Histórico
3 octubre 2012David De la Peña

Anderlecht: Recursos tácticos para estirar su competitividad

Es una opinión popular, y en el caso de la creación de los clubes profesionales en Europa, una realidad evidente, que la cuna del fútbol se encuentra en Inglaterra. Y se encuentra hasta tal punto que quizá, sin querer, pequeños detalles que pasan inadvertidos para los menos indagadores, así lo refrendan. Jorge II fue rey de Gran Bretaña e Irlanda desde 1727 hasta su muerte en 1760, y sin intención contribuye semana a semana en la mayor fiesta futbolística mundial a nivel de clubes. Con motivo, precisamente, de su coronación en 1727, un músico barroco alemán llamado Georg Friedrich Händel compuso una compilación de cuatro himnos conocidos como “Coronations Anthems” que serían utilizados en el acto. El primero de ellos, de unos cinco minutos de duración y llamado “Zadok, the priest”, es el germen del actual himno de la UEFA Champions League.

Así lo decidió Tony Britten, el compositor inglés encargado en el año 1992 de crear una sinfonía para el nuevo formato de la Copa de Europa, que se convertiría desde entonces en una de las grandes señas de identidad de la nueva competición. Britten decidió realizar una serie de arreglos a una composición que tenía más de dos siglos, y con sus retoques y la interpretación de la Orquesta Filarmónica Real de Londres y del coro de la Academy of Saint Martin in the Fields, vio la luz un himno que brinda unos minutos previos de enorme grandeza, envolviendo al espectáculo que se va a vivir en el césped en un clima único e irrepetible. Lo cierto es que la decisión de Britten fue absolutamente acertada, porque la sensación que debe de tener un futbolista al jugar la UEFA Champions League debe estar muy cercana a la de una coronación en su profesión. Por suerte, no solo son los futbolistas los que sienten. El momento en el que en todo el estadio retumba la sinfonía de la Champions involucra al aficionado, que siente que está viviendo algo grande y realmente especial. Así lo vive este curso el Málaga, así lo disfrutó goleando al Zenit y así pretende seguir, escuchando la canción más estimulante del planeta en Bruselas y ante un clásico como el Anderlecht.

En la próxima parada merece la pena hablar de sensaciones porque, a pesar de que por nivel ahora mismo el equipo de Pellegrini es el favorito, el Anderlecht y su afición tienen una sensación opuesta a la del conjunto andaluz en cuanto al panorama internacional se refiere. Las vitrinas de un grande (valga como dato que desde que en el año 1947 consiguieran su primer título de liga, en ninguna de las siguientes décadas han dejado de ganar el trofeo, hasta llegar a los 31 entorchados que tienen hoy  día), y un pasado europeo con el que sacar pecho gracias a sus dos Recopas y su Copa de la UEFA en las décadas de los 70 y 80. Por supuesto, éxitos europeos muy alejados en el tiempo, pero éxitos, que al fin y al cabo, educan a la afición en contexto de equipo grande.

La llegada al banquillo de John Van den Brom ha significado algunos cambios con respecto a lo que nos tenía acostumbrados Ariel Jacobs, el anterior entrenador y actualmente en el banquillo del Copenhague. El equipo ha ido presentando distintos recursos tácticos (en ese sentido Jacobs era más rígido), hasta el punto de ver esquemas bastante ofensivos en la liga local (normalmente en 4-4-2), otros más intermedios (4-2-3-1, como contra el AEL Limassol en la previa), y otras variantes más defensivas como en Milan donde juntó a Biglia-Kouyaté-Kljestan por detrás de Kanu en un 4-3-1-2 donde el equipo se armó bastante bien por dentro. La realidad para definir a este Anderlecht es la de equipo versátil y que se adapta bien a las circunstancias, algo clave para saber competir.

El Málaga está jugando francamente bien y lo lógico es esperar a un Anderlecht más precavido, quizá con algo más cercano a lo visto en San Siro que al 4-4-2 liguero donde Gillet y Jovanovic son los hombres exteriores y el equipo carga el área con Tom de Sutter y Mbokani, algo que en cierta medida deja algo expuestos a Biglia y Kanu, sobre todo teniendo en cuenta que el brasileño es un perfil de centrocampista bastante dinámico y con tendencia a pisar el área rival. Limitar las recepciones de Joaquín e Isco será la principal tarea, quizá añadiendo a Kouyate en medio campo o introduciendo a Kljestan en el once inicial. Veremos, porque la realidad es que el experimentado Anderlecht será el que tendrá que respetar al novato Málaga, o lo que empezará con una dulce sinfonía de Champions puede terminar en una terrible noche de ruido.

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