Histórico
23 octubre 2012Francisco Ortí

BATE Borisov: Renan Bressan, la ‘cabeza pensante’ de Brasil

Apenas habían transcurrido nueve minutos del partido entre BrasilBielorrusia de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 cuando el conjunto ex soviético se adelantó en el marcador. Los nervios aparecieron en el conjunto brasileño, reviviendo los fantasmas que aterran a la Canarinha en su desesperada búsqueda de la medalla de oro, y lo peor es que el culpable de aquella situación era un brasileño. Renan Bardini Bressan, nació en Brasil, pero se ha convertido en hijo adoptivo desde Bielorrusia desde que llegó allí en 2007 para fichar por el FC Gomel. Su gol puso en jaque a su país natal, pero para Renan ese tanto tenía una importancia mayor de lo que parecía en un principio y, no precisamente, por su nacionalidad.

Brasil acabó ganando ese partido, pero Renan se había destacado como el protagonista. Tras el mismo, los medios de comunicación acudieron a él en busca de unas palabras. La historia era perfecta: un brasileño que le marcaba un gol a Brasil. Sin embargo, esa supuesta historia perfecta tenía un secreto oculto que la convertía todavía en más especial y no tardaría en salir a la luz. Cuando le preguntaron por su gol sorprendió su respuesta. “¿Estás emocionado por tu gol? -Sí, casi nunca marco de cabeza“. Emocionado, sí, pero ni rastro de su origen brasileño en la respuesta. Para Renan lo más reseñable de su tanto no era que se lo hubiera marcado a Brasil, sino que lo hubiera logrado de cabeza.

Tuve mucha suerte porque yo casi nunca hago goles de cabeza“, insistió. Sus palabras se entendieron en un primer momento como una muestra de desarraigo hacia Brasil, un desprecio dedicado a su país de origen. Una sensación que se veía alimentada por los gestos de Renan en la celebración de su gol besando el escudo de Bielorrusia. Pero no era así. Para Renan era realmente importante haber logrado anotar un gol de cabeza. Y es que, aunque resulte extraño, el brasileño teme cabecear el balón. Tiene un trauma a causa de un problema de su infancia. A los 15 años sufrió un coágulo en el cerebro que le mantuvo un mes encerrado un hospital y desde entonces evita cabecear el balón.

Tuve un accidente jugando a los 15 años que me produjo un coágulo en el cerebro y estuvo un mes en el hospital. Los médicos ni siquiera sabían si podría volver a jugar a fútbol. Por eso desde entonces tengo mucho cuidado cuando me viene el balón a la cabeza“, recuerda Renan. Contra Brasil, sin embargo, hizo una excepción. “Vi la oportunidad y no lo dudé“, reconoce con la sonrisa de quien ha conseguido algo que no esperaba, como un niño que ha terminado los deberes antes de que su madre le hubiera pedido que los hiciera. Ese trauma es la verdadera historia que se escondía tras el goleador brasileño que le había marcado un gol a Brasil.

De hecho, el propio Renan quiso aclarar los rumores que habían surgido tras la celebración de su gol y la mala interpretación de sus palabras. Bielorrusia le había acogido con los brazos y, aunque la adaptación fue complicada porque no contó ni con un traductor ni un profesor para facilitarle la vida al principio, siempre le estará agradecido a su país de adopción, pero su corazón es brasileño. “Mi sueño es volver a jugar en Brasil para un equipo grande. Espero que mi gol haya servido para dar un paso más en esa dirección. Quiero volver a casa“, reconoció Renan. Pero mientras se cumple su sueño se debe al BATE Borisov, el club con el que se está convirtiendo en la revelación de la Champions League y, sobre todo, a Bielorrusia, un país en el que ya está totalmente integrado.

Para él tuvo que ser terrible llegar de un clima como el brasileño, cálido en el ambiente y en las relaciones personales y encontrarse en un país que no tiene nada que ver con él, con un idioma dificilísimo de aprender y con una cultura futbolística que poco o nada tenía que ver con su forma de interpretar el juego. Y sin embargo, se adaptó perfectamente, habla ruso con una naturalidad tremenda, se ha nacionalizado y está perfectamente integrado aquí“, explica Danny Saéz, fisioterapeuta del BATE Borisov. Bressan aprendió a amar a Bielorrusia y tras disputar los Juegos Olímpicos su próximo reto es llevarlo hasta un Mundial. Un reto para el que la Champions significa un escalón más..

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