Histórico
18 septiembre 2012Francisco Ortí

Málaga: Isco, no hay lugar como el hogar

Cierra los ojos, golpea tus talones tres veces y repite al mismo tiempo ‘no hay lugar como el hogar’“. Esas fueron las instrucciones que le dieron a Dorothy para volver a casa. La protagonista de ‘el mago de Oz’ pensaba que en su Kansas natal no le quedaba nada por vivir y buscando un mundo mejor cabalgó sobre un tornado, recorrió un camino de baldosas amarillas y convivió con un león sin valor, un hombre de hojalata sin corazón y un espantapájaros sin cerebro. Pese a todo lo que vivió en el mundo de Oz, Dorothy se dio cuenta de que en efecto no había lugar como el hogar y desesperada por regresar a Kansas golpeó sus talones tres veces, esperando ser feliz de nuevo en su propia casa.

Los talones de Isco Alarcón chocaron durante el verano de 2010. Para él tampoco hay lugar como el hogar. El habilidoso mediapunta regresó a casa para convertirse en jugador del Málaga y empezar a ser feliz como futbolista. Como sucedió con Dorothy, Isco también abandonó su hogar buscando un mundo de promesas y fantasías que pensaba jamás encontraría en Málaga.  En este caso, el sendero de baldosas amarillas le llevó hasta Valencia, donde el conjunto valencianista le acogió como un diamante en bruto que algún día lideraría los designios del primer equipo. Por entonces Isco tenía 14 años y tras destacar en el Atlético Benamiel -el equipo de su pueblo- decidió viajar a su propio mundo de oz en busca de un futuro en el fútbol profesional.

Valencia parecía el escenario perfecto. En aquel momento, el conjunto valencianista participaba habitualmente en la Liga de Campeones, se codeaba con Real Madrid y Barcelona y, sobre todo, tenía una acertada política de cantera que había permitido asentarse en el primer equipo a jugadores Jaime Gavilán, Raúl Albiol o David Silva. Pero la situación cambió. La crisis económica del club provocó que se marcharan las estrellas. Bajó el nivel del equipo y Unai Emery, exigido por la inmediatez de proyectos que se juzgaban año a año, no podía permitirse el lujo de conceder minutos a los canteranos. Isco disfrutó de algunos minutos e incluso debutó en Copa de Europa, pero le sabía a poco. Quería ser importante y en Valencia no lo podría ser. En el particular mundo de Oz en el que se encontraba no le ayudarían ni el león sin valor, ni el hombre de hojalata sin corazón y ni el espantapájaros sin cerebro, y el mago era él.

Así que Isco golpeó sus talones tres veces y regresó a casa, al Málaga, donde las baldosas no eran amarillas sino doradas a causa de los millones llegados desde Catar. En La Rosaleda corrían nuevos vientos de optimismo y el desembarco del Sheikh Abdullah Bin Nassar Al-Thani alimentaba con su fortuna y sus promesas las ilusiones de un club al que le decían que sería grande. Los fichajes coincidían con esa idea. Llegaron Cazorla, Toulalan, Monreal, Joaquín y Van Nistelrooy entre muchos otros, y se apostó fuerte por Isco. El Málaga vio en él la mejor manera de no perder las raíces e invirtió seis millones de euros en su fichaje. En principio pareció que pagar esa cantidad por un jugador sin horas de vuelto al primer nivel era una locura. Un año después ha quedado claro que cada euro que costó está bien invertido.

Y más tras este verano tan traumático que se ha vivido en el Málaga. Tras terminar en el cuarto puesto de la Liga BBVA el pasado curso y ganarse la presencia en la previa de la Liga de Campeones el cuento del Málaga parecía tener un final feliz, pero la fortuna de Al-Thani no podía financiar los excesos económicos. La plantilla dejó de recibir su sueldo y las estrellas se marcharon, vendidas al mejor postor. Rondón acabó en Rusia y Cazorla en el Arsenal. Isco, escarmentado en el pasado y consciente de que no hay lugar como el hogar, decidió quedarse. “Nunca me planteé irme. Me siento muy querido por la gente, por el club, y eso es muy importante para mi“, explicó el mediapunta este verano, descartando ofertas de algunos de los grandes de Europa.

Se quedó en La Rosaleda y ahora sabe que acertó. El Málaga superó con la fase previa frente al Panathinaikos y competirá en la Liga de Campeones. Los malacitanos cumplen su sueño al ver a su equipo en la máxima competición de clubes e Isco cumple el suyo al ser la pieza clave de ese equipo. Tras la marcha de Cazorla, Isco es todavía más importante en los engranajes del esquema de Manuel Pellegrini y de él dependerán muchas de las opciones de un Málaga que ha arrancado sensacional la temporada (10 puntos de 12 posibles) y que este martes debutará en Champions League. Viajarán a San Siro, a San Petersburgo o Bruselas y escucharán el himno de la Champions por toda Europa. Isco ya lo ha escuchado antes, pero esta vez será especial. Esta vez lo escuchará en su hogar.

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