Histórico
29 agosto 2012Francisco Ortí

Barcelona: Víctor Valdés, muerte por chocolate

“Unos aseguran que nació de la golosa mente del chef francés Claude Koeberle y lo bautizó ‘la Mort au Chocolat’. Otros, en cambio, insisten en que su creador fue un fabricante de postres, Erik Russell, y acuñó el término ‘Death by Chocolate’. No está claro el origen, puedes leer algunos ensayos sobre esto en Buenastareas.com, pero todos coinciden en la misma analogia para describirlo. Un postre tan dulce que incluso sería capaz de provocar la muerte, metafóricamente hablando. Una bomba gastronómica, la muerte por chocolate. Esta misma analogía la podemos exportar de las reposterías para llevarla al universo futbolístico para hablar de la ‘Muerte por el estilo’. Un estilo tan seductor que es capaz de provocar la muerte.

Precisamente, eso es lo que le sucedió a Víctor Valdés en el partido de ida de la Supercopa de España. El exceso de estilo le pasó factura. La jugada ha dado la vuelta al mundo. Faltaban cinco minutos para que terminara el partido en el Camp Nou y el Barcelona buscaba el cuarto gol para sentenciar al Real Madrid. La situación parecía bajo control, cuando Adriano cedió el balón a Víctor Valdés para que reiniciara el ataque de los azulgrana. Un acción común, que se repite decenas de veces en un partido del Barcelona, pero algo más comprometida de lo normal. El portero, adoctrinado en el pase corto y criado en el fútbol de toque, vio que Ángel Di María acudía a presionarle con peligro, pero no encontró otro recurso que no fuera el habitual. “Controlo y abro a banda“, debió pensar. Pero no fue así. No tan fácil.

El primer toque fue malo, el segundo peor, y cuando fue a dar el tercero el balón ya estaba en el fondo de la portería. Era el 3-2 y el guión cambiaba radicalmente. El Real Madrid pasaba de estar medio muerto a verse con vida para afrontar el partido de vuelta. Y todo, por la fe inquebrantable de todos los jugadores del Barcelona y, en este caso en concreto de Víctor Valdés, en un estilo que le ha llevado a coleccionar tantos títulos como elogios. Valdés es capaz de contactar dos veces con el balón antes de perderlo, tiene varios segundos para quitárselo de encima, pero en ningún momento se pasa por su cabeza la posibilidad de despejar. Encorsetado por el estilo hasta la muerte. Prefería morir antes que ensuciar la filosofía. Lo que le llevó a regalar el gol se ha convertido, sin embargo, en su mejor defensa.

A Víctor Valdés le pedimos que haga eso“, declaró Tito Vilanova, “Y lo que haremos será seguir pidiéndoselo. Lo que no podemos pretender es jugar bien al fútbol si no comenzamos desde atrás”, agregó defendiendo a su portero. No ha sido el único. El Barcelona y el barcelonismo se han unido en torno a su guardameta para mostrar públicamente en él. “Si dudamos de él estamos locos“, comentó Iniesta. La solución no es un cambio, sino la insistencia en unos ideales que nunca cambian, sin excepción, aunque conduzcan, en un momento dado, al peor desenlace posible. Ni siquiera el error más doloroso, ante el rival más irritante, es capaz de hacer tambalear el estilo del Barcelona. Una decisión ejemplar que demuestra confianza, pero que también genera dudas y hace temer en la Muerte por Chocolate.

Las dudas, por lo tanto, no deberían tener a Víctor Valdés en el epicentro, sino al propio estilo. El portero fue víctima de la filosofía, rehén de unas ideas que le impidieron recurrir al instinto de supervivencia. Valdés protegió el libro de estilo del barcelonismo con su propia vida. Su error, o insistencia, resulta más llamativa por tratarse de un portero y los errores de un guardameta al ser definitivos dejan en evidencia las vergüenzas y las sitúan tras un altavoz. Es imposible que pasen desapercibidos. Pero no ha sido el único que ha muerto por el estilo en el Barcelona. Se han producido otras víctimas desde que Pep Guardiola extremó la filosofía con su llegada al primer equipo en 2008.

La pasada temporada el Barcelona empataba a dos en  San Mamés, se habían cumplido los noventa minutos y el tiempo de descuento anunciado por el árbitro, y el estado del terreno de juego presentaba un estado impracticable a causa de una intensa lluvia. Faltando segundos para que llegara el final del encuentro el colegiado decretó una falta en el lateral del área del Athletic Club a favor del Barcelona. Una última ocasión, ideal para colgar el balón al área en busca de fortuna. Cuestión de lógica. Sin embargo, el estilo del Barcelona no permitía una jugada tan ‘mundana’. Esa falta se sacó en corto, buscando iniciar otra larga de larga digestión. El árbitro no dio tiempo. Así pues, los azulgrana desperdiciaron su última acción para no mancillar su filosofía. No importa la situación, siempre se respeta el estilo. No sólo Víctor Valdés, sino todo el Barcelona ha elegido morir por chocolate e irá hasta al final con ello. Una muerte dulce, pero muerte al fin y al cabo.

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