Histórico
28 agosto 2012Jose David López

Real Madrid: Luka Modric, un borroso cometido

En análisis rápido del mercado de fichajes en la Liga española estos días, deja un titular contundente, pues la grave situación financiera de muchos clubes, evita que hayan existido alegres inversiones para mejorar sus prestaciones. Pero allí donde el retroceso económico no deja mella palpable, sí existe margen de maniobra y pese a haber guardado silencio y tranquilidad, el verano no acaba sin fichajes en el Real Madrid. No será del todo entendible por precio (casi 35 millones de euros, lo valoro como una cifra fuera de mercado por exageradamente elevado), tampoco por la larguísima espera que ha provocado su falta de entrenamiento (en Tottenham y en la pretemporada blanca) y, desde luego, por prestaciones dentro de una plantilla que ya dispone sobradamente de todas aquellas premisas que puede ofrecer a su juego Luka Modric.

El nuevo fichaje blanco tiene todas las cualidades que pueden pedirse a un jugador que pretende triunfar de blanco, pues colecciona detalles técnicos, los decora con clarividencia para el último pase y acumula la experiencia contrastada de varios años siendo uno de los referentes de la Premier League, aunque en un contexto alejado de la realidad competitiva sin margen de error que supone el salto al Real Madrid. Sin embargo, Modric también deberá progresar en cuestiones claves como su carácter, excesivamente pusilánime y sin haber demostrado ninguna de estas cualidades diferenciales en un contexto de primerísimo nivel donde de su aportación dependiera el futuro de su equipo. Frío, cándido, timorato y hasta carente de voracidad, aunque con la mejor defensa sobre su espalda, la de un José Mourinho que lo pidió y recalcó durante todo el verano para completar su proyecto de Real Madrid 2012-2013. Ahora toca encontrarle hueco y rol en un equipo que ya tiene ocupadas las prestaciones del balcánico y que nada más llegar le presentará una cruda realidad, la del banquillo.

Y es que la sensación de que esta vez el fichaje tiene menos necesidad deportiva que nunca, es palpable desde el primer segundo. Cierto que Modric tiene un repertorio de talento al nivel de los mejores del mundo en este momento, pero también que su mejor versión siempre ha llegado actuando como enganche o mediapunta donde tenga libertad y pueda demostrar sin responsabilidades defensivas, toda su galería técnica. El problema es que en esa posición hoy por hoy hay un jugador que le lleva una ventaja evidente en lo deportivo, en el estado de forma y en la mentalidad de la afición blanca, Mesut Ozil (más allá de que su inicio de campaña también sea algo frío todavía y de que esa falta de liderazgo en momentos clave sea todavía uno de sus  críticas habituales). El alemán tiene el impacto y los recursos ya cautivados en el Bernabéu, algo difícil de superar llegando además sin la preparación física adecuada tras una temporada sin entrenamientos regulares ni concentración dada su inestabilidad.

Si el hombre que podría perder su puesto para la entrada de Modric es Sami Khedira, lo que significaría que el ex del Tottenham ocuparía la medular desde una posición más generadora y posicional en una justificación que por ahora jamás ha reflejado su mejor nivel, también tendrá muy complicado hacerse hueco. Cierto que el germano no acaba de gustar a todos en el universo blanco (soy de los que cree que todo mediocentro con funciones destructoras sufre una excesiva crítica injustificable en este equipo como le pasó a Makelele, Diarra…), pero viene de la mejor campaña de su vida y de ganarse los elogios del mundo entero con su poderío físico y llegador en Alemania durante la Eurocopa 2012. Sami tiene más fuerza, agresividad, ambición y energía, siendo además casi intocable para su entrenador en las temporadas donde ha terminado por coronarle como uno de los más regulares.

Es más, en caso de que Modric tuviera un rol de combinación con el propio Khedira y a su vez con Xabi Alonso (para descargarle en número de partidos), el Real Madrid ya tenía la mejor de las alternativas con Nuri Sahin (el turco ha arrastrado graves problemas de lesiones que le hacen tener una mala imagen entre el madridismo pese a su calidad contrastada, capacidad para llevar el guion de un equipo asociativo y toda la juventud necesaria para madurar).

Incluso si llevamos las comparativas al límite y la intención fuera colocarle como escudero-volante (mucho más trabajador pero sin ser aún titular), lo que ya sería sacarlo definitivamente de su mayor zona de influencia y romper la eficacia que pudiera aportar, sería incomprensible que interrumpiera el trabajo y progresión de Granero. Situarlo en banda no es una solución viable teniendo en cuenta sus cualidades y el respaldo de Di María, Callejón y Cristiano Ronaldo. Con esa sensación pusilánime que desprende en aquellas citas importantes donde se le exigió protagonismo,

Modric tiene mucho que demostrar en el Real Madrid pero el primer paso será imponerse y reflejar supremacía sobre las opciones que ya existen en el vestuario (Xabi Alonso en creación, Khedira como acompañante ideal, Ozil como enganche o volante fuera de su mejor zona de influencia). Una inversión llena de talento, sí, pero de incierto rendimiento actual y a largo plazo.

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