra mayor esperanza es un chico egipcio que tiene 19 años y que nunca ha ganado un título.

Por eso le escribo esta carta, don Silvio. Igual usted no la lee nunca, y yo, en cierto modo, creo que son cosas de mi padre, mi tío, y mi amor por el Milan, que me hacen perder la cabeza. En mi sueño usted sigue estando al frente del Milan, así que le ruego que me escuche. No deje nunca que en el Milan jueguen jugadores mediocres, no deje que el estadio esté medio vacío, no deje que los milanistas tengamos que conformarnos con sonreír viendo fotos y videos de partidos antiguos. Recuerde usted lo que ha sentido esta semana, cuando todo Milan se ha teñido de rossonera porque hemos sido, otra vez, los reyes de Europa. Yo estoy convencido de que esta es una de esas pesadillas tan absurdas y retorcidas que nunca jamás se hará realidad. Pero por si acaso, guarde esta carta y no deje que pase nunca. Un saludo y forza Milan. Marco.

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