Histórico
5 agosto 2012Jose David López

River Plate: El regreso más ‘vengativo’

“Las ratas (por los directivos) ya deben de estar corriendo con la plata. Yo me preparé como relator para contar historias lindas de River, para contar cosas malas como perder campeonatos, pero jamás para relatar momentos tan tristes como éstos. Hay que ser hijo de puta  para sacudir a River y para reventarlo como lo reventaron ¡Qué hijos de puta que son, cómo lo hicieron mierda! No se van a poder esconder. Se tendrán que ir de la Argentina”. Palabras agresivas, violentas, letales y completamente descontroladas las que vertía hace poco más de un año Atilio Costa Febre en Radio Mitre. Era el desahogo ante la crónica final, ante el caos absoluto, ante la condena eterna y ante el descalabro de una muerte anunciada. Era el descenso de River Plate.

Tras 110 años de historia legendaria, de noches gloriosas y de clásicos míticos, el fútbol argentino perdió a uno de sus dos grandes referentes universales e históricos como castigo del Dios fútbol a todas sus devastadoras manos corruptas. El equipo que más torneos oficiales ganó en su país (33), el que ganó dos Copas Libertadores y una Intercontinental y el noveno del mundo en el siglo XX por su poderío y prestigio, según una encuesta de la FIFA. . Un juicio final a todos sus pecados, que se reunieron en el Monumental para, ante Belgrado en el play-off por mantener la plaza o caer al ‘infierno’, caer avergonzados ante la incapacidad de remontar el complicado 2-0 que se traían los cordobeses de la Ida días atrás. En mitad de una ‘olla a presión’, solo se pudo igualar 1-1. Se produjeron graves disturbios, 72 heridos, se destrozaron las instalaciones del recinto deportivo, intentaron acceder a los banquillos, se saquearon comercios, quemaron contenedores de basura y lanzaron piedras a los efectivos de seguridad, a lo que estos respondieron con cañones de agua. Ese, River Plate, se marchaba a la desconocida ‘Nacional B’ por las matemáticas.

Tras un año de lucha, reacomodando viejas estrellas, intentando limpiar los rastros delictivos de su cúpula, con un mito en los banquillos (Almeyda) y reactivando su sintonía especial con su ‘gallinero’, River Plate logró que los afiches enemigos apenas tuvieran un año de actividad. Debutará en el torneo Inicial 2012 del fútbol argentino en la primera semana de agosto próximo, en su regreso a la Primera División, ante el Belgrano de Córdoba, el equipo que provocó su descenso a la segunda categoría a mediados de 2011. Superando en un final de infarto a Quilmes, Instituto y Rosario Central, ‘la banda’ retornó por la vía rápida al primer escalón del fútbol argentino. Un entorno que jamás debió serle tan hostil y que ahora le abre las puertas con bastantes singularidades.

Inhibido en el mercado por la AFA debido a sus deudas, tras haber abierto la puerta de manera polémica a dos de sus clásicos que ayudaron por el ascenso (Cavenaghi y ‘Chori’ Domínguez’), con Matías Almeyda asegurando que “si hablara sería un traidor pero no es un soldado al que Passarella manipula”, atando a jugadores expertos para el nuevo curso entre sombras (Barovero, Rojas, Mercado o el regreso del joven Lanzini) y con sus jóvenes promesas haciéndose notar tras ganar la Copa Libertadores Sub 20 (parece que una de esas estrellas, Juan Cazares, tendrá hueco en la plantilla), River Plate regresa. Y lo hace con ganas de venganza, de demostrar y de desquitarse pues, además, curiosidades de la vida, en su regreso se cruza con el enemigo que hace un año le empujó al precipicio: Belgrano.

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