Histórico
13 agosto 2012David De la Peña

PSG: Las claves de un debut desilusionante

Saint-Étienne es la capital del departamento de Loira, en la Región de Ródano-Alpes. Una ciudad industrial con poco patrimonio cultural, y ninguneada, como sus propios ciudadanos dicen, por los medios de comunicación. Probablemente su mayor patrimonio de cara al exterior sea la Association Sportive de Saint-Étienne Loire, gracias a los 10 títulos ligueros que tiene en sus vitrinas. Logros obtenidos entre el 57 y el 81, que la colocan en lo más alto del cuadro de honor francés. Saint-Étienne tiene una población de unos 180.000 habitantes y aún miran por encima del hombro a sus vecinos de Lyon (con quienes disputan el derby del Ródano), que consiguieron la brutal cifra de siete campeonatos consecutivos entre 2002 y 2008.

Saint-Étienne con 10 y Lyon con 7 en el departamento del Ródano-Alpes, Marsella con 9 en el departamento de Bocas del Ródano, Nantes con 7 en el departamento del Loira Atlántico, Burdeos con 6 en el departamento de Gironda, Reims con 6 en el departamento de Marne, Niza con 4 en el departamento de Alpes Marítimos, y Lille con 4 en los departamentos Norte y Paso de Calais. Todos sus clubes se sitúan por encima de la gran capital francesa, París, y de su equipo más importante, el Paris Saint-Germain. Aunque la ciudad dentro de sus estrechos límites administrativos tenga una población de unos 2,3 millones de habitantes, la realidad es que la población se extendió más allá de los límites del municipio, y actualmente, las cerca de 12 millones de personas que allí viven, la convierten en la tercera ciudad más grande del continente europeo. Insuficientes (pese a haberlo intentado ya antes con los millonarios del Matra París) para que el fútbol, les haya dado ya una alegría de semejante magnitud. Esa Ligue 1 que buscan ya desde este sábado con una lectura poco positiva… (video al final del post).

Resulta sorprendente que un lugar tan emblemático dentro del continente europeo haya obtenido, desde entonces, tan pobres resultados en lo futbolístico. Tan solo dos ligas, y el éxito en la Recopa de Europa a mediados de los 90. Quizá este fuese uno de los motivos por los que Al Thani decidió invertir sus millones en el equipo. Una gran ciudad, capaz de movilizar una masa social tremenda si el PSG es capaz de convertirse en una potencia futbolística. Suficiente, debió pensar el jeque, como para invertir casi 250 millones de euros en dos temporadas, solo en conceptos de traspasos. El año pasado no alcanzó para ser campeón, y el sorprendente Montpellier se mantuvo fuerte en la lucha por el título. Este año todo hace indicar que el equipo que dirige Carlo Ancelotti será un rival intratable, pero la realidad es que el debut en la Ligue 1 ha sembrado muchas dudas.

El PSG no logró pasar del empate, en casa y contra el Lorient, y además lo hizo igualando en el minuto 88 y de penalti. Las alarmas han saltado, hasta el punto de aparecer una corriente de opinión bastante fuerte con el típico lema “el dinero no da la felicidad”. Sin embargo, merece la pena analizar el debut en profundidad y valorar si realmente ha sido un tropiezo asumible o el equipo tiene realmente brechas importantes.  Para empezar, hay que decir que Ancelotti no podía contar con Thiago Silva, que disputaba la final de los Juegos Olímpicos con Brasil, tampoco con Pastore, que estaba sancionado, y otros hombres importantes como Thiago Motta o Sissoko, por problemas físicos. No hay duda de que estas ausencias hicieron que la alineación que presenciamos en el debut no sea la más habitual que irá saltando a lo largo del año. Sin embargo, una plantilla que tiene detrás ese potencial económico, debería ser capaz de ofrecer la misma idea aun teniendo alguna baja importante.

El técnico italiano ubicó una especie de 4-3-3, y aunque su gusto habitual por el famoso “árbol de navidad” pueda hacer considerarlo un 4-3-2-1, lo cierto es que el equipo no se estableció así. La línea de cuatro atrás es habitual e inamovible, teniendo los laterales, como suele ser norma en los equipos de Ancelotti, mucho recorrido para tratar de equilibrar las carencias exteriores en la fase ofensiva. Los elegidos fueron Jallet y Maxwell. El centro de la defensa para Alex y Sakho, que se vieron bastante expuestos, sobre todo por la ausencia de Motta o Sissoko. Y es que delante Ancelotti colocó una medular de mucha capacidad técnica. El recién llegado Verratti fue el mediocentro, mientras que los interiores fueron Bodmer y Chantôme. Delante, Menez partía de derecha, Lavezzi de izquierda e Ibrahimovic como delantero. Eso sí, la movilidad es una seña de identidad para los hombres de vanguardia y el sábado no fue una excepción.

El equipo mostró varias carencias. En primer lugar y la más visible, la falta de contundencia defensiva. Tanto Alex como Sakho se vieron superados con demasiada facilidad. Sin embargo, creo que esto fue debido, sobre todo, a la inoperancia del equipo en campo rival. Resulta sorprendente que los futbolistas que jugaron no fueran capaces de establecer buenas secuencias de pase, de tener firmeza en la entrega y fluidez con balón. Pero así fue, así que las pérdidas se sucedían en campo contrario, con ambos laterales a mucha altura, y el Lorient se encontraba con la opción de correr contra los dos centrales, obligando a un Verratti superado físicamente por el ida y vuelta, incapaz de proteger a Alex y Sakho. Problema no solo de la línea de medios, si no también de Menez y Lavezzi, que estaban muy lejos de la armonía. Se pisaban el espacio en el desmarque, intercambiaron mal y les costó mucho ofrecer soluciones. La realidad es que la sensación que dio el equipo es que falta engranar. Un tópico, pero que viene como anillo al dedo viendo como jugó el PSG.

En el otro extremo está Zlatan Ibrahimovic. A él el caos no le molesta, y a pesar de que el equipo no funcionó colectivamente, fue capaz de marcar dos tantos que le dieron un punto al equipo. Sin duda un futbolista de primer nivel que irá haciendo al equipo sumar, como ya ocurrió en Milan la pasada campaña. La sensación es que este debe ser un tropiezo sin importancia, y que la calidad y capacidad de los futbolstas deben hacer que las buenas actuaciones caigan por su propio peso. Además, el equipo deberá sumar efectivos muy importantes, como Thiago Silva o Sissoko para destruir, Pastore para construir, o Motta para tirar a un lado u otro según convenga. El debut es desilusionante por las expectativas, pero desde luego nada preocupante por la capacidad y el margen de mejora. Sin duda, la valoración correcta deberá hacerse pasados unos meses.

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