Histórico
3 agosto 2012Jose David López

Lucas Moura: El coste del oro brasileño

La nueva Brasil era la firme representación de una generación que desde años atrás ya había sido catalogada como una de las más influyentes y potencialmente atractivas de las últimas décadas. No sólo porque ya cautivaba sobradamente su fantasioso Neymar, sino porque aguantando el pedestal del crack, se habían reunido otros que exigían la misma atención. Aquel enero de 2011 en el afamado Sudamericano Sub 20 (torneo que congrega cada edición a las grandes perlas del continente poco antes de ser traspasadas en masa al fútbol mundial, finalizó como no podía ser de otra manera, con un oro para la renovada generación de oro. De todos ellos, el que más gritó, el que más reclamó y, de paso, el que mejores perspectivas de futuro demostró con un formidable ‘hat-trick’ en la finalísima ante Uruguay, era el hoy ya mediático Lucas Moura.

La rumorología lo unió primero al Barcelona ya que el ojeador jefe culé (Albert Valentín) lo había contactado durante sus años juveniles, se encargó después de vestirlo de blanco por el interés del Real Madrid para mejorar sus alternativas como enganche (sobre todo dada la más que probable salida de Kaká) como ahora de asegurar que el Manchester United está alcanzando cifras que superan los 35 millones de euros para llevárselo a Old Trafford como su apuesta firme de futuro. La única realidad es que su talento, desplegado como llegador por detrás de un delantero o como extremo derecho (posición más habitual), siguió siendo disfrutado en Sao Paulo. Verticalidad, asociación, individualismo por técnica, enorme arrancada y filtraciones entre líneas para un acelerador de sensaciones que pretende ser el primer genio de la generación de oro canarinha en adentrarse en un gigante europeo.

No conoce la veintena pero su libertad y tranquilidad cuando posee la pelota, evidencian una enorme capacidad de identidad a todas las acciones de Lucas. Se muestra seguro, desequilibrante, capacitado y sobre todo, sabe que posee las cualidades necesarias para aportar positivamente a su equipo. Su mejor aptitud es el dinamismo, puesto que aparece con enorme libertad entre líneas, sabiendo leer bien sus espacios y generando movimientos de desmarque constantes que complican a los centrales pues marcar a un jugador tan imprevisible, refleja un enorme déficit de seguridad en las defensas. Veloz en la conducción, de enorme potencial técnico y mucha capacidad de desequilibrio en regates o cuando prefiere encarar rivales, así como capacidad de llegada.

Descarado, se sabe líder del actual Sao Paulo y aprovecha esa condición para tomarse licencias que le muestran como un jugador de chispazos determinantes y de regates como marca registrada. Superlativo en desarrollo técnico personal. Su velocidad de ejecución y desequilibrios constantes, son su mejor puesta en escena pero también es clarividente, sabe manejarse en el último pase decisivo y no tiene malas cifras goleadoras. Por el contrario, estas sensaciones, exageradas por momentos, han mostrado partidos de muchas pérdidas de balón, falta de motivación e incluso exceso de individualismo. Todo, producto de su falta experiencia o de necesidad de un capitán con mayor liderazgo que él en el vestuario. Un jugador completo, tremendamente ofensivo, aún por explotar en un campeonato de primerísimo nivel europeo pero señalado hace tiempo como una de las grandes perlas del momento en la canarinha. Una selección brasileña que llevó al título en el último Sudamericano Sub 20 (en 2011 junto a Neymar) y que le abrió las puertas de la absoluta, donde ya es fijo para el seleccionador Mano Meneses.

El 17 de febrero de 2011, Lucas firmó la renovación de su contrato con el Sao Paulo hasta 31 de diciembre de 2015 con una cláusula de 180 millones de reales, que lo convierte en el segundo jugador más caro del país (sólo por detrás de Ronaldinho). Ha sido premiado dos veces como Jugador Joven del Paulistao y Brasileirao y ahora, cuando media Europa lleva meses intentando convencer a su club para contratarlo este verano, y pese a que su rendimiento ha sido inferior en los últimos meses, los precios son absolutamente prohibitivos. Lucas ya está preparado para el salto, aunque el precio sea el equivalente al del oro mundial. Que él lo merezca, está por ver y, ojala, disfrutar.

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