Histórico
22 octubre 2012Jose David López

Champions Asia: Los cuatro semifinalistas 2012

Sólo cinco de los últimos dieciséis campeones asiáticos, han podido romper la hegemonía que marcan históricamente los clubes japoneses y sur-coreanos en la AFC Champions League. Una dinámica que responde sin tapujos a la fuerza, potencial, estructura de base y crecimiento global de sus selecciones, referentes continentales en fases finales y competidores cada vez más reales y sólidos ante las grandes selecciones de todo el mundo. Son ellos quienes han limado distancias, quienes han impulsado el fútbol asiático durante las últimas décadas para sacarlo del ostracismo y quienes han colocado a sus mejores estrellas en los campeonatos de mayor seguimiento y progresión del planeta. Sin ellos, el camino sería más largo y tortuoso, pero aunque todos les agradecen el esfuerzo pro-Asia, ahora son ellos quienes han quedado gravemente debilitados ante la fuerza financiera de sus rivales continentales.

Cierto que viendo los últimos campeones asiáticos, esa lectura es aún prematura, pero la dinámica y la explotación de los jóvenes japoneses-coreanos (sobre todo los primeros) lejos de sus clubes de origen y la rápida exportación a campeonatos occidentales, les ha mermado gravemente a nivel nacional. Varios años llevan los clubes nipones sin alcanzar las rondas definitivas con opciones de volver a reinar y más sufrimientos que nunca encuentran los coreanos para mantener su estilo indiscutible. La razón no habla de deficiencias en sus proyectos, de cuestionar su equilibrio futbolístico o de errores económicos, sino de la fuerza y relevancia mediática que han logrado sus millonarios enemigos, pues Uzbequistán, Qatar, Arabia Saudí y últimamente incluso China, han logrado máxima repercusión con sus fichajes estelares, lo que sigue sin refrescar a sus selecciones pero sí ha servido para situar en lo más alto a sus clubes. Las semifinales de la AFC Champions League 2012 (arrancan este mismo lunes) lo ejemplifican mejor que nunca, mostrando un único ‘superviviente’ entre los nuevos referentes del continente.

Al-Ittihad (Arabia Saudita): En el este de Jeddah se sitúa el complejo deportivo del equipo más vetusto del fútbol árabe, una institución con numerosas prácticas deportivas donde el fútbol sigue siendo su principal referencia nacional. Dos títulos continentales (2004-2005) y ocho ligueros, reflejan su proyección, aunque su freno en los últimos años ha encontrado un agitador activo y resultadista en la figura del técnico español Raúl Caneda (asistente de Lillo en su etapa mexicana y segundo en Real Sociedad y Almería durante su estancia en España), que les ha llevado a superar los pronósticos de este curso con un estilo ambicioso y nada reservado. Cuartos en el campeonato liguero (aunque tienen dos partidos menos que el resto) y protagonistas al eliminar al millonario chino, Guangzhou Evergrande en semifinales (global de 5-4), su aureola de ‘gigante saudí’ le hace ser ya claro aspirante a recuperar su hegemonía tras solo haber perdido un encuentro para llegar hasta aquí. Su estrella es el brasileño Diego Souza (ex Palmeiras-Vasco), recién llegado este curso, aunque sus pilares son el camerunés M`Bami y la base de internacionales árabes como el portero Zayed, el central Al Saeed o el veterano llegador, Mohammed Noor. Su rival, un ‘vecino’ en un derby árabe de primer nivel.

Al-Ahli (Arabia Saudita): En el norte de Jeddah, apenas separados por unos kilómetros, se encuentra la sede de otro de los grandes del fútbol saudí, aunque pese a estar entre los cuatro magníficos nacionales, sólo ha logrado dos campeonatos ligueros. Dirigidos por el ex internacional checo, Karel Jarolim, su estilo es más ofensivo que ninguno tal y como reflejó el pasado año cuando plasmó su intensidad y alegría en las estadísticas al convertirse en el club más goleador del campeonato y el segundo menos goleado, logrando un equilibrio importante en fases eliminatorias (ya que ahora mismo es séptimo en su liga). Ha logrado situarse nuevamente entre los ‘elegidos’ tras dejar atrás al campeón iraní, el Sepahan (en uno de los partidos más calientes de los últimos años a tenor de que se lanzaron al césped hasta granadas…), gracias al proyecto liderado en el césped por la estrella omaní Al-Hosni, acompañado del colombiano Palomino y el argentino Moralez, aunque echando de menos a su gran killer y goleador estos últimos años, el veterano brasileño Simoes (lesionado actualmente tras marcar 50 goles las últimas dos campañas).

Bunyodkor (Uzbekistán): Desde hace casi una década, las grandes empresas y sus explotaciones petrolíferas por todo el país, acabaron en el fútbol gracias a las vinculaciones del mediático equipo de Tashkent. Y en apenas siete años de vida, ascendió tres categorías, ha ganado ya cuatro títulos ligueros, dos coperos y se metió en estas mismas semifinales continentales en 2008. Pero incluso se cambió el nombre (ex Kuruvchi), le dio tiempo a hacerse notar en el mercado con Rivaldo, Zico o Scolari, levantó un nuevo estadio cinco estrellas y estructuró un complejo deportivo de lujo para sus juveniles. Todo para que miráramos a su proyecto, para que nos asomáramos a conocer el mismo que tiene colaboraciones por toda Europa (una de ellas con el Barcelona, al que incluso ha clonado la forma de su renovado escudo) gracias a las manos millonarias de Isok Akbarov. Ha ganado las últimas cuatro ligas, está dirigido por Mirjalol Qosimov y ha eliminado a varios de los favoritos del torneo (Adelaide o Seognam). El eslovaco Kozac y el australiano Carney son sus caras más conocidas pero sobre todo, su base de internacionales uzbecos con Nesterov, Turayev, Karpenko y Salomov, es la clave de su crecimiento actual.

Ulsan (República de Corea): Muchos han sido los clubes sur-coreanos que se han asomado a la élite continental en los últimos tiempos (Seongnam, Pohang, Jeonbuk, Seoul…) algo que evidencia el gran nivel competitivo de la K-League. Detrás de todos ellos, siendo quinto y lejos de opciones nacionales este curso, se encuentra el proyecto futbolístico de la multinacional Automovilística Hyundai. Dos veces campeón coreano, se mudó hace dos décadas y tiene uno de los estadios más impresionantes de la competición, sumando un ambiente que le ayuda a ser el único representante de la estirpe más arcaica del fútbol asiático. Dirigidos por Kim Ho-Gon (ex seleccionador hasta en cuatro etapas), guarda el estilo de combinaciones, asociación, pases cortos y dominio de posesión que siempre abanderan los clubes coreanos, lo que les ha servido para eliminar al Al Hilal (evitando un tridente saudí en semifinales) y a dos clubes japoneses, siendo una de las sorpresas del curso. Pese a contar con el colombiano Vele y los brasileños Maranhao-Rafinha (claves para la contra), son determinantes las contribuciones de Chi-Gon Kim y Sung-Hwan Choi, sus dos líderes defensivos.

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