Histórico
13 septiembre 2012David De la Peña

Fiorentina: Zapatos nuevos, objetivos nuevos

Ocho de la mañana del 5 de julio de 2001. Los primeros rayos del sol veraniego comenzaban a encender Roma, y el operativo que dirigía el jefe de la “squadra mobile”, Michele Giuttari, ya se había puesto en marcha. Bajo su mando, doce miembros de su cuerpo de investigación despertaban el interés de algunos madrugadores vecinos que habían acudido a comprar la prensa, como era costumbre, al kiosko de la Piazza Borghese. Los escasos transeúntes se preguntaban qué ocurría, pero para cuando empezaron a especular, la policía ya había pasado de largo y desaparecido de su vista. Al otro lado de la fachada del majestuoso, un perro enfurecido amenazaba la calma de “il cembalo”, como se conoce al ilustre edificio. El cuerpo policial, armas en mano, había irrumpido en la propiedad de Vittorio Cecchi Gori, por entonces propietario de la Associazione Calcio Fiorentina..

La investigación, llevada a cabo por la fiscalía y el procurador de Florencia, tenía como fin encontrar pruebas que le implicasen en asuntos de blanqueo de dinero y fraudes bancarios. La búsqueda había comenzado. La policía empezó a registrar los 950 metros de los que el magnate cinematográfico era propietario en el Palazzo Borghese, e instantáneamente, otros 22 hombres hacían lo propio en las oficinas del club, en las de Finmavi (su empresa), así como en sus propiedades particulares en Florencia. El escándalo no había hecho más que empezar, puesto que la squadra mobile encontró 9 gramos de cocaína en su dormitorio. Vittorio, vestido de seda, era detenido por posesión de drogas e investigado por fraude bancario. Su pareja y actriz, Valeria Marini, saltaba de la cama para ver desde el balcón como Vittorio era arrestado. El fin de una era, el inicio de una nueva Fiorentina.

Cecchi Gori, 4 días después, dimitió como presidente de la Fiorentina, echando más leña al fuego de la inestabilidad e incertidumbre que se iba a vivir en el curso 2001/2002. El club, ya en el mes de junio, dejaba ver graves problemas financieros. Se hablaba de una deuda de unos 163 millones de euros, además de cierto escándalo de voces que situaban parte de los 36 millones del ingreso por el traspaso de Batistuta a la Roma en las cuentas de Finmavi. La inestabilidad económica era un hecho, y se tuvieron que seguir tomando medidas drásticas a la hora de desprenderse de futbolistas-emblema, como Toldo o un Rui Costa que partiría a Milan entre lágrimas. Por si fuera poco, Enrico Chiesa se lesionó al comienzo del campeonato, sumando uno más al cúmulo de despropósitos que finalmente acabarían con el descenso del equipo a la Serie B.

Las deudas acumuladas hicieron imposible la inscripción en la competición el año siguiente, y lo que había empezado con un gran escándalo personalizado en Vittorio Cecchi Gori, había terminado con la desaparición de uno de los clubes históricos del fútbol italiano. La refundación era la única opción. Leonardo Domenici, por entonces alcalde de Florencia, creó una nueva sociedad, a la que se le reconocerían los títulos de la extinta AC Fiorentina. Fue entonces cuando la familia Della Valle compró el club, e inició una nueva andadura desde la Serie C2. Caminar desde las catacumbas hasta alcanzar la gloria va en la sangre, y eso lo sabían los hermanos Diego y Andrea. Su abuelo, Filippo, empezó siendo zapatero a inicios del siglo XX. Enseñó el oficio a su hijo, Dorino, y este a Diego, que expandió el taller en los 70, empezando a vender a Estados Unidos. Hoy, la familia regenta Tod’s, una multinacional del calzado que facturó en 2011 cerca de 900 millones de euros.

El primer año en Serie C2 acabó con la Fiore en primer lugar y logrando el ascenso a Serie C1. Sin embargo, una reestructuración en Serie B justo al comienzo de la nueva temporada, (ampliación de 20 a 24 equipos), significó el ascenso “por méritos deportivos” del equipo viola. El campeonato acabó con la Fiore en sexto lugar, y con plaza en Serie A para el curso 2004/2005. El calvario había durado solo dos años, y los hermanos Della Valle eran aclamados por la hinchada. El hecho de haber devuelto al equipo al máximo escalón del fútbol italiano era la guinda, pero los gestos de hacerse cargo del club cuando peor estaba la situación, o de haber pagado en una subasta 2,5 millones de euros para recuperar los colores y nombre clásicos, eran unos añadidos de mucho peso de cara a su imagen para los tifosi.

La Fiorentina se estabilizó e incluso saboreó momentos muy dulces en la época de Prandelli (semifinal de UEFA y participación en Champions League). Sin embargo, la partida del entrenador lombardo a la selección abría un proceso de decadencia. Cierto que Andrea Della Valle había dejado de ser oficialmente presidente del club en 2009 (en su lugar, un hombre de confianza como Mario Cognigni), pero nunca ha dejado de tener un cargo “honorífico”, pero de peso en las decisiones. Eso sí, quizá, este gesto, fue uno de los detonantes para que la afición empezase a airear la sensación de que la familia había perdido interés en el club. Y la sensación tenía argumentos, no solo por la imagen de nostalgia tras la salida del entrenador más importante de la etapa reciente viola, sino también por alguna decepción que había limitado sus aspiraciones. La principal, la decisión de Matteo Renzi, alcalde de Florencia, negando la posibilidad de nuevo estadio, que era para los Della Valle una de las bases clave para el crecimiento del club. Lo cierto es que los rumores se convirtieron en un círculo vicioso, ya que molestaron a unos propietarios que tanto habían hecho por el club.

Sin embargo, después de dos años de decepciones con Mihajlovic y Rossi en el banquillo, la sensación es que la familia Della Valle ha recuperado la ilusión. Un remodelamiento total, empezando con la salida de Pantaleo Corvino (el director deportivo clave en la exitosa etapa Prandelli), y la llegada de Daniele Pradè, (muchos años en la Roma). De su etapa en la capital, Pradè conoció a un Vincenzo Montella que ya le llamó la atención por sus ideas (l’aeroplanino llegó a entrenar al primer equipo), y le ha reclutado para esta ilusionante nueva etapa. La filosofía será organizarse en base al balón (de ahí las llegadas de Borja Valero, David Pizarro o Aquilani), y un juego ofensivo y asociativo. Estos fichajes, sumados al triunfo que es la continuidad de uno de los mejores futbolistas de la liga italiana, Stevan Jovetic, significan un salto cualitativo que tiene ilusionada a toda Florencia. Veremos si se cumplen las expectativas, pero los Della Valle han dejado clara su percepción: si los zapatos viejos no sirven, unos nuevos, y siempre, seguir caminando.

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