Histórico
10 octubre 2012Francisco Ortí

Christiania: You’ll never smoke alone

El martilleante chillido del despertador rompe el silencio, pero Peter lo calma con un descontrolado manotazo. “Cinco minutos más“, piensa, al tiempo que estira las sábanas para evitar que el sol que se ha colado por las ventanas invada también sus párpados. Sin embargo, esos cinco minutos se transforman en diez, quince, veinte y hasta sesenta, hasta que la cordura por fin vence la batalla contra la pereza y Peter recuerda que tiene un compromiso ineludible: un partido de fútbol. Es el entrenador del Christiania Sport Club, equipo de la Danish Ball Union/Copenhague, y llega tarde a uno de los partidos más importantes de la temporada. Así que, sin concederse tiempo para el aseo personal, sale apresurado de casa, se sube a su desvencijada bicicleta, pedalea para recorrer la calle Pusher Street hasta el estadio y poder cruzar la puerta del vestuario tan sólo quince minutos antes del pitido inicial.

Con lo que se encuentra Peter en el interior del vestuario es distinto a lo que habría en cualquier otro club del mundo. Ni protestas por su retraso, ni preocupación, ni siquiera nervios pre partido. Tan sólo un puñado de jugadores risueños, vestidos de rojo y amarillo, que charlan y fuman como si estuvieran en un bar nocturno en lugar de estar a punto de disputar un partido de fútbol. Y es que el Christiania Sport Club no es un equipo normal. Es el único equipo de la Ciudad Libre de Christiania que, desde luego, tampoco es un lugar normal, ni lo ha sido desde que en 1970 un grupo de ocupas invadió un terreno militar abandonado y lo convirtió en el paradigma del mundo libre.

La historia de Christiania arrancó el 26 de septiembre de 1970 con un gesto tan sencillo que nadie sospechó lo que desencadenaría. Unos padres derribaron una valla para invadir unos terrenos en los que sus hijos pudieran jugar y, sin pretenderlo, iniciaron un movimiento hippie que acabó ‘apropiándose’ del lugar, asentándose y convirtiéndolo en su hogar.  Mientras, década tras década, la ley intentaba expulsar a los ocupas, éstos construían un estado libre. Levantaron teatros, colegios, guarderías, y hasta organizaron un gobierno propio hasta finalmente Dinamarca le concedió el permiso para permanecer allí. Actualmente, la Ciudad Libre de Christiania es un barrio autogobernado, con menos de 1.000 habitantes, que se considera independiente de Dinamarca y Europa, y muy permisivo con el consumo de drogas, especialmente de marihuana.

Y esa peculiaridad de la Ciudad Libre de Christiania es también el rasgo identificativo de su club de fútbol. El lema del club no deja lugar a dudas: ‘You’ll Never Smoke Alone’, una deformación del mítico ‘You’ll Never Walk Alone’, y se aplica con una firma creencia. Sus jugadores disputan todos los partidos ineludiblemente bajo los efectos de la marihuana (no se considera que marihuana mejore el rendimiento deportivo y por lo tanto no es una sustancia dopante) el técnico fuma hachís durante los partidos y hasta se utiliza para atraer a nuevos abonados. Mientras que otros equipos regalan camisetas o bufandas entre sus socios, la oferta del Christiania Sport Club es muy diferente. El club regala a cada abonado, un paraguas, una fiambrera, y dos porros, uno para cada parte. El patrocinador, Woodstock, también se ajusta a la personalidad del equipo y es un bar que abre a las 9 de la mañana para servir desayunos y cierra a las 6.45 de la madrugaba entre cervezas, marihuana y partidas de backgammon.

Y, por supuesto, la afición por la marihuana también afecta al equipo sobre el terreno de juego. No entrenan durante la semana y calientan antes de los partidos jugando a futvolley, pero lo que más llama la atención es su indumentaria. Todos visten el uniforme reglamentario, pero cada uno lleva las calzas de un color distinto. “Cómo íbamos fumados a los partidos muchos nos olvidábamos de las calzas y nos prestaban otras. Comenzó como un error, pero lo acabamos convirtiendo en tradición“, explica Tjald, un ex jugador del Christiania Sport Club que se considera el mayor erudito en la historia del club y que se ha autoproclamado líder de la afición. El equipo cuenta en sus filas con futbolistas que han disputado la primera o segunda división danesa y se han enamorado del modo de vida de Christiania, pero, según el propio Tjald, el gran secreto de los buenos resultados del Chstriania Sport Club es jugar los partidos bajo los efectos de la marihuana.

Jugamos más relajados, sin nervios y somos libres para jugar sin ataduras. Antes veíamos muchas amarillas o sufríamos expulsiones, pero desde que comenzamos a jugar fumados estamos mucho más tranquilos y hemos empezado a ganar partidos. No puedes sacar a un deportista de su habitat natural. Todos los jugadores son fumados y si no jugaran fumados no serían ellos mismos y, por lo tanto, no ganarían los partidos“, cuenta Tjald. Michael, entrenador del FC Sydhavnen y rival de los ‘libertarios’, le da la razón a Tjald: “es muy difícil jugar contra ellos porque son imprevisibles. Van tan drogados que nunca sabes lo que pueden ser capaces de hacer“. El fútbol libre del Christiania Sport Club le está acercando al ascenso, pero si fracasan en el intento tiene claro que ‘nunca fumarán solos’.

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