Histórico
19 septiembre 2012Francisco Ortí

Valencia, los argentinos y la “extraña insatisfacción”

Durante su relación íntima con Argentina el pensador José Ortega y Gasset observó un rasgo de la personalidad argentina que calificó de “extraña insatisfacción”. En su mandato ‘¡Argentinos, a las cosas!’ reflexiona sobre ese sentimiento de descontento y tristeza que percibía en la trastienda de la personalidad de los argentinos, escondido tras una nube de palabras y gestos grandilocuentes. Una identidad secuestrada por “complejos de lo personal”. Ortega y Gasset pedía a los argentinos que fueran capaces de asumir un protagonismo mayor, de coger las riendas de su propia vida, sin esperar que las respuestas y soluciones llegaran procedentes de los ídolos que ellos mismos habían construido.

La personalidad argentina todavía conserva alguno de ellos rasgos que Ortega y Gasset en 1939, pero su discurso marcó un cambio. El argentino todavía busca y construye líderes, deportivos o políticos, pero los desengaños pasados han aumentado la confianza para buscar el líder de fuera a dentro y no a la inversa. Futbolísticamente, esa capacidad de liderazgo del argentino se personifica en la figura del llamado ‘cinco argentino’, un jugador capaz de dominar el centro del campo por sí solo, manejando el eje del partido a su antojo, siendo el líder de su equipo tanto en faceta defensiva como ofensiva. Defiende más que cualquiera y cualquiera le necesita para atacar. Es el centro de todas las cosas y así lo manifiesta activamente el Valencia CF.

El Valencia es uno de los equipos que más fe ha mostrado en esa figura. Tradicionalmente, el conjunto valencianista ha exportado líderes argentinos, aunque no necesariamente representados en la figura de mediocentro. Mario Kempes, Claudio López, Pablo Aimar o Roberto Fabián Ayala han sido algunos de los futbolistas argentinos que han marcado una época en el Valencia, asumiendo un rol de liderazgo, bien por personalidad, por condiciones futbolísticas o ambas al mismo tiempo. Tantos goles gritados con acento argentino o el sudor criollo derramado han provocado que parte del carácter argentino descrito por Ortega y Gasset haya impregnado el ADN del Valencia, que si por algo se ha caracterizado durante los últimos años ha sido su “extraña insatisfacción”.

Los éxitos logrados nunca eran suficientes, devorando entrenadores y jugadores con una voracidad animal, a la espera de que llegara el líder que devolviera la época de éxitos. Por eso, el Valencia actual no sólo mantiene esa tradición argentina, sino que incluso la ha potenciado. Esta temporada, el conjunto valencianista cuenta en su plantilla con cuatro jugadores argentinos (Pablo Piatti, Tino Costa, Éver Banega y Fernando Gago). Además, el entrenador, Mauricio Pellegrino, también es argentino. El ex jugador participó como pieza clave en la época más gloriosa del club y se ha confiado en él como un símbolo de los mejores tiempos, esperando que su memoria le permita recordarlos y recrearlos sobre el terreno de juego.

Sin embargo, el Valencia de los argentinos apenas tiene argentinos a su disposición durante el arranque de temporada. Pablo Piatti se partió el brazo practicando futvolley. Éver Banega se fracturó la pierna repostando gasolina. Y Fernando Gago se lesionó en la Jornada 2 ante el Deportivo de la Coruña y se remató al sufrir un traumatismo craneoencefálico jugando con la selección de Argentina. Tino Costa es el único sano, el único que evita que el Valencia de los argentinos esté huérfano de argentinos. Aunque el problema actual del Valencia no es la ausencia de argentinos, sino la ausencia de un líder. Sobre el terreno de juego, Éver Banega y Fernando Gago representar ese papel de líder, ser los hombres que abanderaran el nuevo Valencia con carácter ganador desde el rol de cinco argentino tradicional, pero ninguno de los dos está disponible.

Y sin ellos, el Valencia juega sin cerebro. Se pudo ver ante el Barcelona en el Camp Nou, donde el conjunto ché mostró una grave falta de personalidad. Ante el Celta de Vigo la escena fue todavía peor y el Valencia no tuvo ni personalidad ni criterio. Se dejó dominar en Mestalla, aunque acabó rescatando los puntos. El Valencia visita ahora el Allianz Arena  para enfrentarse al Bayern de Munich con Tino Costa y Parejo, pero sin personalidad ni cerebro. Pellegrino introducirá en el campo a Valdez, lo más parecido que tiene a un argentino ahora mismo, buscando inyectar garra al equipo. Lo que no faltará en el Valencia pese a la ausencia de argentinos es ese sentimiento de extraña insatisfacción. Eso ya ha quedado grabado en el ADN del club.

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