Histórico
17 octubre 2012Francisco Ortí

Atlético: Falcao y la dura realidad de la Liga BBVA

Ser dos veces campeón de la Europa League en los tres últimos años, ganador de la Supercopa de Europa sometiendo a Inter de Milán y Chelsea, y contar con el delantero más en forma del momento dibuja una realidad que la gran mayoría envidiarían. Sin embargo, la situación cambia radicalmente si la situamos dentro de un contexto determinado, el de España. España es también es diferente en esto, y mientras en cualquier otra liga de Europa un equipo capaz de ganar cuatro títulos europeos en tres años estaría considerado como uno de los poderosos no sólo del país, sino del continente, el Atlético de Madrid vive una realidad totalmente opuesta en la que acepta sin problemas que deberá vender a Radamel Falcao a la conclusión de la temporada para que cuadre la caja.

Si viene con el dinero de la cláusula de rescisión, Falcao no tiene ni que despedirse“, declaró el presidente colchonero Enrique Cerezo ante los insistentes rumores del interés del Chelsea en ficharle, asumiendo la marcha de Radamel Falcao con una insultante facilidad. Apenas le duele desprenderse de su estrella puesto que lo tenía asumido desde el primer momento en el que lo fichó. Cerezo siempre fue consciente de que mantener a Falcao era un lujo imposible para las arcas del Vicente Calderón y públicamente nunca lo ha ocultado. Todos hemos visto -o eso espero- como en los dibujos animados un personaje se transforma en un pollo recién horneado a ojos de su compañero hambriento. En esa situación sucede lo mismo, pero,a ojos de Cerezo, Falcao no se convierte en comida, sino en un fajo de billetes. Concretamente en los 60 millones de euros que figuran en su cláusula de rescisión.

Esa es la dura verdad del fútbol español. El Atlético de Madrid supone el ejemplo perfecto. Una realidad en la que un equipo capaz de imponerse al resto de Europa está obligado a vender a sus estrellas a un equipo extranjero, o al Real Madrid o al Barcelona. Y es que la supervivencia económica de cualquier equipo de la Liga BBVA que no sea de Real Madrid o Barcelona no es compatible con una plantilla competitiva que pueda plantarle cara a los equipos punteros del resto de ligas europeas. Los clubes están obligados a vender a sus estrellas y son incapaces de ‘robarle’ fichajes a equipos extranjeros. Hay excepciones, por supuesto, como la llegada de Falcao por 40 millones de euros al Atlético de Madrid, pero el propio Miguel Ángel Gil Marín reconoció que esta operación fue una “irresponsabilidad”. Más allá de Barcelona o Real Madrid la realidad de los equipos españoles es muy dura.

El Barcelona y el Real Madrid deslumbran, pero tras su brillo se oculta una oscura verdad. Una verdad que dice que en las últimas cinco ediciones de la Liga de Campeones sólo un equipo que no sea ni Madrid ni Barça ha conseguido alcanzar los cuartos de final. El ‘equipo milagro’ fue el Villarreal, quien fue eliminado en cuartos frente al Arsenal durante la temporada 2008-2009. Sin duda, la Champions League es el mejor termómetro para juzgar el nivel de una liga y en España todos los que no sean Madrid y Barça han encadenado derrota tras derrota. El coeficiente UEFA se maquilla con el rendimiento en Europa League y, sobre todo, la superioridad de los dos grandes, pero se trata de sólo de eso, de mero maquillaje.

Como si de un atraco se tratase, el dinero o la vida, los clubes españoles se encuentran en una encrucijada entre ser competitivos o solventes. Una situación de la que, por supuesto, son culpables los propios afectados (y más cuando utilizo al Atlético de Madrid como excusa) pero también son víctimas de un contexto en el que la única vía de financiación es hacer un buen papel en la Champions League. Los ingresos por derechos televisivos sin fijos e insuficientes comparados con los de otras ligas, mientras que los premios conseguidos en la Europa League no dan para demasiado. Así vemos como el Valencia se desprende año tras año de sus estrellas (David Villa y Jordi Alba fortalecieron directamente al Barcelona) simplemente para no morir, el Málaga se ha visto obligado a regalar a Santi Cazorla para coger aire o el Atlético de Madrid se encuentra en la disyuntiva con Falcao.

No es la primera vez que el Atlético de Madrid se encuentra en una situación similar, pero la sensación es que esta vez es más extrema todavía. Fernando Torres se marchó para crecer como jugador, no por necesidad económica, aunque también influyó. Sergio Agüero se fue por petición propia, mientras que la venta de Diego Forlán fue necesaria a nivel económico. Con Radamel Falcao, en cambio, su salida sería más dura. El jugador es feliz en el Atlético, marca goles, gana títulos y es colíder de Liga BBVA y, pese a todo, se asume como normal que vaya a abandonar el Calderón a final de temporada. Esa es la dura realidad de la Liga BBVA. Sólo queda disfrutar de Falcao mientras siga aquí.

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche