Histórico
25 septiembre 2012Jose David López

Takashi Inui, la aparición nipona del Eintracht Frankfurt

Son ya varias las temporadas donde el fútbol asiático ha empezado a pedir su necesario protagonismo en Occidente. La etiqueta de jugadores livianos, endebles y alejados de la competitividad de los campeonatos más exigentes, va quedando atrás y aquellos que otrora parecian ser meros personajes para extender el marketing comercial de sus clubes por tierras lejanas, hoy son estrellas consumadas en equipos punteros. Gran parte de la culpa de ese respeto creciente por el fútbol asiático, se debe a los abanderados japoneses, que se instalaron hace años en clubes diversos de toda Europa y han ido no sólo agigantando el número, sino la repercusión en torno a sus habilidades ya fuera de toda duda. Sin embargo, su habitat preferido dentro del organigrama europeo, es la Bundesliga, naturaleza ideal para encontrar al último aspirante a emperador nipón, la estrella del Eintracht de Frankfurt y revelación del momento: Takashi Inui.

Se trata de un jugador de banda izquierda pero de múltiples registros, porque aunque puede forzar su carrera por banda y tener profundidad, es mucho más activo y peligroso cuando decide ser epicentro de creación, generador de ideas, buscador de alternativas y capacidad de asociación, que es su principal cualidad por la facilidad que muestra al encontrar filtraciones para pases entre líneas. Por tanto, se le puede catalogar de jugador de banda pero con libertad ofensiva, puesto que además (y esto es una de las causas que genera impacto en su inicio de curso) tiene bastante gol. Especialista en diagonales, buscando espacios por dentro hasta encontrar disparo (pues así han sido los dos goles que lleva este curso) y muy dinámico, cambia de ritmo, por lo que sus rápidos movimientos y sus acciones individuales le llevan a ser un jugador bastante imprevisible.

Claramente parece el prototipo ideal del perfecto jugador de bloque, de equipo y de vestuario, porque su compromiso, intensidad y desgaste en cada partido, no tiene comparación posible (en una premisa estable e intangible a todos los jugadores japoneses del planeta). Se desfonda, trabaja muchísimo en recuperación de pelota, es el que más presiona y el último en dar los balones por perdidos. Jugador que vive su particular momento de gloria en una Bundesliga que está premiando a su equipo en global y a él en particular gracias a su atrevimiento, descaro y rendimiento en estas cuatro primeras jornadas alemanas que han servido para catapultarlo como elemento referencial del equipo que más impacto ha creado hasta ahora (el Eintracht es líder sumando solo victorias pese a ser equipo recién ascendido).

Inui no es ningún juvenil o adolescente recién llegado al estrellato, porque acaba de cumplir 24 años. Seguramente esté en el mejor momento de su carrera, que pese a lo desconocido, ha tenido ya varias diapositivas de mucho nivel anteriormente. Se dio a conocer en un campeonato nacional japonés entre universidades (en su país este tipo de torneos son habituales para que los clubes encuentren jugadores válidos) y, en 2006, su equipo ganó este torneo Sub 21 siendo elegido él, Mejor Jugador del mismo. Ello, le supuso dar el salto al profesionalismo, lo fichó el Yokohama Marinos apenas meses después y debutó ese mismo curso en la Japan League, aunque por su falta de experiencia y la necesidad de un equipo que no atravesaba su mejor momento en la clasificación, apenas tuvo minutos.

Meses después, buscando mejores perspectivas, inició un nuevo curso con el Cerezo Osaka, que acababa de descender a Segunda División pese a ser uno de los grandes del país. Fue tal su aparición e impacto en el equipo, que se ganó el fichaje a final de curso y pasó a formar parte de un proyecto que ese próximo año logró el ascenso gracias a sus nada menos que 20 goles. Una cifra que demuestra que puede aportar grandes soluciones en ataque y que no es extraño verle como finalizador de sus propias individualidades o asociaciones. Curiosamente, en este Cerezo Osaka estaba también Shinji Kagawa (con el que irremediablemente es comparado), que esa campaña marcó nada menos que 27 goles y que fue, al término de ese curso, acabó fichando por el Borussia Dortmund.

Inui siguió dos años más en Osaka, ya debutando y consolidándose en el primer nivel del fútbol japonés al mismo tiempo que debutaba con la selección absoluta (donde ahora mismo no tiene hueco pero lo está pidiendo a gritos y no tardará en llegar). En 2011, le llegó la lamada del fútbol europeo como a tantos otros compatriotas gracias al nivel exhibido por su compañero Kagawa e Inui, como promesa con caché japonés pero desconocido en el etxranjero, no dudó en aceptar la aventura. Fichó por el Bochum a razón de 500.000 euros y aunque no tuvo un buen año a nivel colectivo, sí aprovechó el escenario y ese debut sin tanta presión en un nivel secundario, marcando siete goles y administrando muy bien sus cualidades para explotarlas durante todo el curso de manera regular. Ante la incapacidad de su equipo para ascender, el Eintracht de Frankfurt lo convenció por 1,2 millones de euros y sigue aprovechando mejor que nunca cada paso, cada oportunidad y cada partido que juega en la élite. Pese a ser su estreno en un campeonato de primer nivel, lleva ya dos goles, es la gran atracción del equipo de moda en este inicio de Bundesliga y conociendo sus cifras goleadoras anteriores así como su aportación, sin ninguna duda que su crecimiento puede ser aún mayor durante esta campaña. El ‘heredero’ de Kagawa quiere aún más…

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