Histórico
26 septiembre 2012David De la Peña

Vitesse: El círculo codicioso de Merab Jordania

Quizá por nacer futbolísticamente y saborear un éxito que no era común en su Tbilisi natal, Merab Jordania ha desarrollado un enorme sentido de la ambición. Cuando empezó a asomar la cabeza por el fútbol profesional, a finales de la década de los 70, vio como logros poco habituales eran conseguidos por el primer equipo del Dinamo Tbilisi. Él, con apenas 18 años, empezaba a jugar partidos con los reservas, y aunque no tuviera protagonismo en la Liga de la URSS obtenida en 1978 (la segunda del equipo de la por entonces República Socialista Soviética de Georgia), ni en el mayor éxito del club en su historia (la Recopa ganada en 1981 al FC Carl Zeiss Jena de la extinta República Democrática Alemana) lo cierto es que sintió muy de cerca la gloria conseguida por aquella gran generación de jugadores georgianos.

Como futbolista nunca llegó a tener peso en el club de sus amores. Salió cedido en el año 82, y en el regreso al Dinamo Tbilisi, solo acumuló 22 partidos en tres temporadas. Fue en el año 88 cuando se destapó como un gran goleador en la segunda categoría del fútbol soviético, gracias a sus 44 goles en dos años en el FC Guria Lanchkhuti. Esas dos buenas temporadas hicieron que Jordania buscase dar el salto al extranjero, y estuvo cerca de fichar por el Heerenveen, pero tras tres meses no consiguió el permiso para que el fichaje se concretase. La decepción terminó con un leve paso por el fútbol islandés, y con la retirada de los terrenos de juego a los 32 años. Una edad temprana para que un ex-futbolista metiera la cabeza en los despachos, pero una serie de circunstancias hicieron que se implicase de lleno en la construcción de un nuevo Dinamo Tbilisi, aprendizaje previo para el que hoy es su gran proyecto en Vitesse.

Ya en 1990 le Federación Georgiana de Fútbol había rechazado seguir participando en la Liga de la URSS, así que desde entonces, y a pesar de que la disolución de la URSS un año después deshaciera el campeonato soviético y les hubiera obligado a salir del mismo, el Dinamo ya había empezado una reconstrucción en un contexto diferente. Merab Jordania regresaba a Tbilisi de vacaciones cuando el club, en 1992, ya había dejado de estar ligado al Ministerio del Interior de Georgia. Incluso en el 90 pasó a llamarse Iberia Tblisi (aunque solo duró dos temporadas), teniendo los nuevos patrocinadores una estrecha relación con Merab Jordania, que se convertiría en presidente.  Estuvo seis años en el cargo, dejándolo en 1998 tras ser elegido presidente de la federación georgiana, llegando incluso a dirigir tres partidos de clasificación para la Eurocopa de 2004. Un ascenso meteórico que acabó en dimisión en 2005. Las causas no fueron de carácter deportivo, sino por culpa de varios escándalos en los que estuvo involucrado. Malversación de fondos, evasión de impuestos, y otros asuntos de corrupción que acabaron con Jordania varias veces detenido y absuelto previo pago de cuantiosas multas. Su biografía no descubre a un empresario emprendedor con gran éxito en algún sector concreto, aunque sí es cierto que sus negocios relacionados con el fútbol le han dado ciertos réditos. El último, a partir de 2009, a través de la empresa MJ-Georgia, encargada de mediar en transferencias de jugadores nacionales al extranjero y contratos televisivos para la difusión de partidos amistosos de los clubes nacionales o de la selección. Pero lo cierto es que, quizá, no parece suficiente como para realizar la compra de un club como el Vitesse, que venía arrastrando deudas durante muchos años.

Y es que los 70 millones que costó el flamante estadio Gelredome han sido una losa para el club de Arnhem desde su inauguración en 1998. La idea del por entonces presidente, Karel Albers, era construir un estadio multiusos, y es cierto que se han disputado eliminatorias de la Copa Davis, o gran número de conciertos, pero la necesidad del Vitesse de utilizarlo cada dos semanas lastran las opciones. Desde entonces, las aportaciones por parte de empresarios locales o incluso del ayuntamiento, consciente de que mantener el estadio era clave para que el Vitesse siguiera con vida, resultaron decisivas. Pero, aún con ello, el club seguía perdiendo dinero. Incluso la opinión popular resaltó la felicidad con la que Maasbert Schouten, el último presidente del club, comunicaba la decisión de deshacerse de sus acciones en la rueda de prensa convocada. Así que, teniendo en cuenta la situación del club, y el pasado de Jordania, resultaba complicado entender la operación.

Sin embargo, todo puede encajar si añadimos a la mezcla algunos nombres: Roman Abramovich, Vlado Lemic y Gazprom. Para empezar, los rumores dicen que la operación de compra está financiada por el propietario del Chelsea, que mantiene una buena relación con Merab Jordania. En esta intención de convertir al Vitesse un club satélite del Chelsea, aparece Vlado Lemic, un humilde ex-futbolista serbio y agente de jugadores. Lemic, a través de una estrecha relación con Stan Valck (entrenador del PSV en dos etapas entre 1988 y 2000), consiguió tener una importante influencia en el club de Eindhoven. El trato de Lemic con las altas esferas del PSV, y el de estos con el Chelsea, pusieron en contacto al serbio con el club londinense. Fue entonces cuando Lemic llegó a un acuerdo con el Chelsea para que futbolistas que fichaban y no conseguían permiso de trabajo, o no iban a tener minutos, se foguearan en el PSV, como Alex o Rajkovic.

Pero las relaciones entre Lemic y el PSV se rompieron hace dos años, cuando el por entonces director general Jan Reker le prohibió el acceso a las instalaciones del club. El motivo, según el PSV, era que la influencia de Lemic se había vuelto poco saludable. A partir de entonces se terminó la relación Chelsea – PSV con el serbio como intermediario, pero no por ello dejaron de llegar futbolistas del equipo londinense a la Eredivisie. Los chicos que menos protagonismo tenían en Stamford Bridge empezaron a llegar a Arnhem para foguearse. Desde 2010, Rajkovic, Delac, Matic, Dávila, Kalas, Van Aanholt y Kakuta han sido cedidos al Vitesse. Pero por si el círculo Jordania – Abramovich – Lemic fuera poco, un nuevo rumor puede dar aún una vuelta de tuerca más a la situación, y es que, tras la ruptura del contrato con Simpel.nl, último patrocinador del equipo, se habla de la llegada del gigante ruso Gazprom (con quienes Abramovich ya ha hecho negocios en el pasado), lo que daría aún más peso al proyecto de Jordania en Arnhem.

A los préstamos del Chelsea, hay que añadir algunos futbolistas que están formando un grupo competitivo, caso de Reis o Bony, hombres que bien rodeados pueden rendir francamente bien en la Eredivisie, a los que se pueden sumar los Havenaar o Kakuta. Además, Fred Rutten, (el ex del PSV es el encargado de manejar el grupo), cuenta en su plantilla con algunos jóvenes de gran futuro, como Pröpper o Van Ginkel, amén de otros míticos como Cziommer, Nicky Hofs, o la aclamada vuelta del hijo pródigo, Theo Janssen. Sin lugar a dudas un círculo de relaciones que acaba juntando en el césped futbolistas de un nivel más que aceptable como para luchar por algo importante en los Países Bajos (Jordania dijo en agosto de 2010, cuando compró el club, que el Vitesse en tres años ganaría la Eredivisie). Veremos hasta donde llega este proyecto de un club de humilde pasado, pero de ambicioso futuro.

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