Histórico
17 octubre 2012Jose David López

Brasil 2014: Nombres de la jornada internacional

Un martes internacional en todo el mundo, pero centrado en la actividad europea. Sorpresas de varias de las principales favoritas, resultados comprometidos para otros aspirantes y alguna noche alocada para protagonistas terciarios que han conseguido su particular momento de gloria. Entre todos ellos, analizamos a cinco claros personajes de la jornada internacional. Desde el gol salvador de penalti a cargo de Shirokov para dar aire a Rusia, al clon de Ibrahimi desde el punto patídico que sirvió de venganza para Macedonia, siguiendo por la readaptación de Van Der Vaart, la nota determinante de un clásico como Salpingidis y el ‘doblete’ de record para uno de los mayores goleadores de la historia del fútbol, Klose. A unos más que a otros, Brasil 2014 les empieza a hacer hueco en base a sus merecimientos.

Roman Shirokov (Rusia): Si en apenas unos meses la selección de Fabio Capello ha aprendido a la perfección a rentabilizar sus goles (con dos esta semana, ha sumado seis puntos), también ha aprendido a fijar mejor sus marcas defensivas y cuidar su equilibrio medular. Ese mal endémico que en otras etapas les debilitaba y frenaba en sus aspiraciones pero que les ha convertido en una selección más lenta y falta de chispazos desequilibrantes. Por ello incluso ante Azerbaiyán han tenido que sufrir por incapacidad de asociación y definición, algo en lo que trabajar aunque tarea donde suele ser ‘salvador’ Shirokov. El llegador por decreto del fútbol ruso en los últimos años sigue su particular ascenso tras haber tenido problemas con el alcohol, haber empezado como central y ser ahora, por momentos, hasta el jugador más adelantado  en situaciones concentras. Un penalti que, como líder, se atrevió a lanzar en el último instante, salvó el expediente impoluto de la Rusia ‘capellista’.

Van Der Vaart (Holanda): Estaba incómodo y había perdido parte de su gran caché. La Premier no lo trató mucho mejor que la Liga y, al final, para renovar cuerpo y mente, el enganche holandés tuvo que regresar al epicentro de su fama mundial, el Hamburgo. Allí se ha restablecido, adoptando una actitud de líder nada más aterrizar que, además, le ha servido para dar un salto de gigante dentro de la selección holandesa de Louis Van Gaal. Su versión más rentable volvió a levantar a su club y, de paso, lo recalca con dos goles en la semana internacional. Uno el pasado fin de semana y otro ante Rumania a domicilio para atestiguar que pese al trato nada agradable recibido estos últimos años, ha soportado la presión para demostrar que tiene mucho por delante. Un naranja radiante para un brillo especial que vuelve a rencontrarse.

Klose (Alemania): Más allá de que la selección de Joachim Low se transformó con una primera parte brillante y una segunda decepcionante (pasó de ganar 4-0 a terminar siendo empatado 4-4), la noche volvió a encumbrar en Berlín al gran killer germano. La ausencia de Mario Gómez por lesión este inicio de curso, ha reabierto las dudas sobre el elegido como punta de lanza. El clásico ariete no deja pasar sus opciones y marcó los dos primeros goles, llegando hasta los 67 y convirtiéndose por tanto en el 9º máximo realizador en la historia del fútbol de selecciones. Un rematador puro, potente, inteligente, que sigue siendo referencial pese a sus años y que precisamente antes del partido, fue galardonado por la Federación Alemana de Fútbol con el premio ‘Fair Play’ por aceptar que metió la mano para sacar ventaja en un gol durante un partido de la Serie A hace unas semanas. “El árbitro me preguntó si había tocado el balón con la mano y, para mí, responder que ‘sí’ no fue un problema. Hay muchos jóvenes que miran fútbol por TV y para ellos somos modelos”. Klose lo será para siempre.

Ibraimi (Macedonia): Es difícil conocer a fondo los detalles, pero la percepción más real hablaría de días grises y tintes excesivamente alejados de lo meramente futbolístico. Para Skopje, que conoció a la perfección la independencia de la extinta Yugoslavia, enfrentarse a quien dominaba aquella situación, la hoy Serbia, era un estímulo mayúsculo que no podían dejar escapar sin su pequeña venganza. Y el reto se convirtió en realidad gracias a un solitario gol del delantero del Maribor, el punta más central dentro de un esquema ofensivo que buscaba la hombrada definitiva que liberara los recuerdos más turbios. Un penalti donde no solo estaban en juego tres puntos, sino las opciones de poder seguir creyendo en la cita mundialista a costa de romper definitivamente la proyección del jovencísimo combinado de Mijhailovic. Macedonia respira.

Salpingidis (Grecia): Es una de las generaciones helenas más débiles de los últimos tiempos. Una de las que no goza de líderes en clubes europeos potentes, estructurada en una nueva época que toca afrontar por obligación e insertada en un momento donde no aparecieron referentes juveniles todavía en la selección absoluta. En esa aglomeración sin grandes destellos e incapaz de mantener una regularidad constante, sigue moviéndose por encima de lo esperado Grecia, que aún no ha perdido y que sacó una victoria determinante para seguir pensando en heroicidades, en Eslovaquia. El partido clave para marcar distancias (junto con Bosnia) se solventó con uno de los clásicos, el delantero más inusual, menos utilitario, más insólito pero siempre ajustable a las necesidades del colectivo. Como tantas y tantas veces (sin ir más lejos, también lo hizo en la Eurocopa pasada), surgió la figura del luchador enérgico de su ataque, un Salpingidis que aprovechó un pase de Katsouranis para sacar un remate tan atípico como sus maniobras, aquellas que siguen siendo claves para Grecia.

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