Histórico
12 octubre 2012David De la Peña

Bielorrusia: La creciente sonrisa de la antigua URSS

Si hay un país que ahora mismo respire optimismo por su fútbol, teniendo en cuenta las expectativas que lo rodean, ese es Bielorrusia. Para entenderlo, hemos de remontarnos hasta la disolución de la URSS, hecho que evidentemente produjo que Bielorrusia empezase a competir como un estado independiente (su primer partido oficial fue en 1992). Desde entonces, la mejor participación del combinado ex-soviético fue quedar tercero en el grupo de clasificación para el Mundial de Corea y Japón 2002. En términos históricos, el mayor logro del que pueden presumir a nivel de clubes es la Liga de la URSS que obtuvo el Dinamo de Minsk en 1982, única vez que un equipo de la por entonces República Socialista Soviética de Bielorrusia pudo hacer frente a los gigantes moscovitas y al Dinamo de Kiev.

Sin embargo, el Dinamo de Minsk, equipo de la capital y más popular del país, no atraviesa un buen momento, y ha visto como el BATE Borisov se ha hecho actualmente con la hegemonía del fútbol local, saliendo campeón de liga de manera consecutiva desde el año 2006. Precisamente es el equipo dirigido por Viktor Goncharenko el que ha situado en el mapa futbolístico a Bielorrusia, gracias al brutal arranque del BATE en la Liga de Campeones. Es cierto que el Lille francés ha perdido a su gran estrella, Eden Hazard, pero en cualquier caso la victoria a domicilio en el debut del Bate en la competición frente a un reciente campeón galo fue una sorpresa con mayúsculas. Eso sí, nada comparable a lo sucedido en Minsk el pasado 2 de octubre.

Suficiente para que los principales medios deportivos del país amanecieran con titulares tan directos como “¡Europa en shock!”, más propios para una noticia de índole política o social que para un partido de fútbol. Sin embargo, la victoria del BATE Borisov sobre el Bayern Munich en el Estadio Dinamo, de Minsk, resultó un hecho histórico que añadir a los libros del deporte nacional. Goncharenko tenía la costumbre de visitar España, y estaba encantado con la estructura del Villarreal y con el modo de trabajo de Mauricio Pellegrini, así que se interesó por los preparadores del club de Castellón y así llegó a Borisov, José Pastor, actual preparador físico del BATE y uno de los hombres que ha ayudado a que el equipo de Borisov se haya instalado en la cúspide del fútbol nacional. Como el propio José Pastor indica, los métodos generales de entrenamiento en Bielorrusia son bastante clásicos, pero el BATE es una excepción gracias al gusto de Goncharenko por el fútbol occidental y sus continuas visitas a clubes de élite de las grandes ligas europeas. Si tenemos en cuenta que en la última convocatoria de la selección hay 8 futbolistas del club de Borisov, además de otros tantos del fútbol ruso y ucraniano, hablamos de un grupo que está acostumbrado a entrenar y competir a buen nivel. La lista de Georgi Kondratiev cuenta, por lo tanto, con un grueso importante de futbolistas que están sorprendiendo en el arranque de la Liga de Campeones, y con otro que compite semanalmente en las incipientes ligas rusa y ucraniana.

Kondratiev cuenta, además, con el beneplácito de la hinchada. Como futbolista llegó a vestir la camiseta de la URSS (lógicamente, llegar a ser internacional siendo bielorruso por aquel entonces tenía un gran mérito), y se puso la zamarra del Dinamo de Minsk en más de 200 ocasiones. Como entrenador, su mayor logro llegó al mando de la selección sub 21, cuando en el Europeo del año 2011 consiguió, contra todo pronóstico, meter al equipo en las semifinales de la edición. Lógicamente algunos futbolistas de aquella generación han ido llegando a la primera plantilla, aunque de momento, con resultados decepcionantes, como así demuestran las dos derrotas acumuladas en los dos partidos iniciales de la fase de clasificación al Mundial de Brasil 2014.

Para el duelo contra España, Kondratiev cuenta con dos bajas importantes en el plano ofensivo: Anton Putsila (Friburgo) y Nekhaichik (Dinamo de Moscú). Es probable que la selección trate de emular el éxito del BATE frente al Bayern, y trate de cerrar por todos los medios líneas de pase interiores, acumulando futbolistas de corte más defensivo, pero lo cierto es que tanto Putsila como Nekhaichik son dos hombres que progresan muy bien por fuera y que podrían dar, por lo tanto,  una salida exterior peligrosa. Fueron el principal arma frente a Georgia en la primera jornada, y a pesar  de la derrota se vio que ofensivamente Bielorrusia tiene algunos recursos para intimidar. Con dos de ellos fuera de combate, tres son los nombres en los que hay que centrar la atención.

El primero de ellos es Rodionov, el delantero titular del BATE y por extensión, una de las sensaciones en el inicio de la Liga de Campeones. Tiene las ideas claras y los conceptos bien aprendidos, busca los espacios con mucha inteligencia y eso le hace un activo fundamental para el juego de contra, y además tiene la gran virtud de saber manejarse cuando el equipo ataca en posicional, gracias a la calidad de sus descargas y su buen sentido para encontrar su sitio en el área tras ellas. El segundo nombre es el de Renan Bressan, que aunque no ha sido titular en Champions precisamente para fortalecer defensivamente el medio campo, basta decir que este talentoso mediapunta nacido en Brasil ha sido el máximo goleador de la liga bielorrusa en las dos últimas ediciones. El tercer nombre es el de Aleksandr Hleb, el ex futbolista del FC Barcelona. Ha recuperado sensaciones en el BATE, y precisamente eso ha servido para su regreso (no jugaba con la selección desde febrero de 2011). Lo lógico, en cualquier caso, es pensar en una Bielorrusia muy replegada, intentando ocupar los espacios en la fase defensiva de manera muy escrupulosa para evitar la circulación de España, y salidas rápidas a la contra gracias a un especialista en este arte como es Rodionov. No sorprendería, por tanto, que los nombres más destacados sean los Tigorev o Volodko, o futbolistas sacrificados y verticales como Pavlov. Desde luego, por nivel, la selección española debería tener un partido cómodo en el Estadio Dinamo, pero la realidad es que, tras las alegrías que el BATE Borisov ha brindado al aficionado al fútbol en el país, es un hecho que el pueblo se ve capaz de cualquier cosa. Hasta de plantar cara a la generación más laureada de la historia.

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